Los vecinos de los okupas de Bertamiráns temen un efecto llamada: "Estamos desesperados. No los queremos aquí"
La comunidad de propietarios se reúne para debatir qué pasos dar a partir de ahora

Edificio okupado en la Travesía do Pedregal, en Bertamiráns (Ames). / S. L. C.
“No queremos okupas. No queremos vivir así”. La frase resume el sentir de buena parte de los vecinos de Travesía do Pedregal, en Bertamiráns (Ames), obligados a convivir con los okupas que se han instalado en uno de los edificios de su urbanización, formada por cinco bloques construidos en forma de U en torno a una plaza común.
Los propietarios con los que ha contactado este diario —que insisten en mantenerse en el anonimato por miedo a represalias— aseguran que están "desesperados" y que ese es el sentimiento mayoritario en la comunidad de vecinos. La situación que viven, relatan, les genera "miedo" e "inseguridad".
"¿Te das cuenta de la diferencia? Ellos hablan a cara descubierta y nosotros no podemos hacerlo porque nos sentimos atemorizados", denuncia una vecina.
Visión "dulcificada" de la okupación
Tras las apariciones de los okupas en medios de comunicación —también en este medio— defendiendo que solo quieren "rehacer su vida", los propietarios temen que se esté creando una visión dulcificada de la okupación y que incluso se genere un efecto llamada que acabe por atraer a más personas al edificio. "Ya vieron a un hombre preguntando dónde había pisos vacíos", asevera una vecina.
"El caso es que no podemos enaltecer a quien entra en una vivienda por la fuerza y considerarlo una víctima", apunta otra residente, indignada tras leer en este diario que los okupas han interpuesto una denuncia colectiva contra una vecina por presunto acoso. "¡Es el colmo!", clama.
"Ojalá que se resuelva para bien de todos y les den una vivienda social si es que cumplen las condiciones", precisa esta vecina, que, como otros, teme que los pisos okupa acaben convirtiéndose en el "paso cómodo para la Administración" y que sean los propietarios los que tengan que "asumir el problema".
Otra residente rechaza que el conflicto se reduzca al estado del inmueble o a la limpieza de las zonas comunes: "La cuestión no es que sean limpios o no. Es que no queremos gente okupa enfrente, gente que no paga su vivienda, que no paga el agua y la luz, que ha intentado acceder a nuestros garajes... No nos da tranquilidad".
La misma mujer cuestiona el relato de vulnerabilidad de algunos ocupantes. “Yo me levanto muy temprano para ir a trabajar y la persona que dice que quiere rehacer su vida está durmiendo”, dice. “Yo no creo en esa inserción", añade.
Los propietarios sostienen que viven en tensión y que en los últimos días incluso han visto gente nueva entrando en el edificio okupado con su propia llave.
Asamblea vecinal
Esta misma tarde celebran una reunión para debatir qué pasos pueden dar a partir de ahora. Ni siquiera saben a quién pertenece el edificio. El inmueble quedó sin finalizar en su día tras la quiebra de la promotora, Construcciones Mouriño Bello, y estuvo abandonado desde entonces, si bien hace aproximadamente cinco años fue desvalijado por un joven que actualmente cumple condena en la prisión de Teixeiro.
Tanto el Concello de Ames como la Guardia Civil tiene conocimiento de la okupación del edificio y la Policía Local se ha personado en numerosas ocasiones en el inmueble. También el departamento de Servizos Sociais hace seguimiento de la situación, pues en el edificio residen al menos cinco menores.
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