Obradoiro | Gonzalo Rodríguez Entrenador del Monbus Obradoiro

“En mi idea de baloncesto hay una palabra fundamental: equilibrio”

El nuevo técnico principal del Monbus Obradoiro afrontará el reto más bonito de su carrera, ya que dirigirá al equipo al que anima desde su infancia y con el que ha crecido de la mano, teniendo el objetivo de buscar el ascenso

Gonzalo Rodríguez posando con los canteranos del Obradoiro entrenando a sus espaldas

Gonzalo Rodríguez posando con los canteranos del Obradoiro entrenando a sus espaldas / Antonio Hernández

Gonzálo Rodríguez Palmeiro (Santiago, 1975) acaba de recibir la oportunidad más bonita de su vida, poder dirigir al equipo del que está enamorado desde que venía a ver los partidos con su padre, socio fundador del Obradoiro, en las Brañas de Sar, donde siempre terminaban perdidos de barro. Toda su vida ha estado vinculada al conjunto compostelano y ahora tendrá el reto de devolverlo a la élite como entrenador principal. Equilibrio es la palabra que mejor define el baloncesto que quiere practicar, aunque siempre permitirá la licencia para que sus jugadores den espectáculo con la libertad de hacer ‘rock’ en la pista, género musical del que es amante declarado el nuevo técnico principal del Monbus Obradoiro.

Imagino que esta oportunidad es un sueño hecho realidad.

Sí, así es. Después de estar muchos años ayudando desde otra faceta, desde otro ángulo, ahora me toca seguir ayudando, porque el trabajo del entrenador no deja de ser respaldar al club y a los jugadores. Ahora será desde otra faceta, un poco como capitán del barco.

A nadie le gusta perder la categoría, pero supongo que se le hace interesante el reto de ascender.

Claro, evidentemente. El descenso fue un palo para todos, para el club, para la ciudad, para el cuerpo técnico, jugadores... En fin, no es palo de buen gusto. Una vez que estamos en la LEB Oro (ahora llamada Primera FEB), pues obviamente el tener un reto tan bonito, como poder luchar por el ascenso, no es lo mismo entrenar en una categoría por no descender. No es lo mismo entrenar por conseguir títulos. Claro que estoy muy contento de que el club que voy a entrenar tenga un reto tan bonito como poder ascender.

Va a ser una categoría donde el último recuerdo que hay en Santiago es de una LEB muy pasada, porque ahora, viendo los nombres que hay arriba, recuerda mucho a la ACB. ¿Cree que va a ser una categoría más dura y de ciertos reencuentros?

Sí, a ver, la categoría es durísima porque hay muy buenos equipos en conjunto. De hecho, el club que acaba de ascender (el Lleida), pues es un equipo que, como colectivo, eran buenísimos y con un trabajo táctico detrás muy bueno. En definitiva, no tenemos que quedarnos con los nombres propios en cuanto a jugadores que están ahora en la LEB con pasado ACB, sino que tenemos que pensar que a nivel colectivo también es una liga potente. Los equipos y los entrenadores también trabajan y preparan los partidos. Tanto a nivel de nombres, tanto de club como de jugadores, como en capacidad de juego colectivo es una liga que tiene muy buen nivel. El aficionado la va a disfrutar mucho.

¿Cómo fue ese momento de recibir que le valoran como entrenador principal?

Lo recibo, como te puedes imaginar, con ilusión. Al principio, la primera noticia siempre te coge, quizá por como somos los entrenadores, con la sensación de responsabilidad. Esa responsabilidad que voy a tener porque soy consciente de lo que representa el club para la ciudad y para muchísima gente. Luego te centras en la ilusión, en las ganas y en lo agradecido que estoy porque me hayan dado esta oportunidad.

Lo que se le hará un poco raro en su primer partido es que sale Moncho Fernández y verá el encuentro desde otra perspectiva, estando de pie y siendo el que da las indicaciones principales.

Efectivamente. Moncho es un entrenador que tanto a Víctor (Pérez) como a mí nos daba mucha libertad y nos pedía que también participáramos en la dirección de partido. Hay otros cuerpos técnicos y otros entrenadores que tienen a sus ayudantes, muchas veces, tomando notas o llevando algún registro estadístico. En nuestro caso, somos un cuerpo técnico en el que participamos en la dirección de partido. Obviamente, es muy diferente tener que tomar decisiones que tener que dar ideas al entrenador. La situación cambia, pero precisamente creo que esa es la parte divertida de ser entrenador, que pasas de ayudar al entrenador desde tu perspectiva a ser tú el que toma las decisiones. Es un cambio muy divertido.

La responsabilidad de la que hablaba antes.

Sí, exactamente. Cuando tú eres ayudante y lanzas una propuesta al entrenador, por lo menos la forma que tenía de verlo, es que si el entrenador te escucha tanto y te tiene tan en cuenta, pues también tienes la responsabilidad de que lo que le digas tiene que ser realmente importante, porque hay un alto porcentaje de probabilidad que te tome en serio. Cuando tú lanzas propuestas, hay entrenadores que piden muchas ideas y hay otros, como en el caso de Moncho, donde los ayudantes le lanzamos propuestas y teníamos esa responsabilidad. En ese sentido, la responsabilidad es más o menos la misma. Evidentemente, cuando tú eres el entrenador y tienes la última palabra, es diferente. Pero también estábamos responsabilizados en esa área antes.

Después, en el apartado de llegadas, ¿cómo recibió a Héctor Galán, qué sensaciones le transmite y qué idea le transmitió de lo que espera?

Con Héctor, en el tiempo que llevo trabajando con él, la verdad es que la relación es superfluida. Hablamos mucho, ya no solo del equipo, sino del entorno, del club, de la ciudad y de baloncesto en general. Estamos en ese proceso en el que ambos estamos conociéndonos, ya no solamente en lo que es más inmediato, que es la construcción del equipo, sino en algunas ideas generales que tenemos para el funcionamiento del equipo y para que pueda ayudarle en el funcionamiento del club. Es una persona que creo que tiene un carácter con el que va a ser muy fácil hablar y trabajar. Viene con una energía tremenda, porque está aquí de sol a sol trabajando en todo lo que sea necesario. Nos reunimos varias veces todos los días y hablamos de muchas cosas. La relación por ahora es muy positiva.

Me gustaría que la gente le cogiera cariño al equipo y a la forma de hacer las cosas”

Ha estado aquí durante estos años en ACB, pero al final sí que hay un cambio. Pese a que seguramente habrá muchas cosas iguales y aún falta saber todos los protagonistas, ¿Qué idea de baloncesto tiene para la próxima temporada y qué cambios habrá en el equipo?

Como tú dices, cada entrenador tiene sus ideas, pero al final la forma de hacer tu baloncesto viene por el tipo de jugador que fiches. En mi idea de baloncesto hay una palabra que es fundamental: equilibrio. El equilibrio entre la fase ofensiva, la fase defensiva, la fase intermedia de transiciones, ser capaz de jugar en la pintura y ser capaz de generar desde fuera. Equilibrio es la palabra clave. No basta con hacer una cosa muy bien, porque al final los equipos se deshilachan en aquellas partes en las que son más débiles. Entonces, a la hora de hacer la plantilla, vamos a buscar equilibrio en cuanto a juventud y veteranía, en cuanto a talentos, a habilidades, a jugadores que se puedan complementar y en el estilo de juego exactamente igual, vamos a buscar tener un buen equilibrio entre todos los aspectos del juego. Incluso, si me apuras, en la dirección del equipo también busco esa palabra, porque creo que tiene que haber un equilibrio entre trabajar con mucha intensidad y concentración y también conseguir que los jugadores tengan un punto de alegría. Me gustaría que el equipo juegue ordenado, pero que también tenga un punto de imaginación. Equilibrio es la gran palabra para mí.

Gonzalo Rodríguez Palmeiro es el nuevo entrenador del Monbus Obradoiro

Gonzalo Rodríguez Palmeiro es el nuevo entrenador del Monbus Obradoiro / Antonio Hernández

Sobre los jugadores, hay alguno que expresó su deseo o al menos la posibilidad de plantearse continuar en el Obradoiro. ¿Confía en que alguna de las caras que tuvimos la temporada pasada se apunte al plan de intentar ascender al club?

Sí, a ver, hay jugadores con los que a nosotros nos gustaría contar que ya nos han dicho que no y no tienen ninguna intención de jugar en la liga que vamos a disputar. Otros no tienen mucha intención de seguir en España en general. Hay alguna opción de que haya algún jugador que permanezca, pero bueno, al final pasa en todos los ámbitos de la vida, para estar en un sitio lo primero que hay que hacer es querer estar. Luego, que te inviten a estar, pero si no quieres estar es muy difícil.

Antes hablaba de los jóvenes. ¿En su idea de baloncesto cree que hay alguno de los canteranos que pueden estar listos para formar parte del primer equipo, sea bien en los entrenamientos o incluso teniendo algún minuto en la Primera FEB?

En los entrenamientos seguro, vamos a contar con un número considerable de chicos para entrenar en el día a día. Los jugadores tienen que ganarse el poder estar, el poder disputar minutos y el poder jugar. Ningún entrenador renunciaría dar entrada a un jugador que lo hace bien. En ese sentido, sí van a participar en el día a día varios de ellos, cuatro, cinco o seis, no lo sabemos todavía, pero estarán entrenando activamente con el equipo. A partir de ahí, si alguno está preparado para ayudarnos en el juego, pues claro que sí. Esto se trata de que los jugadores rindan y ayuden al equipo. Si hay jugadores que tienen un impacto positivo en el equipo, pues da un poco igual que tengan una edad determinada o una experiencia determinada, porque al final la experiencia todos la tienen que ganar. Lo que sí quiero resaltar es que van a tener la oportunidad de demostrar que quieren jugar y de trabajar en el día a día para mejorar. La conexión entre el primer equipo y el trabajo de cantera es fundamental, ya no solo por estos chicos que entrenan con nosotros, sino como un reflejo de que los jugadores que tenemos en los equipos de cantera vean que, si trabajan mucho, pueden tener la oportunidad de llegar a jugar en el equipo de su ciudad.

¿Qué le diría a los aficionados para que vengan a Sar?

No tengo nada que decirles porque el ritmo al que van las renovaciones de abono es brutal. Aquí en Santiago tenemos una gente que responde, que respondió el año que se descendió, que respondió en la ACB, en el tramo final de esta pasada temporada y que responderá ahora. Más bien me centro en qué es lo que nosotros vamos a dar más que en pedir. Transmitir cosas que hagan que la gente quiera venir y ver jugar al equipo y que se sientan identificados con el equipo. Esto es un efecto llamada, los que vienen al principio bienvenidos sean. Los que se sumen porque les gusta ver al equipo, pues también bienvenidos. En este tipo de situaciones nos tenemos que centrar en dar, en ofrecer.

¿Cómo empieza su amor por el Obradoiro y cuál es su primer recuerdo del club?

Mi amor por el Obradoiro viene de que mi padre es socio fundador del club. Soy socio de club desde que nací, prácticamente. El recuerdo que tengo es de los pies llenos de barro cuando veníamos aquí a ver los partidos al pabellón en las Brañas de Sar. Salíamos del coche, aquello era un barrizal e íbamos muy contentos. Tengo el recuerdo muy feliz de venir con mi padre a los partidos del antiguo pabellón de Sar. De los jugadores, solamente tengo un autógrafo, el único que pedí en mi vida y lo tengo todavía. Es una foto de Bill Collins. Ese es el recuerdo que tengo del Obra de toda la vida. Luego, tengo otros recuerdos de jugar cuando el club estaba en esa travesía del desierto. Íbamos a jugar por ahí, a Órdenes, a Negreira y a todos estos sitios de aquí y (José Ramón) Mato y (José Ángel) Docobo venían con nosotros como si fueran los presidentes de un club de la ACB. Era una comunión muy bonita. Todas esas etapas las he vivido y la más reciente está ahí. Pero quizá la que llevo más metida en el corazón es el recuerdo de ir con mi padre al pabellón de Sar a ver los partidos.

¿Cómo recibe el cariño de la gente en el momento en el que le anuncian como entrenador?

He recibido tantos y tantos mensajes de tantísima gente, del mundo del baloncesto como de fuera. Evidentemente, los mensajes de los amigos y de los familiares siempre están ahí, pero también está la gente del mundo del baloncesto que se alegra de que al final una persona que lleva tantos años trabajando en el club como un entrenador ayudante al final tenga la oportunidad que ansiamos muchos, que es la de dirigir al equipo. Al final, la gente también te coge cariño porque eres de aquí y porque llevas mucho tiempo. Pero me gustaría que la gente le cogiera cariño al equipo y a la forma de hacer las cosas más que a mí. Que vean al equipo, lo que les transmite, que quieren a los jugadores que traigamos y que, sobre todo, quieran al Obradoiro, que es lo más importante.

El recuerdo que tengo es de los pies llenos de barro cuando veníamos a ver los partidos al pabellón en las Brañas de Sar”

Más allá del baloncesto, ¿quién es Gonzalo y que aficiones tiene o qué le define?

Me gusta estar con mi familia y con mis amigos, creo que es lo que más me define. Soy una persona que, bueno, pues todo el tiempo del que dispongo lo dedico al baloncesto o a estar con mis seres queridos, aunque menos de lo que quisiera. Soy una persona con este adjetivo de ‘casero’, me gusta mucho estar en casa, disfrutar con mi mujer y con mis hijas. También la tranquilidad y no hacer grandes cosas. Como aficiones, pues te diría que me gusta mucho salir a correr cuando todavía el resto de Santiago no se ha levantado de la cama y me gusta mucho tocar la guitarra. Toco la guitarra eléctrica, así que me gusta el rock.

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