Marcelo Munín, de pasar año y medio en blanco a resurgir en la cantera del Compos

Una grave lesión de cadera en el labrum le hizo salir del Deportivo con 17 años

Tras jugar en el Conxo y en el Juvenil, el delantero santiagués ha recuperado su mejor versión con el Sigüeiro

El delantero santiagués Marcelo Munín con el trofeo de la Copa do Sar que ganó este año con el Sigüeiro

El delantero santiagués Marcelo Munín con el trofeo de la Copa do Sar que ganó este año con el Sigüeiro / SDC

La cantera de la SD Compostela lleva años siendo un ejemplo a seguir en lo que a producción futbolística se refiere. Hugo Matos, Kike Vidal o Gonzalo Landeira son los últimos casos de futbolistas que suben al primer equipo, pero los resultados dejan muy claro que habrá más muy pronto.

Uno de los futbolistas que está pisando fuerte para seguir creciendo en la entidad es Marcelo Munín, delantero del Sigüeiro que esta campaña ha anotado 13 goles y ha sido clave en la consecución de la Copa do Sar, dando la asistencia en el gol de la victoria ante el Noia, en la final.

La trayectoria de Marcelo, como el mismo cuenta, esta marcada por las lesiones: “Llego al Deportivo en cadetes desde el San Tirso, con el que tenía convenio, después de estar en el Bertamiráns. Venía de una muy buena temporada, pero en cadete de segundo año tengo un problema en la cadera con el labrum, que es el cartílago que lleva toda la cadera. Pierdo todo el segundo año cadete y el primero de juvenil hasta diciembre, porque además coincidió con el COVID. Jugué muy poco esa temporada porque físicamente no estaba bien y vine al Compos. Llegué aquí y me volví a lesionar en pretemporada, y ya en invierno salgo al Conxo y vuelvo a tener minutos en Nacional para coger un poco de rodaje”.

Aquella lesión fue todo un varapalo para el santiagués, que se también se vio afectado psicológicamente: “Venía metiendo goles, había ido con la selección gallega, estando en el Depor... A mí mentalmente me resultó muy complicado. Me acuerdo un partido con el Compos que entro quedando 10 minutos y se me subieron los gemelos. No sé si era tema físico o mental, yo llegué a un punto en el que pensé que a lo mejor no era capaz ni de jugar en División de Honor”, algo muy duro para un jugador que anteriormente estaba rindiendo al máximo nivel.

Marcelo (arriba, segundo por la izquierda) en un Lugo - Compos de pretemporada, en el que marcó / sdc

Marcelo (arriba, segundo por la izquierda) en un Lugo - Compos de pretemporada, en el que marcó / sdc / SDC

A pesar de todo, Marcelo tenía claro que rendirse no era una opción y afrontó su recuperación de la mejor manera posible: “Antes de la operación hablamos con el doctor Márquez, del Compos, y quería hacer un trabajo más conservador evitando la operación. Sobre todo fortalecer el movimiento de la cadera y tal, pero al final me tuve que operar después del COVID. Me operé y luego la rehabilitación fueron seis o siete meses”. Y aunque asegura que “no podía ni entrenar, porque no podía correr”, no dejó de aprender con los medios que tenía: “A mí me encanta el fútbol y siempre lo he visto. Sí que estuve ahí año y medio sin poder entrenar, pero tenía que ir a Abegondo igual, veía a mis compañeros y aprendí lo que podía. Sobre todo lo que veía en la tele, fútbol de élite, con lo que más aprende”.

Desde su llegada al Compos Marcelo ha dado pasos gigantes en su rendimiento, recuperando de nuevo su mejor nivel. Así narra su paso, hasta la fecha, por el club: “Llego al Compos siendo juvenil de segundo año de División de Honor. Hago una buena pretemporada, pero en un partido en Abegondo me lesiono. Ahí me replanteé todo, no me explicaba como podía ser. Me ofrecen ir al Conxo cedido, en Liga Nacional. Me costó dar el paso porque creía que podía jugar más arriba, pero muchas veces es mejor dar un paso atrás para dar dos adelante y coger ritmo. Ya el año pasado estuve en División de Honor con el Compos, que nos salvamos en la última jornada, y este en el Sigüeiro con Landeira, Goris o Rubén Casas, que subimos del juvenil”.

Y aunque admite que al principio le costó mucho la adaptación, pues “hay un paso bastante grande a Preferente desde juveniles”, cree que su evolución y la del colectivo ha sido fantástica. “Había hecho la pretemporada con el primer equipo, más o menos estaba acostumbrado a jugar con gente mayor, pero sí que hay diferencia. Sobre todo en veteranía, en experiencia. Con el tiempo la acabas adquiriendo y tanto yo como el equipo llegamos a un punto a mitad de la temporada que ya nos salía el rodaje solo, engranamos muy bien las piezas para al final tener mucha continuidad”.

Esa evolución tuvo una gran recompensa a final de temporada al ganar la Copa de Sar, algo inolvidable para el delantero santiagués: “Es verdad que al principio la teníamos más en segundo plano, porque las primeras rondas siempre salen equipos de segunda regional, primera regional y estando tan cerca de ascender pues no la habíamos enfocado tanto, pero cuando llegamos a las semis o vimos el ambiente en la final... Fue una experiencia única la verdad. Había muchísima gente, un ambiente muy bueno contra un rival que no había ganado nuestra liga y fue un partido muy bonito”. Además, Marcelo fue uno de los protagonistas de la final: “Metimos en el 110, es una carrera mía por la banda que pongo un centro atrás y remata Christian. Fue un partido muy sufrido, que además tubo 18 amarillas, así que estaba el ambiente caldeado también”.

Tras recuperar sensaciones Marcelo quiere seguir creciendo en Santiago, donde cree que los jóvenes tienen un destino muy atractivo: “Creo que en el Compos desde hace mucho tiempo se tiene que apostar por la cantera. Al final tú ves equipos como el Athletic de Bilbao que apuesta por gente de casa y acaban saliendo las cosas. Gonzalo me parece un jugador increíble, también Hugo Matos, hay muy buenos jugadores tanto en el Siguero como en el juvenil de División de Honor, y a los chavales si les das las oportunidades acaban saliendo. Creo que es muy buena noticia también que Antón Permuy coja el primer equipo, porque es un entrenador que me he entrenado en juvenil en el Conxo, sé que ha pasado por todas las categorías del fútbol de Santiago y él mejor que nadie sabe que la gente de la casa está preparada para poder despuntar al primer equipo”.

Sobre el técnico de la esedé subraya su relación con la cantera: “Evidentemente es un atractivo. Antón es una persona a la que le encanta el fútbol, un estudioso, y es bueno saber que hay predisposición y apuesta por gente de la casa, para todos los chavales es un atractivo. En mi caso aún no he podido ir, pero creo que todos debemos tenerlo en cuenta para intentar subir al primer equipo”.

Esto último, concluye Marcelo, es sin lugar a duda su objetivo como futbolista hoy en día: “Yo soy de Santiago, mi padre es socio del Compos y soy un compostelano más. No hay nada que me haga más ilusión que poder jugar en el Compos y quién sabe si ahora o en el futuro, pero ojalá tener la oportunidad de jugar aquí, en mi casa”.