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De Arzúa a Ames, los concellos del cinturón compostelano viven una tarde irrepetible

Miles de personas disfrutaron del eclipse en los miradores habilitados por los concellos del área de Santiago

En puntos como Arzúa y Melide, dentro de la franja de totalidad, la expectación fue máxima

Mirador de San Miguel de Castro, en A Estrada, un enclave espectacular para disfrutar del eclipse.

Mirador de San Miguel de Castro, en A Estrada, un enclave espectacular para disfrutar del eclipse. / Cedida

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Ribeira / Ames

Arzúa y Melide fueron dos de los puntos del entorno de Santiago desde los que el eclipse pudo vivirse con mayor intensidad. Ambos municipios se encontraban dentro de la franja de totalidad y ofrecieron unas condiciones especialmente favorables para contemplar el momento culminante del espectáculo.

En Arzúa, la oscuridad total se prolongó durante 47 segundos, mientras que en Melide alcanzó los 56, una de las duraciones más destacadas entre las localidades situadas a menos de una hora de Compostela. La expectación fue creciendo a medida que se acercaban las 20.28 horas, cuando la Luna terminó por imponerse al Sol y el paisaje cambió durante unos instantes.

El área de Santa María en Arzúa estuvo abarrotada de público deseoso de disfrutar del acontecimiento del año.

El área de Santa María en Arzúa estuvo abarrotada de público deseoso de disfrutar del acontecimiento del año. / Radio Arzúa

Ames también se convirtió en uno de los puntos de referencia del cinturón compostelano. Allí el Sol llegó a quedar oculto en un 99,96 %, según el lugar de observación. El Concello había señalado tres enclaves especialmente recomendables por su buena visibilidad hacia el horizonte occidental: el parque de O Milladoiro, el mirador del campo de la fiesta de Bugallido y el Bosque do Peregrino, en Ventosa. Y e n los tres se congregaron cientos de personas.

Cientos de personas se reunieron en el auditorio al aire libre de O Milladoiro, en Ames, uno de los miradores designados por el Concello.

Cientos de personas se reunieron en el auditorio al aire libre de O Milladoiro, en Ames, uno de los miradores designados por el Concello. / Cedida

A Estrada se sumó igualmente a la expectación con una observación organizada desde el espectacular mirador de San Miguel de Castro, el punto de observación habilitado por el Concello.

Las playas de Fisterra se convirtieron en miradores privilegiados para disfrutar del fenómeno astronómico.

Las playas de Fisterra se convirtieron en miradores privilegiados para disfrutar del fenómeno astronómico. / Cedida

En Ribeira, cientos de personas presenciaron el espectáculo natural en enclaves privilegiados como el faro de Corrubedo o el mirador de Pedra da Ra. En estos dos lugares estuvo la alcaldesa, María Sampedro, coordinando el dispositivo del Grupo de Apoio ás Emerxencias Municipal de Ribeira.

Con tumbona y nevera de playa

Pero, con vistas no menos privilegiadas, fueron también cientos de personas los que optaron por ver el eclipse desde el monte de San Alberto, a doscientos metros sobre el nivel del mar, con una generosa panorámica sobre el parque natural de Corrubedo. Hubo quien acudió con silla y toalla de playa, y hasta con nevera, y quien tomó posición desde media tarde.

La alcaldesa de Ribeira, María Sampedro, disfrutando del eclipse.

La alcaldesa de Ribeira, María Sampedro, disfrutando del eclipse. / Cedida

En Boiro, numerosas personas se instalaron a pie de playa horas antes del fenómeno.

En Rianxo, el alcalde, Julián Bustelo, optó por ver el eclipse desde una terraza del Paseo da Ribeira, donde hicieron lo mismo cientos de personas, instaladas con la suficiente antelación en las solicitadas mesas de los establecimientos hosteleros.

Desde una terraza disfrutó del eclipse el alcalde de Rianxo, Julián Bustelo.

Desde una terraza disfrutó del eclipse el alcalde de Rianxo, Julián Bustelo. / Cedida

En Fisterra, algunos de los lugares más emblemáticos del Fin del Camino se convirtieron en miradores privilegiados para contemplar el espectáculo.

Autocaravanas a los pies del faro de Fisterra, otro enclave privilegiado para observar el fenómeno astronómico.

Autocaravanas a los pies del faro de Fisterra, otro enclave privilegiado para observar el fenómeno astronómico. / Cedida

El cielo, el océano y el paisaje fisterrán sirvieron de escenario para un momento difícil de olvidar, compartido por vecinos, peregrinos y visitantes que se acercaron hasta la localidad para vivir el eclipse.

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