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La solicitud del pasaporte covid genera largas colas de entrada en la frontera portuguesa

El Puente de la Constitución tradicionalmente ha sido aprovechado por muchos gallegos para disfrutar de unos días de descanso, desconexión y turismo al otro lado de la frontera, en nuestra vecina Portugal. El pasado año, con la segunda ola del covid en apogeo y la comunidad cerrada perimetralmente, esto no fue posible, y parece que muchos han reservado sus ganas para el 2021. Con la población altamente vacunada, ya ningún país cierra puertas a los visitantes, pero con la sexta ola creciendo, son muchos los que ya piden requisitos como el certificado de vacunación para poder entrar. Es el caso del país luso.

Aún con el 87 % de la población con pauta completa, Portugal decidió esta semana blindarse ante el aumento de los casos, y el Gobierno de António Costa volvió a decretar el estado de calamidad, desde el pasado 1 de diciembre y hasta, mínimo, el 20 de marzo. Por ello, las reglas para visitar el país han cambiado para todo el que quiera cruzar la frontera. En concreto, aquellos que lo hagan por vía terrestre deberán acreditar estar debidamente vacunados con la pauta completa.

Los que viajen en avión, además, deberán presentar una prueba negativa tomada 72 horas antes como máximo o un test de antígenos en las últimas 48 horas. Asimismo, deberán rellenar una tarjeta de localización antes de realizar el viaje. Estas mismas medidas se aplicarán para viajar por mar.

Pero, para los gallegos, lo más normal es cruzar la frontera por carretera, vía por la cuál todo el que entre en el territorio luso debe tener en su posesión el certificado covid. Muchos consideraban que era imposible que los agentes se pusiesen en la frontera a controlar tal cantidad de vehículos como cruza al día por ella desde Galicia, pero lo cierto es que sí está sucediendo.

En este primer día del puente de diciembre en la entrada al país por tierra numerosos controles se desplegaron para garantizar que los visitantes cumpliesen la normativa sanitaria. Con tal afluencia de personas en el primer día de alta movilidad, los controles se realizaban de forma aleatoria, solicitando el pasaporte a algunos vehículos y a otros no.

Con todo, las colas para entrar eran enormes ya desde las primeras horas de la mañana, las retenciones en los pasos hacían que muchos vehículos tuviesen que esperar más de una hora para acceder al país. Excepto los trabajadores transfronterizos con trabajo regular a 30 kilómetros de la frontera, que estaban exentos de esta solicitud.

Una vez dentro, cabe recordar que Portugal mantiene en estos momentos medidas similares a las de España: pasaporte covid para acceder a bares y restaurantes y mascarillas en todos los interiores.

04 dic 2021 / 13:35
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