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Coleccionar y customizar muñecas: mucho más que un juego de niños

Este fin de semana se ha celebrado la quinta edición del Granadadolls donde las muñecas Blythe son las grandes protagonistas reuniendo a más de 200 personas

Coleccionista de muñecas Blythe. - FOTO: EFE
Coleccionista de muñecas Blythe. - FOTO: EFE

GRANADA.EFE  | 03.12.2018 
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Más de 200 personas se reúnen en Granada para presumir de Blythe, unas muñecas que nacieron en Estados Unidos y mutaron a niponas y que se caracterizan por tener unos enormes ojos que cambian de posición y color con un tirador posterior.

Unos ojos casi gigantes en una cabeza desproporcionada caracterizan a las Blythe, un tipo de muñecas que cotiza al alza, que ha generado negocios para diseñar trajes, modificarles el rostro, abrigarlas o acunarlas, y que fracasó precisamente por los rasgos que ahora le hacen triunfar.

Granada se ha convertido en el epicentro de este peculiar coleccionismo con la quinta edición de Granadadolls, un evento de muñecas de colección que cumple cinco años con las Blythe como reinas indiscutibles del encuentro.

El programa incluye expositores, puestos en los que comprar trencas con 'animal print' (estampado que imita la piel animal) o seda natural, zapatos a medida o accesorios invernales, pero también con talleres sobre cómo cortar o teñir el pelo de estas muñecas.

Uno de sus organizadores, Miguel Ángel Alejo, ha explicado a Efe que el encuentro incluye las Blythe clásicas, las de los formatos "middie" (medio) y "petite" (pequeño), algo más baratos, y cualquiera que los más de 200 coleccionistas reunidos en Granada puedan desear.

Este tipo de muñecas nació a finales de la década de los setenta con más pena que gloria y el impulso de una nueva firma japonesa le dio el esplendor necesario para que algunas de estas creaciones de plástico tuneado se vendan por más de 5.000 euros.

"Yo empecé como aficionado al cómic y al manga y un anuncio que sustituía a modelos por este tipo de muñecas me metió en este mundo", ha recordado Juan Martín, que entró hace más de una década en este particular universo 'friki' y ahora compra muñecas, las "detalla" -les modifica el rostro- y luego las vende.

Otra característica esencial de las Blythe son sus ojazos ya que cada muñeca lleva en la parte trasera de su cuello un tirador que hace cambiar el color y la posición de los ojos.

Ojitos le pone más de uno a algunas de las obras de Juan, que le tiene un especial cariño a una "Divine" a la que ha pintado, vestido, modificado los ojos, tatuado y hasta teñido el pelo, pasos que ha dado también con una Blythe "drag queen" que se ha convertido en la reina de las fiestas.

"Completar el proceso de personalizar una Blythe puede costar varios meses pero trabajando bien, como a jornada completa", ha subrayado Raquel B., artista que ha recalado en Granada desde Sevilla y que además hace retratos a medida y personaliza otro tipo de muñecas.

Desde La Rioja han llegado los dueños de "¿Qué tienes en el armario?", una pareja que debe a una cuñada su combinación de negocio y afición y que desde 2013 se encarga de diseñar y crear cualquier atuendo para que las Blythe luzcan divinísimas.

Compran telas "de las buenas", e incluso visitan un almacén catalán especializado en tejidos japoneses, para hacer verdaderas obras de arte en miniatura.

"Y tienen el mismo trabajo o más que las piezas reales porque hay que ponerles minibroches, adaptar las cremalleras; llevan sus detalles, sus botones, se adaptan a la moda...", explica esta pareja de emprendedores que fabrica gafas y cascos con una impresora 3D.

Y todo porque el universo Blythe combina tradición, coleccionismo, detallismo y moda, pero es además un negocio en el que la artesanía cotiza y demuestra que en este caso, las muñecas no son un juego de niños.