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El pueblo marinero que El Gran Wyoming elige para refugiarse: a 1 hora de Santiago y con una de las playas más curiosas de Galicia

El presentador ha escogido este rincón del Atlántico como destino vacacional durante los dos últimos veranos

La peculiar playa hecha con cristales de vidrio en este rincón de A Coruña.

La peculiar playa hecha con cristales de vidrio en este rincón de A Coruña. / Instagram/@viajerolowcost

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Como personalidad televisiva que es, El Gran Wyoming no puede ir a muchos sitios sin que le pidan fotos. Por eso, los pequeños rincones de A Costa da Morte se han convertido en uno de sus destinos predilectos para el verano, cuando pone rumbo al norte para disfrutar de sus días libres de El Intermedio y alejarse del calor de Madrid.

Allí, hay un pueblo marinero que le ha cautivado especialmente y al que ha acudido durante los dos últimos años, atraído por su escasa masificación turística y por su gastronomía. Se trata de Laxe, un tesoro oculto en el Atlántico situado a una hora de Santiago, que cuenta con tesoros como lagunas, calas y una de las playas gallegas más peculiares.

La Playa de Laxe, en A Coruña.

La Playa de Laxe, en A Coruña. / Turismo de Laxe

Así es Laxe, el pueblo de A Costa da Morte donde El Gran Wyoming pasa sus vacaciones

La primera vez que José Miguel Monzón, conocido como El Gran Wyoming, aterrizó en Laxe fue en 2024. Lo hizo a raíz de su suegro, que lleva décadas veraneando en el municipio y al que decidió ir a visitar para comprobar él mismo los encantos de este pueblo marinero.

En él encontró un oasis alejado de las multitudes, con buena comida y naturaleza en la que hacer largas caminatas. En Laxe son famosas algunas como la que recorre el litoral de Monte Insua o la que atraviesa las playas de Soesto y Traba, que se ha convertido en un punto de especial interés para los ornitólogos.

El Gran Wyoming durante su concierto improvisado en Laxe

El Gran Wyoming durante su concierto improvisado en Laxe / Facebook

Como Laxe tiene alrededor de 3.000 habitantes, el presentador también puede permitirse recorrer sus calles con tranquilidad e incluso disfrutar de una copa en los locales de la zona. En algunos, como en el bar O Bocho, incluso ha llegado a protagonizar un pequeño concierto improvisado, demostrando su faceta de músico al ritmo de Miña terra galega.

Cuando está en este rincón de A Coruña, Wyoming dedica el tiempo a cocinar y a ver los paisajes de la zona, que se pueden observar a vista de pájaro desde impresionantes miradores como el de A Insua. Cerca de ahí se encuentra el que se ha convertido en uno de los mayores reclamos turísticos del territorio: la Playa de los Cristales, un antiguo vertedero de vidrio que el mar fue puliendo hasta crear una hermosa cala de colores.

Una laguna protegida y un monumento del siglo XV

Las redondeadas piedras de la Playa de los Cristales no son el único encanto del destino vacacional de El Gran Wyoming. Hay otros muchos lugares de Laxe que conviene visitar, como la iglesia de Santa María de la Atalaya de Laxe, de principios del siglo XV; las Pedras dos Namorados, en los que las parejas graban sus nombres desde principios del siglo XX; o los enormes trozos de granito de los Penedos de Traba, en los que los turistas juegan a encontrar animales y rostros.

El Espacio Natural de Traba, encajonado entre la Punta de Arnado y la Punta de Traba, es otro imprescindible gracias a sus dunas y a su hermosa laguna. En ella, los ojos más despiertos pueden ver algunas especies de aves difíciles de encontrar en el territorio, uno de los motivos por los que el conjunto ha sido reconocido como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA).

Atardecer en la playa de Soesto.

Atardecer en la playa de Soesto. / Turismo de Laxe

Si lo que se quiere es descansar los pies y colgar los bártulos de mochilero, el lugar ideal para hacerlo son las playas. Porque, cuando se trata de arenales, Laxe tiene mucho que ofrecer, ya sean grandes extensiones de arena o coquetas calas protegidas por el viento.

En el primer grupo se encuentra la Playa de Laxe, un punto de baño con bandera azul, pero también la de Soesto, famosa por sus olas. Entre las calas, destaca la de O Castrillón, una de las más apacibles, y la A Furna de la espuma, que le debe el nombre a la fuerza con la que el mar bate en ella.

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