Las pozas de agua esmeralda ocultas en la montaña gallega: el baño perfecto del verano a poco más de una hora de Santiago
Estas piscinas naturales excavadas por el río son ideales para refrescarse y desconectar

Las piscinas naturales esculpidas por el río Cerves en la comarca de O Ribeiro. / @nitronux
Con agosto ya casi en la mitad del calendario, son muchas las jornadas en las que el calor invita a refrescarse. Y, aunque cerca de Santiago hay numerosas playas paradisiacas que merece la pena ver, en ocasiones uno prefiere huir de las aglomeraciones y de la arena y optar por rincones más tranquilos y frescos.
En esos casos, las pozas naturales que se esconden en las montañas gallegas son una opción recomendada para pasar un día en mitad de la naturaleza, donde los árboles sustituyen a la sombrilla y las piedras bañadas por el agua sirven de tumbona. Las formadas por el río Cerves son unas de las que más resaltan por su belleza: cuentan con cascada, área recreativa y una frondosa vegetación que convierte las Pozas de Melón en un auténtico oasis enclavado en la comarca de O Ribeiro.
Las Pozas de Melón, un refugio natural tallado por el río
Las Pozas de Melón son un conjunto de piscinas situadas en el municipio ourensano homónimo y atravesadas por uno de los afluentes del Miño, el río Cerves. En su paso por la localidad y con el discurrir de los años, sus aguas esmeralda han ido tallando las rocas hasta crear unas pozas que ahora disfrutan los bañistas durante las tardes de verano.
El acceso más sencillo se encuentra a la altura de A Freixa, donde se puede dejar el coche y descansar en el área recreativa. Desde allí, comienza un camino por el borde del río en el que la vista se entretiene con los estanques y la vegetación que custodia sus flancos, tropezándose de vez en cuando con algún salto de agua que rompe la calma.
Aunque es posible elegir al gusto la piscina natural en la que refrescarse, los asiduos al lugar suelen tener un rincón favorito. Se trata de la Fervenza de Tourón, un tobogán de piedra por el que se desliza el agua, formando a sus pies una poza en la que darse un chapuzón junto al rumor de la cascada.

Las Pozas de Melón, en Ourense. / @pozasdemelon
El lugar cuenta, además, con una ruta de senderismo de 3,8 kilómetros y dificultad baja, preparada con pasarelas de madera. Si se viaja desde Santiago, este oasis natural ofrece otra ventaja: una distancia de apenas una hora y media en coche que devuelve con creces el esfuerzo de desplazarse.
Un oasis acuático encajonado en el rural gallego
Además de ser una alternativa a la playa en los días de verano, las Pozas de Melón son una gran oportunidad para disfrutar de la naturaleza cerca de Santiago de Compostela. Conviene, eso sí, tener cuidado si uno se acerca a estos estanques creados por el Cerves, ya que las rocas suelen estar resbaladizas.
Tras el chapuzón o después de merendar observando cómo el agua cae por las paredes de piedra, se pueden visitar otros tesoros ocultos en el entorno de Melón. Por ejemplo, el conjunto de hórreos de Quins -uno de los mayores de Galicia- o las ruinas del Monasterio de Santa María de Melón, que siguen ofreciendo una estampa impactante a pesar de su estado.
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