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Crece la tensión en la urbanización de Bertamiráns con un edificio okupado tras la llegada de un presunto "camello"

Según los okupas, un hombre se coló en el inmueble para vender droga, versión que niegan los vecinos: "Ellos lo trajeron, fuimos nosotros los que llamamos a la Policía"

Carolina Martínez okupa desde hace meses en un edificio de la Travesía do Pedregal, en Bertamiráns.

Carolina Martínez okupa desde hace meses en un edificio de la Travesía do Pedregal, en Bertamiráns. / S.L.C.

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Susana López Carbia

Susana López Carbia

Ames

La tensión va a más en la urbanización de la Travesía do Pedregal, en Bertamiráns (Ames) donde desde hace meses permanece okupado uno de los edificios. El último episodio ha vuelto a enfrentar las versiones de los okupas y de los propietarios, que afirman estar “desesperados” por una convivencia cada vez más complicada.

La primera pareja que okupó el inmeble —Carolina Martínez, de 23 años, y Engels Manuel Beltre, de 25— asegura haber denunciado esta tarde en el cuartel de la Guardia Civil de Milladoiro que un hombre se coló en la edificación y comenzó a vender droga en uno de los pisos.

Ocurrió, según cuenta la joven, sobre las 22.00 horas del martes, cuando otros vecinos okupas, un matrimonio con cuatro niños pequeños, alertaron a la pareja de que había una persona trepando que había logrado entrar por una ventana del primer piso.

"Poco después empezaron a venir yonquis a comprar droga”, relata.

La joven explica que una de esas personas llegó a entregarle un pequeño bote con supuestas sustancias estupefacientes que habría retirado de la vivienda okupada por el recién llegado. “Esta mañana llamé a la Guardia Civil y a la Policía Local y les di las drogas", asegura.

Según su testimonio, se trataría de ketamina, tusi —conocida como cocaína rosa— y MDMA —éxtasis—.

“Estoy luchando para demostrar que aquí no se vende droga ni nada, y ahora viene él con esas sustancias. Nosotros queremos vivir en paz”, lamenta.

La versión vecinal

La versión de los vecinos de la urbanización es muy distinta. Una residente asegura que el hombre no se coló, sino que tenía llave del edificio. “Carolina y su pareja se la dieron”, afirma. Según su relato, algo ocurrió durante la mañana y por la tarde vio a Engels Manuel Beltre cambiando la cerradura del portal.

Los vecinos sospechan que Carolina y su pareja estarían actuando como una especie de arrendadores del inmueble okupado y cobrando cantidades a algunas de las personas que se han ido instalando en el edificio.

La misma vecina asevera que fueron los propietarios quienes llamaron a la policía al ver al hombre intentando acceder al edificio. “Parecía un gato”, explica.

El malestar vecinal no cesa. “Tenemos miedo. Y esta gente nos insulta. Nos llaman putas”, denuncia esta residente. “Estamos desesperados. Este chico tiene a su madre en Brión. ¿Por qué no se van a vivir allí?”, concluye.

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