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Un incendio afectó a la cubierta de la vieja fábrica de A Pobra, pegada a un parque // Los litigios frenan su derribo // En unos días caerán las naves de Bumerang y Lumafer // Preocupan las ruinas de las antiguas plantas de salazón TEXTO Suso Souto

Hadasa arde en el olvido tras 12 años de penduleo de la piqueta

Los bomberos de Ribeira y de Boiro tardaron este jueves casi dos horas en extinguir el incendio que se produjo en el interior de las ruinas de la antigua fábrica de harinas de pescado Hadasa, ubicada en la zona pobrense de A Ribeiriña. Las llamas se iniciaron en unas maderas existentes entre los escombros y afectaron a la cubierta de la nave. El Concello ya solicitó hace años a Costas el derribo de las instalaciones debido a su peligrosidad (están pegadas a un parque público).

La edificación ocupa una superficie construida de 2.430 m2 en una parcela de 5.601. La fábrica dejó de estar operativa hace casi 20 años y su concesión se declaró caducada por falta de uso.

Ya en 2009 el entonces Ministerio de Medio Ambiente tenía un proyecto para derribarla y acometer la regeneración medioambiental de la zona, eliminando también el relleno con el que se ganó terreno al mar, recuperando la zona originaria de la servidumbre de tránsito y regenerando esa franja litoral con un paseo peatonal.

Un ambicioso proyecto que Costas del Estado tenía previsto que culminase en 2011, pero que se truncó sin que se llegase a encender la piqueta cuando los liquidadores de la vieja factoría presentaron un contencioso-administrativo contra el expediente de caducidad de la concesión, alegando que no toda la edificación está en dominio público marítimo-terrestre. Además, alegaban que la estructura no se puede demoler hasta que los acreedores cobren lo que se les adeuda.

En 2010 Costas sí logró llevar a cabo el derribo de la antigua fábrica La Onza de Oro, ubicada justo al lado de Hadasa y que ocupaba una superficie construida de 4.647 metros cuadrados en un recinto de 7.454.

También en A Pobra preocupa el alarmante abandono de las ruinas de las dos antiguas plantas de salazón del Paseo do Areal, incluidas en el catálogo municipal de inmuebles a proteger y para las que el Concello tiene un proyecto de rehabilitación para darles un uso cultural. Está valorado en un millón de euros y, de momento, carece de financiación.

Mientras tanto, ambas edificaciones se resisten cada vez más. Las cubiertas ya se desplomaron y en el interior la gran cantidad de madera, maleza y escombros hacen temer un suceso similar al de Hadasa.

Justo a su lado, a los pies de la playa urbana de O Areal, están otras dos naves centenarias que dentro de unos días pasarán a la historia. Se trata de la antigua discoteca Bumerang y de la vieja fábrica Lumafer, que datan de 1904 y 1909. La empresa Tragsa ultima su vaciado para ejecutar el derribo proyectado por Costas del Estado, que prevé cubrir de arena la explanada que quedará con la desaparición de las naves y que poco o nada tendrá que ver con su pretensión inicial.

Y es que en mayo de 2014, el entonces Ministerio de Medio Ambiente presentaba un ambicioso proyecto para la regeneración ambiental del ecosistema de las marismas de A Xunqueira y de la playa de O Areal, con una inversión de 3,4 millones de euros. La primera fase, por 1,8 millones, sí se ejecutó y consistió en la regeneración ambiental de las marismas, con la retirada de tierras contaminadas y la revegetación de 3.750 metros cuadrados de bordes de canales y de otros 24.780 de marisma, la plantación de árboles y la instalación de pasarelas.

Pero la segunda fase, que inicialmente incluía la demolición de las antiguas naves de salazón, se frenó en 2015 tras el cambio de gobierno en el Concello. El nuevo alcalde, Lois Piñeiro, mostró ante Costas su rechazo al derribo de dichas naves.

15 oct 2021 / 01:00
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