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Ramonita Vázquez anuncia el cierre del emblemático comercio padronés, con más de nueve décadas de historia // “Para mí es muy difícil, no me imagino sin bajar todos los días a la tienda, pero la situación es ya insostenible”, lamenta TEXTO Arturo Reboyras

Confecciones Regateiro se despide con grandes gangas

A sus 89 años, a Ramona Vázquez Iglesias se le ve con una agilidad y una capacidad envidiable. Entrar por la puerta de Confecciones Regateiro y ver detrás del mostrador a Ramonita, como todo el mundo le llama cariñosamente en su pueblo de Padrón, es rememorar una estampa que en los días que corren, y por desgracia, casi ha desaparecido. Ramonita es la comerciante de toda la vida; la mujer que conoce a todos y cada uno de sus clientes, sus gustos, quien a simple vista atina con el traje que le puede sentar bien o la bata que le puede quedar ajustada. Ramonita es memoria viva de la historia del comercio de la villa rosaliana. Ahora, solo pensar en la última de sus decisiones le causa angustia y nostalgia. Y es que Confecciones Regateiro echará el cierre. “Con la que está cayendo ya no podemos aguantar más, el comercio pueblo se está muriendo y sostener esto ya es muy complicado”, confiesa con profunda tristeza.

Junto a su esposo, el recordado jurista Óscar García Piccoli, y sus hijas, Isabel y María Jesús, el comercio ha sido uno de los pilares fundamentales de la vida de esta padronesa ilustre. “Para mí es muy difícil. La verdad es que no me imagino sin tener que bajar todos los días a abrir la tienda. Esta es mi vida, pero no puedo seguir perdiendo”, comenta, al tiempo que hace un llamamiento a todos los vecinos del área de influencia de la capital del Sar para que se aprovechen de las grandes ofertas del periodo de liquidación.

“El género es muy bueno, ropa de muy buena calidad. Mi problema es que nunca dejé de comprar, que siempre quise estar a la moda y que cada temporada me hacía con colecciones nuevas. Ahora tengo cientos, miles de prendas de una calidad excelente a precio de saldo”, señala.

Desde elegantes chaquetas americanas y trajes para caballero hasta coquetos abrigos de mujer o niña, Confecciones Regateiro, que se localiza en la padronesa rúa de Rosalía de Castro, también oferta una amplia gama de vestidos de novia y novio, ropa para primeras comuniones, cazadoras de piel, ropa de hogar, complementos. De todas las tallas y colores; y además con un trato muy personalizado que hoy ya es muy difícil encontrar, sobre todo en las grandes áreas.

Ramonita quiere hacer llegar su mensaje a la gente de todas las comarcas de los alrededores de la villa rosaliana. “Siempre tuve muchos clientes de Santiago, de Boiro, de Rianxo, de Valga, de Noia... Esta liquidación puede ser una buena oportunidad para que se lleven la prenda que desean a muy buen precio”, explica.

Por otro lado, cabe destacar que el cierre de Confecciones Regateiro es una gran pérdida para Padrón. Con casi 94 años de historia, abrió sus puertas un Domingo de San Lázaro de 1928 en una casa de la rúa Longa situada enfrente del Ayuntamiento. Joaquín Vázquez y Encarnación Iglesias eran por aquel entonces un matrimonio joven y emprendedor que, siguiendo la tradición familiar -sus madres tenían tiendas-, dieron el paso para abrir un negocio en el que vendían telas, zapatillas e incluso perfumería de la famosa firma Myrurgia. “Tuvieron tanta gente el domingo que abrieron que les rompió el cajón del dinero por el peso de las monedas de plata”, recuerda su única hija, Ramonita, quien experimentó ya desde niña una gran pasión por el comercio. Y es que su padre ya la llevó a la Ciudad Condal con solo nueve años para que conociese las principales fábricas de tejidos.

“Después de estudiar internada en las Concepcionistas de El Escorial, mi padre quiso llevarme a Barcelona para presentarme en las grandes casas de confección y tejidos. A mí por aquel entonces ya me gustaba mucho ver los desfiles de moda y mi padre decía que yo tenía muy buen gusto, aunque la verdad es que él también lo tenía”, relata.

El tres de mayo de 1960 Joaquín sufrió un fatídico accidente. El microbús en el que viajaba junto con el equipo juvenil del Club Flavia de Padrón camino de Noia, adonde se dirigían a disputar un partido de fútbol, se precipitó por un barranco. Resultó herido de gravedad y la recuperación se alargó durante meses. Fue así como Ramonita se hizo con las riendas del negocio familiar.

“Papá quería cerrar el comercio pero yo, que ya estaba casada con Óscar y vivíamos en Padrón, le convencí para no hacerlo. Fue entonces cuando me puse al frente”, comenta la padronesa, antes de apuntar que con el paso del tiempo el catálogo de Confecciones Regateiro se fue ampliando: “De las telas pasamos a la confección tanto de hombre como de mujer y también tenemos mucha ropa de fiesta: trajes de boda, comunión, mantillas españolas... Además, todas las temporadas compramos prendas nuevas. Nunca hemos dejado de renovar el escaparate”, explica la comerciante. En 2016 Confecciones Regateiro dejó el antiguo bajo de la rúa Longa para trasladarse a las instalaciones que ya tenía en la calle Rosalía de Castro. Ramonita nunca se planteó dejar el comercio, ni siquiera cuando se lo propuso su padre después de aquella riada de 1987 que “nos llevó toda la mercancía”. Pero ahora, visto el panorama y tras el batacazo que supuso el coronavirus para todos, ha decidido despedirse. De todas formas lo hará, como siempre, con la más amable de sus sonrisas.

16 ene 2022 / 01:00
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