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PLAN EDUCATIVO. Alumnos del colegio Brea Segade de Taragoña acuden a diario a alimentar a un burro y a las dieciocho cabras de un colectivo vecinal en un monte comunal // Los propios niños serán guías para enseñar el gran potencial del bosque: resina, castañas, setas, apicultura o ganadería TEXTO Suso Souto

Del aula al establo para cuidar a Míchel

Los niños y niñas de la parroquia rianxeira de Taragoña tienen un amigo muy especial. Se llama Míchel y es un burro fariñeiro de la entidad vecinal Fousas ao Monte que pasta en montes de la comunidad O Fieitoso. Hasta hace poco, el animal era la estrella del zoológico de Vigo, pero el colectivo logró hacerse con su tutela en el marco de un ambicioso proyecto educativo.

Míchel llego a Taragoña en marzo y pronto conquistó los corazones de los alumnos y alumnas del colegio Brea Segade, cuyo patio está al lado de la finca en la que se ubican las cuadras en las que él habita y donde pasta a diario. De modo que, al salir de clase, cada día los escolares se acercaban a jugar con el animal, a darle de comer y a jugar con él.

Y, aunque el curso ya terminó, el vínculo de los niños con el burro va más allá del período lectivo. De hecho, dos de los profesores, Coba y Xosé Luis, que son miembros de la citada asociación, tienen las llaves de las cuadras y del establo, y con frecuencia llevan allí a los niños, que se muestran encantados de colaborar en tareas como alimentar no sólo a Míchel, sino también a las dieciocho cabras de raza autóctona gallega que tiene allí Fousas ao Monte.

El proyecto educativo de este colectivo y O Fieitoso tiene como principal objetivo concienciar, especialmente a los más jóvenes, sobre la necesidad de cuidar el monte y también sobre las potencialidades de su explotación racional y sostenible.

Más de una veintena de comuneros gestionan una superficie de setenta y siete hectáreas en la zona de Campo Maneiro. La iniciativa en la que están trabajando y que pretenden poner en marcha gracias a una beca de cinco mil euros concedida por el Laboratorio Ecosocial del Barbanza (creado por
la Fundación RIA) consiste en crear microzonas en las inmediaciones del colegio en las que en-
señar cómo se pueden rentabili-zar las actividades agrícola, ganadera o apícola, así como la extracción de resina o corcho y la re-
colección de setas y de castañas.

Su iniciativa contempla la organización de visitas de otros centros educativos, y los encargados de ejercer de guías serán precisamente los alumnos de quinto y sexto del colegio Brea Segade de Taragoña.

Cuando los diferentes microespacios de cultivos estén habilitados, se creará un sendero didáctico a través de los terrenos de la comunidad de montes, según el presidente de Fousas ao Monte, Emilio Saborido.

De momento, Míchel es ya toda una estrella en Taragoña, y cada vez son más frecuentes las visitas de personas interesadas en conocer el trabajo que llevan a cabo ambas entidades con la implicación de los niños y niñas de la parroquia.

Su propuesta (denominada Máis que leña) se centra en la consolidación de un aula didáctica para Infantil y Primaria, aunque esta es sólo una de sus actividades, pues es un proyecto educativo abierto al público en general, para mostrar aprovechamientos sostenibles con beneficios ambientales, sociales y económicos que pueden darse en el monte, entre ellos el silvopastoreo, la apicultura o la micología.

En ese mundo, Míchel es feliz.

areadecompostela@elcorreogallego.es

20 jul 2021 / 01:00
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