Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La falta de vivienda dispara el alquiler de habitaciones en Ames: "Hay pisos comprados específicamente para eso"

Los precios de los que se anuncian rondan los 300 euros por cuarto, gastos incluidos

Las inmobiliarias alertan de que hay inmuebles que en la práctica funcionan como pensiones encubiertas

Merenderos públicos y edificios residenciales en Milladoiro (Ames)

Merenderos públicos y edificios residenciales en Milladoiro (Ames) / Antonio Hernández

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Susana López Carbia

Susana López Carbia

Ames

Cuando encontrar piso se convierte en una misión imposible, arrendar una habitación puede ser la única alternativa para encontrar un lugar asequible en el que vivir.

Es lo que está ocurriendo en las ciudades —Santiago entre ellas—, pero comienza a ser también una práctica cada vez más habitual en municipios de tamaño mediano como Ames, donde la escasez de vivienda en alquiler está impulsando con fuerza el mercado de las habitaciones. Una opción que se publicita tanto en plataformas especializadas como, de manera más informal, en grupos de Facebook y de WhatsApp.

Y al igual que ha ocurrido con los pisos de alquiler, también el arrendamiento por habitaciones en Milladoiro y en menor medida en Bertamiráns —donde no está tan extendido— se ha disparado. Los precios rondan ya los 300 euros mensuales, por lo general, eso sí, con gastos incluidos. Aunque la cifra es muy inferior a la de una vivienda completa, refleja claramente la presión que vive el mercado inmobiliario en la comarca compostelana.

Desde una agencia con amplia trayectoria en el municipio amesano explican que el fenómeno ya no responde únicamente a propietarios que alquilan una habitación libre de forma puntual.

"Sabemos de gente que compró viviendas para destinarlas específicamente al alquiler por habitaciones. Fueron adquiridas con ese propósito. Y hay propietarios con varias viviendas dedicadas a ese fin. En su momento fueron comprando gangas con ese objetivo: sacar el mayor beneficio posible", señalan.

Pisos que funcionan como pensiones

El crecimiento de esta modalidad también genera inquietud en parte del sector inmobiliario. Desde otra agencia advierten de que algunas de estas viviendas acaban funcionando en la práctica como una especie de pensión sin cumplir las obligaciones asociadas a esa actividad.

"Si montas una pensión, hay que cumplir una serie de requisitos y, como mínimo, tener un libro de entradas y salidas. Pero hay viviendas que se alquilan por habitación que en la práctica funcionan como una pensión sin ningún tipo de registro ni garantía. Sabemos que existen, pero eso tendría que estar más regulado", sostienen.

El auge de estas fórmulas está directamente relacionado con un problema que se extiende por toda el área de Santiago: la falta de vivienda disponible.

"No tenemos ni para vender ni para alquilar"

La situación es tan extrema que las inmobiliarias aseguran que apenas tienen producto que ofrecer.

"No tenemos ni para vender ni para alquilar. Ni para quien tiene un hijo que viene a estudiar a la universidad, ni para una pareja que empieza a trabajar en el hospital o en alguna empresa de Santiago o Ames, ni para quien se separa. Nada", resumen desde Arquisip.

La presión de los precios en Santiago está además desplazando la demanda hacia municipios del entorno, generando un efecto dominó que se deja sentir cada vez más lejos de la capital gallega.

"Al final, el que no puede pagar 1.000 euros en Santiago viene a Milladoiro a pagar 700, y el que no puede pagar eso va a Santa Comba o a Negreira a pagar 400", explican.

Alquiler vs. salarios

La escasez de oferta también está endureciendo las condiciones de acceso a la vivienda.

Desde Ames Inmobiliaria apuntan que cada vez son más los propietarios que imponen requisitos estrictos antes de firmar un contrato. Son ellos quienes fijan los precios y seleccionan los perfiles que consideran más solventes.

En Noval Inmobiliaria describen un mercado completamente tensionado.

"Hoy subimos un piso a las nueve de la mañana y ya tuvimos muchísimas llamadas. Pero lo complicado es después hacer el cribado", explican.

El principal obstáculo aparece cuando se analizan los ingresos de los interesados. "Para pagar con comodidad un alquiler de 500 euros hay que ganar tres veces esa cantidad y ahí es donde nos encontramos con un problema. Llama mucha gente, pero no hay tantos salarios que permitan pagar esos alquileres", indican.

Aunque finalmente siempre aparece un inquilino, el diagnóstico del sector es claro.

"Siempre hay un novio para una novia, como se suele decir, pero sin duda los precios están muy inflados", concluyen.

Tracking Pixel Contents