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área de santiago. Los niños se mostraban valientes, con ganas, confiados de que no dolería y seguros de que así se podrán relajar las medidas en sus clases TEXTO Ángela Precedo

Pinchazos en medio de una Navidad anticipada en la Cidade da Cultura

La Cidade da Cultura de Santiago acogió este miércoles la vacunación de algo más de 2.000 niños y niñas de once años. Desde las 15.30 horas de la tarde, cuando arrancaron las inoculaciones, había gran afluencia de padres que acompañaban a sus hijos a ponerse el primer pinchazo, muchos de ellos todavía ataviados con el uniforme del colegio.

“Venimos directamente del cole”, nos contaban Ernesto, Gonzalo y Adara, tres amigos que estrenaban la sesión de tarde. Ernesto era el que se mostraba más valiente, asegurando que “tengo muchísimas ganas” de recibir la vacuna. Mientras que los otros se mostraban algo dubitativos. Adara confesaba estar “un poco nerviosa”, y “no porque duela, no creo que duela, será como las otras vacunas y no duelen, pero sí que da miedo”. Ernesto, mientras, la calmaba diciendo que “va a dar mucha más impresión de lo que es”.

Además, se mostraban contentos al ver lo rápido que avanzaba la cola, porque así podrían aprovechar lo que quedaba de tarde. “Va muy rápido, y yo pensaba que íbamos a tardar”, dice Ernesto, que está convencido de que en su cole “se relajarán medidas cuando estemos ya vacunados la mayor parte”.

Entre los padres, también había muchas ganas. “Tenía ganas de que mi hijo se vacunase ya, ya era hora, porque así estamos todos vacunados en casa y es mucho mejor”, nos decía Juan Romarís, padre de un pequeño de once años, del mismo nombre que creía que la vacuna “no va a ser nada”. Contaba que en el cole “mis compañeros también se la pondrán” y así “tendremos menos miedo al contagio”. Para su padre, el mayor deseo es que “todos los niños vayan pasando por aquí y así a ver si salimos de esto”.

Juan afirma que nunca tuvo dudas cuando le llegó el mensaje de citación para su niño, porque estaba convencido de que “tiene que vacunarse”. De esta misma opinión es Patricia Louzao, madre de Saúl, otro pequeño de once años. En su casa también “estamos todos vacunados”, “hasta su hermana mayor, por lo que ya estábamos deseando que le tocase a él su turno”.

Además, Patricia también nos confiesa que el niño “estaba deseoso de vacunarse”. Y el propio Saúl nos lo confirma: “Sí, tenía unas pocas de ganas, nada más”. Y, como los demás, se sentía valiente y confiado en que “no creo que duela”. Todos sus compañeros del cole iban también a pasar por la Cidade da Cultura próximamente: “Algunos vienen mañana y otros pasado mañana”, nos dice.

La valentía rebosaba por los poros de todos los pequeños, que más que temerosos, se mostraban expectantes a la llegada al recinto, pues allí les esperaba una auténtica fiesta pre-Navidad. Con todo decorado de globos, la mascota del centro comercial As Cancelas, Celi, estaba saludándolos a su llegada y repartiendo libros sobre el Camino de Santiago para “hacer más llevadera la espera de 15 minutos una vez recibiesen el pinchazo”. De hecho, llamaba la atención ver a tantos niños sentados fuera leyendo sus libros mientras esperaban el cuarto de hora protocolario, dando ejemplo a los adultos.

Además, algunas madres nos contaban que en los ‘boxes’ de vacunación, las enfermeras y enfermeros iban ataviados con orejas de elfo algunos de ellos y había muñecos y dibujos en las mesas. Un ambiente muy navideño-festivo.

15 dic 2021 / 17:42
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