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De “cinco pirados” en el bar Cienfuegos a músicos “de antes do playback” en un garaje de Extramundi: el renacer de Unión y Fuerza 50 años después

El grupo, nacido entre guitarras y tardes de taberna en Padrón, vuelve a actuar con música en directo y temas propios

Fernando Janeiro, Antonio Dopazo, Joaquín Dopazo, Ramón Rodríguez y Miguel Domínguez mantienen viva la esencia de las verbenas de otra época

El renacer de Unión y Fuerza 50 años después

El Correo Gallego

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Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago de Compostela

La historia de UyF75 comenzó hace más de medio siglo en Padrón, cuando un grupo de amigos decidió lanzarse a la aventura de crear una banda sin apenas conocimientos musicales, pero con una enorme pasión por la música y por las fiestas populares. Fernando Janeiro, voz del grupo; Antonio Dopazo, guitarra; Joaquín Dopazo, bajo; Ramón Rodríguez, batería, y Miguel Domínguez, teclados, recuerdan hoy aquellos inicios con humor y nostalgia, conscientes de que aquello que empezó como una ocurrencia juvenil terminó convirtiéndose en parte importante de sus vidas. “Empezou da man de cinco pirados que quererían facer como os profesionais e crear un grupo”, explican entre risas al recordar cómo nació Unión y Fuerza el 1 de mayo de 1975. Lo que entonces era poco más que un grupo de chavales con ganas de tocar acabaría animando durante varios veranos fiestas y verbenas de toda la comarca.

Los integrantes de UyF75 reconocen que los comienzos fueron completamente autodidactas. “Nós non sabemos música, salvo o pianista, que é o único que estudiou algo”, cuentan. Aun así, aseguran que nunca consideraron aquello un obstáculo. “Nós a música levámola dentro”, añaden. La ilusión suplía cualquier carencia técnica en una época en la que aprender música no era tan sencillo como ahora. Sus primeros pasos los dieron casi sin darse cuenta, compartiendo tardes de guitarreo y escuchando canciones una y otra vez hasta conseguir sacar los acordes de oído.

La primera escuela musical del grupo fue una taberna. El bar Cienfuegos, situado en la calle Ruiz Pons de Padrón, se convirtió en el lugar donde empezaron a aprender las primeras notas gracias a Manolo, el dueño del local, al que todos recuerdan como su primer maestro. “As primeiras notas aprendímolas nunha taberna… todo de oído, todo de oído”, explican. Aquellas reuniones improvisadas alrededor de las guitarras terminaron convirtiéndose en algo mucho más serio. Sin formación y sin apenas medios, fueron construyendo un repertorio a base de práctica, oído y muchas ganas de tocar.

El debut de Unión y Fuerza llegó en las fiestas de O Roucón, y a partir de ahí las actuaciones comenzaron a multiplicarse. “A xente empezounos a ver e empezounos a chamar”, recuerdan. En aquellos años las fiestas populares dependían mucho de la música en directo y grupos como el suyo encontraban fácilmente un espacio. “Cobrábamos como os gaiteiros… non había festa que non nos levara”, explican con humor. Durante los veranos de 1975 y 1976 apenas dejaron de actuar, enlazando celebraciones y viviendo una época marcada por la música, la amistad y las fiestas.

Aquella primera etapa duró relativamente poco, apenas dos o tres años, aunque suficiente para dejar huella entre quienes los escucharon entonces. Después llegaron otros proyectos musicales, nuevas ocupaciones y el paso del tiempo. Algunos miembros continuaron vinculados a la música y otros tomaron caminos diferentes, pero el recuerdo de aquellos años permaneció siempre intacto. La música quedó en pausa, aunque nunca desapareció del todo de sus vidas.

Un reencuentro terminó convirtiéndose en un proyecto con continuidad

Décadas después surgió la posibilidad de recuperar aquella experiencia. Hace tres años, los antiguos integrantes decidieron volver a reunirse y revivir el espíritu del grupo original. “Como estabamos todos vivos e coleando, decidimos montar o grupo outra vez para celebrar o 50 aniversario”, cuentan. Lo que inicialmente iba a ser un reencuentro puntual terminó convirtiéndose en un proyecto con continuidad. El nombre original ya había sido cedido hace años a otra formación de Padrón, actualmente convertida en orquesta, por lo que decidieron bautizar esta nueva etapa como UyF75, un homenaje directo al año en el que comenzó toda la historia.

Actualmente, el grupo sigue reuniéndose dos veces por semana para ensayar en un garaje en Extramundi, convertido ahora en su cuartel general. Allí preparan repertorios, recuerdan canciones de otras épocas y mantienen viva la misma complicidad que tenían cuando empezaron siendo apenas unos chavales. “O que máis traballo nos costa é afinar a guitarra”, bromean durante los ensayos. El ambiente conserva el mismo espíritu de aquellos primeros años en el bar Cienfuegos: música, amistad y muchas ganas de disfrutar.

Fernando Janeiro continúa siendo la voz del grupo, un papel que mantiene desde los inicios. “Toda a vida, sempre”, responde cuando le preguntan por su condición de cantante. El repertorio de UyF75 recorre varias décadas de música, desde los años setenta hasta comienzos de los 2000, recuperando canciones que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones. “A xente está encantada… gústalle recordar e cantan con nós”, explican. Y precisamente ahí reside una de las claves de esta nueva etapa: cada actuación se convierte en un viaje emocional para el público, que revive canciones y momentos asociados a otra época.

Hay una idea que todos defienden con orgullo y que consideran parte esencial de su identidad musical. “Somos músicos de antes do playback”, recalcan. Con esa frase reivindican una manera de entender la música basada en el directo y en la autenticidad, sin recurrir a bases grabadas ni artificios tecnológicos. Todo sigue haciéndose como en sus comienzos: tocando en vivo y confiando en la experiencia acumulada durante años.

En el aspecto económico, ninguno esconde que el proyecto se sostiene más por ilusión que por rentabilidad. “Ata agora non chegou nin para pipas, pero non nos importa, estamos porque nos gusta”, aseguran. Lo importante para ellos no es el dinero, sino seguir disfrutando de la música y reencontrándose con el público. Además, el grupo no vive únicamente de la nostalgia. UyF75 ya cuenta con dos temas propios, ‘Avós’ y ‘UyF75’ (se presentará próximamente), y empieza a plantearse nuevos retos, entre ellos la posibilidad de grabar un disco, algo que en los años setenta parecía prácticamente imposible y que hoy ven mucho más accesible.

Casi cincuenta años después de aquellos comienzos improvisados en una taberna de Padrón, UyF75 continúa demostrando que la pasión por la música no entiende de edades. Lo que nació como la aventura de un grupo de amigos terminó convirtiéndose en una historia de amistad, memoria y amor por las canciones que marcaron toda una época. Y varias generaciones.

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