El verano de los alcaldes gallegos: entre fiestas patronales, bodas y llamadas del Concello
En nuestras playas o en destinos algo más lejanos, los regidores buscan unos días de desconexión antes de afrontar un curso político que será muy intenso, con las elecciones municipales, como quien dice, a la vuelta de la esquina

El alcalde de Oroso, Álex Doval, en Portugal con los participantes en el programa de Intercambio Cultural Xuvenil en Góis (Portugal) / Cedida
Ni siquiera en agosto es fácil cerrar del todo la puerta del despacho. Hay alcaldes que consiguen marcharse unos días, otros que apenas se permiten una escapada y algunos que directamente renuncian a las vacaciones. Entre fiestas patronales, teléfonos que siguen sonando, actos, bodas civiles y algún imprevisto municipal, el descanso de los regidores del entorno compostelano tiene poco de desconexión absoluta.
En Ames, Blas García mantiene una rutina que procura repetir cada verano: diez días lejos de la agenda habitual, en familia y con tiempo para hacer todo aquello que el resto del año queda relegado. «As miñas vacacións son moi familiares e tranquilas», resume.
«Fai varios anos que a miña parella me puxo a condición que nas vacacións de verán tiña que haber un avión de por medio, porque se quedábamos por cerca non había maneira de descansar, xa que a min me custa moito desconectar e volvía a Ames en calquera momento», explica.
Así que la pareja se irá unos días a las islas con su hijo Xaime. Las hijas mayores se quedan trabajando o pendientes de su abuela. Allí, el regidor amesano aprovecha para nadar, pasear y, sobre todo, leer sin interrupciones: «Gústame moito e durante o ano o tempo é moi limitado para poder facelo do tirón».
La maleta irá cargada de libros. Está terminando Soldados de Salamina, de Javier Cercas, y tiene preparados Plomo, de José Luis Sastre, y Mazarelos, de Manolo Portas. Más que viajar lejos, el objetivo es otro: «Saír da rutina habitual e despexar a mente».

El alcalde de Ames, Blas García, aprovechará las vacaciones para disfrutar de su hijo pequeño, Xaime. / Cedida
En Teo, Lucía Calvo se conforma este año con menos. La alcaldesa tiene previsto reservarse únicamente tres días, del 18 al 20 de agosto, para estar con la familia en algún punto de la costa gallega.
El programa tampoco busca grandes aventuras: caminar, leer mucho y aprovechar el mar. Eso sí, sin perder del todo el contacto con el Concello. El teléfono seguirá cerca «por se pasa algo grave». Es la tónica común de los políticos de las comarcas: cambiar de escenario, pero sin desaparecer completamente.

Lucía Calvo, en la procesión de Santa Ana, en Lampai. / Cedida
Para Álex Doval, alcalde de Oroso, agosto es sinónimo de fiestas parroquiales, que, asegura, él no vive como una obligación institucional: «Gústame estar en contacto cos veciños, compartir con eles e vivir ese ambiente».
Entre celebración y celebración espera encontrar unos días para reunirse con su familia en Ribeira. Allí sí confía en desconectar algo más.
En cuestión de lecturas, se dejará aconsejar por el personal de Cultura y de la Biblioteca Municipal de Oroso. Y por si la agenda parecía poco cargada, este verano también tendrá otro frente muy municipal: oficiará alrededor de 40 bodas.
Entre el senderismo y los libros pendientes
Carlos Martínez, alcalde de Vedra, tiene planificadas las dos últimas semanas de agosto, del 17 al 31, siempre que la agenda no lo impida. Como cada año, repartirá el descanso en dos partes. Una de las semanas quedará para esas tareas domésticas que se van acumulando durante los meses de trabajo. La otra será estrictamente familiar.
Así, viajará a Gijón con su mujer y sus hijas, manteniendo una tradición que repiten desde hace años: pasar al menos una semana todos juntos. Mientras ellas acuden al festival Riverland, él y su mujer aprovecharán para ir a la playa y hacer senderismo por los Picos de Europa.
También espera rescatar la pila de libros a medio terminar: «Aproveitarei para cinco, seis, sete libros que empezas durante o ano, darlles un empurrón e rematar esas lecturas que non podes acabar porque todo o tempo se vai lendo informes de traballo».

Carlos Martínez, alcalde de Vedra, aprovechará las vacaciones para hacer senderismo, una de sus grandes aficiones. / Cedida
El alcalde de Val do Dubra, Diego Luis Díaz, ya disfrutó en julio de unos días con la familia en Malpica, una localidad que define prácticamente como una segunda casa y con la que muchos vecinos de Val do Dubra mantienen también una estrecha relación.
Agosto será fundamentalmente para vivir las fiestas del municipio, aunque confía en hacer alguna pequeña escapada por Ferrolterra y Ortegal en la furgoneta camperizada de unos amigos. El plan: recorrer la zona con calma, disfrutar del paisaje y conocer sus plazas y rincones.
Razo, surf y siesta para Daniel Pérez
En Carballo, Daniel Pérez vive un verano distinto. Lleva apenas nueve meses como alcalde y reconoce que las nuevas responsabilidades han reducido sus vacaciones, del 28 de julio al 9 de agosto.
Hay algo, sin embargo, que no cambia: Razo: «Os meus veráns levan anos tendo o mesmo nome: Razo. Desde pequeno, cando viña con miña nai, de mozo coas amizades e agora, xa coas crianzas. É a miña praia, sen dúbida».
Se levanta temprano para comprobar si hay olas y, cuando el mar acompaña, empieza el día haciendo surf. Después llegan el desayuno familiar, la playa hasta mediodía, el aperitivo, la comida y una siesta antes de regresar a la arena hasta última hora y tomar una cerveza «cos de sempre».
También reserva tiempo para leer, pescar en las rocas y, como él mismo reconoce, «non facer absolutamente nada». Entre sus lecturas aparecen El exilio interior, de Miguel Salabert; O inferno, de Barbusse; O Dragón Anoado, de Alberto Varela Barreiro, y el cómic D.R. & Quinch, de Alan Moore.
A Málaga... en coche
La alcaldesa de Camariñas, Sandra Insua, sí tiene fecha y destino cerrados: del 31 de agosto al 8 de septiembre viajará a Málaga con toda la familia, incluidos sus padres.
Y lo hará por carretera. «Viaxamos sempre en coche debido ao meu medo aos avións», confiesa.
El plan tampoco necesita demasiadas explicaciones: «Sol, praia e comer». En la maleta llevará As malas mulleres, de Marilar Aleixandre, un libro que le regaló la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, el Día da Muller.
Para el alcalde de A Estrada, Gonzalo Louzao, este verano no se parecerá a ningún otro. La razón tiene dos meses y se llama Jorge: «Este verán está totalmente marcado pola miña recente paternidade, así que as deste ano van ser unhas vacacións totalmente diferentes».
Tras reincorporarse de su permiso, cogerá algunos días, aunque seguirá trabajando durante agosto. No habrá grandes viajes: toca adaptar los planes al pequeño, pasear por A Estrada y disfrutar de la familia y los amigos.
En la mesilla esperan A muller de mentira, de Iria Collazo, ganadora del Premio Manuel García Barros, y A vida incerta, de Montse Fajardo, sobre Virxinia Pereira.
Esteban Ares, alcalde de Lousame, dejará sus días libres para finales de agosto. Su aspiración es sencilla: «Pasar uns días sen mirar o reloxo».
Hará alguna escapada con la familia, pero no tiene grandes planes cerrados. Para él, lo imprescindible será precisamente eso: tener tiempo para ellos y recuperar fuerzas antes del nuevo curso político.
Alcaldes que no cierran por vacaciones
En Rianxo, Julián Bustelo cuenta que nunca ha cogido vacaciones como tal desde que ocupa el cargo.
A finales del pasado año tuvo un pequeño susto que le hizo pensar en replantearse las cosas. «Dixen iso de “hai que baixar o ritmo”, pero cada un é como é», reconoce con humor.
Intentará, al menos, pasar más fines de semana en casa con la familia. Tiene prevista, eso sí, una escapada a Bilbao y varios festivales por la zona. No es demasiado aficionado a la playa y prefiere aprovechar para ponerse al día con La Casa del Dragón y con dos libros que esperan turno: El mago del Kremlin y Han cantado bingo.
Eso sí, incluso en esos ratos libres habrá deporte y planificación del próximo curso político, «que promete ser intenso».
Tampoco habrá vacaciones este verano para Anxo Arca, alcalde de Padrón. La enfermedad y el reciente fallecimiento de la concejala de Urbanismo y Medio Ambiente, Ana Castro, han alterado por completo cualquier previsión de descanso.
El regidor ha decidido posponer sus vacaciones y afronta estos días una reorganización del gobierno municipal coincidiendo con la incorporación de una nueva concejala a la Corporación.
Quedarse en casa también es veranear
En Dodro, Xabier Castro lleva años sin marcharse en agosto. La explicación es familiar y laboral: su mujer es autónoma y mantiene abierto su negocio seis días a la semana.
Pero tampoco lo vive como un sacrificio: «Temos a sorte de vivir nun lugar onde moita xente vén de vacacións. Vivimos nunha casa de campo, preto da praia e estamos moi a gusto aquí en agosto».
Para ellos, irse precisamente en estas fechas resulta innecesario. Ya hicieron una escapada de una semana en febrero y ahora prefieren disfrutar de casa.
En Vimianzo, Mónica Rodríguez tampoco tiene prisa por hacer las maletas. Su prioridad durante el verano está siendo participar en las numerosas actividades culturales y deportivas que acoge el municipio.
Antes de que empiece el nuevo curso espera poder reservar algunos días para «escapar coa familia», descansar y, especialmente, disfrutar de su hija, que está a punto de cumplir 14 años.
El objetivo es sencillo: volver con fuerzas para encarar un 2027 que se prevé intenso.
La oposición también vacaciona
Al igual que los alcaldes, también los concejales que ejercen la oposición en los concellos buscan la manera de aprovechar el verano para relajarse y disfrutar en familia.
Oliva Agra, portavoz del PP de Ames, tiene destino elegido. Viajará a la costa de Huelva con su familia para alejarse durante unos días de la actividad política.
Su plan combina largos paseos por la playa, tranquilidad y lectura. En su caso, la elección literaria suele estar bastante clara: las novelas románticas de Megan Maxwell, que, asegura, le ayudan a desconectar.
Su compañera de Corporación municipal Escarlata Pampín, portavoz del BNG, cumplirá también con una rutina familiar estival: viajar a Portugal. El resto del verano lo pasa en Galicia, con escapadas puntuales a Porto do Son. «Aproveito para desfrutar das festas ó aire libre e para estar coa miña familia que é o que máis me presta», señala.
Mientras, la concejala de Espazo Común de Ames, Luísa Feijoo, pasa el mes de agosto en la casa de la aldea, donde está aprovechando para «redecorar algún recuncho, facer bricolaxe e proxectos de restauración, atender o xardín, e, sobre todo, pasar tempo en familia, na praia e paseando á beira do río». Entre sus lecturas pendientes, Maite, de Fernando Aramburu, y Llevará tu nombre, de Sonsoles Ónega.
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