OBITUARIO

Fallece José María Caneda: el Compostela pierde a su presidente más carismático

El presidente que llevó al Compostela a la gloria fallece a los 77 años de edad

Muere a los 77 años el expresidente de la SD Compostela José María Caneda

Javier Rosende Novo

José María Caneda Antelo (Amio, Santiago de Compostela), 1 de febrero de 1947 – 24 de junio de 2024). El creador de la frase "genio y figura" bien podía haberse inspirado en José María Caneda, presidente de la SD Compostela desde 1988 hasta 2012. Porque él era así. Genio y figura.

De familia amplia –de doce hermanos– su padre, que era guardia, falleció joven por lo que fue su madre la encargada de sacarlos a todos adelante. Estudió Formación Profesional y decidió emprender una aventura empresarial con su hermano Manolo que se mantiene. Entre ambos dirigían un taller de bobinados llamado Hermanos Caneda, que comenzó su andadura en la zona del antiguo restaurante Monterrey y que hoy en día ocupa una nave en el polígono del Tambre. 

Pero mientras tanto no se olvidaba del deporte y se dedicaba al atletismo. Entrenaba entre los prados del propio barrio de Amio y de SanLázaro y llegó a ser subcampeón de España de campo a través, e incluso se subió al ring en más de una ocasión para practicar boxeo.

Ya de muy joven participó en la creación del club de fútbol de su barrio, el Amio, en el que fue jugador, entrenador y presidente. Porque siempre sintió con orgullo ese barrio del que presumía habitualmente y al que permaneció vinculado toda su vida ya que incluso hoy en día residía en él. En la fiesta del 60 aniversario del club hace apenas unos días estaba previsto rendirle un homenaje pero su delicado estado de salud no permitió su presencia. Peleó con el cáncer hasta el final porque él no se rendía nunca y además repetía una y otra vez que tenía muchas ganas de vivir. Pero no pudo ser.

Con todo este bagaje, cuando llegó a la SD ya conocía muchos entresijos del fútbol. El equipo santiagués olvidó con él la etiqueta de club señor y doctor acuñada años atrás. Tomó las riendas del equipo en Tercera División y no tardó en fichar a Arsenio Iglesias como entrenador, quien al poco tiempo y antes de finalizar la temporada no pudo rechazar la oferta del Deportivo que en poco tiempo se ganaría por méritos propios el apelativo de Súper con el zorro de Arteixo en el banquillo. 

En la campaña siguiente decidió confiar el banquillo blanquiazul a Fernando Castro Santos, con quien conseguiría los mayores éxitos. Demostraron ser la pareja perfecta. Creó un equipo fichando a jugadores santiagueses que militaban en clubes de fuera de la ciudad como el meta Agustín, Carlos Cea, Toñito, su hermano Luis Caneda, Leví, Suso Moure, Cao… y logró el ascenso a Segunda División B.

Con esa misma filosofía, y aprovechando futbolistas que apenas tenían oportunidades en otros equipos incorporó a la plantilla a exdeportivistas como Gonzalo Mella y Modesto o excélticos como Cortés y el santiagués Gelo, que llegaba del Mollerusa catalán.

En su primer año en la categoría llevó al club al fútbol profesional. Era un 23 de junio de 1991. El Badajoz visitaba Santa Isabel y era obligado ganar para lograr el ascenso. El equipo extremeño no perdía desde el mes de noviembre. Pero la SD salió victoriosa. Aquel 24 de junio la afición compostelana se levantó viviendo uno de los mejores momentos y el destino quiso que otro 24 de junio despierte con la fatal noticia del fallecimiento de José María Caneda, quien además calificó el triunfo ante el conjunto pacense como el más importante de la historia de la SD.

El alcalde compostelano Xerardo Estévez se había comprometido con Caneda en que si el equipo llegaba a Segunda División se construiría un estadio nuevo. Y así fue. El estadio de San Lázaro se inauguró el 24 de junio de 1993. ¡¡Otra vez la fecha del 24 de junio!! Y lo hizo con un torneo en el que participaron el Deportivo, Tenerife, River Plate y Sao Paulo siendo Bebeto el autor del primer gol en un estadio que se abrió para que el Compos siguiera su camino hacia la gloria.

El presidente del Compostela demostró que si algo sabía hacer a la perfección era sacar provecho de aquellos jugadores descartados por otros equipos. Con futbolistas procedentes del Celta como Nacho, Pichi Lucas, Toni, Fabiano o del Athletic como el meta Iru, Bellido o Goyo y, como no, con Chris Ohen que llegaba del filial del Real Madrid, apoyados en veteranos como Tocornal o Abadía, supo construir un equipo que llevaría a toda una ciudad a la gloria el 1 de junio de 1994 cuando derrotó al Rayo Vallecano en el ovetense estadio Carlos Tartiere. El Compostela ya estaba con los más grandes. Caneda cumplía su sueño y el de toda una ciudad que desplazó a más de 12.000 aficionados a la capital del Principado en un miércoles laborable en un viaje inolvidable como nunca se había hecho y que posiblemente sea un hecho que no se volverá a repetir.

Pero el éxito no cambió la forma de ser de Caneda. Sin pelos en la lengua, hablaba sin tapujos y criticaba a quien consideraba que debía de criticar. No cambió para nada sus costumbres y seguía echando la partida de tute con sus amigos de siempre en el bar de siempre. Porque él era así. Un hombre sencillo con un don muy especial para ver el fútbol. Inteligente e intuitivo, sabía adelantarse a los demás en un fichaje al ver algo que otros no acertaban a percibir. Era también un dirigente muy peculiar a la hora de negociar los contratos con los representantes de los jugadores. Y con sus filias y sus fobias fue generando más amigos que enemigos.

Se codeó con aquellos presidentes de la época como Lendoiro, Lopera, Ruiz Mateos, Paco Roig, Ramón Mendoza y un Jesús Gil con quien protagonizó una pequeña pelea a las puertas de la Liga de Fútbol Profesional en la que la peor parte se la llevó el por aquel entonces gerente del conjunto santiagués, José Fidalgo, ya fallecido en 2018, que se llevó un puñetazo del polémico presidente del Atlético de Madrid.

Y es que el Compostela se mantuvo cuatro años en la máxima categoría del fútbol español e incluso llegó a ser subcampeón de invierno ya con Fernando Vázquez como entrenador. Pero cuando peor le fueron las cosas al club José María Caneda se sintió solo en muchas ocasiones. Manifestó más de una vez su grandísimo malestar con los políticos que, según él, no habían cumplido su palabra a la hora de abonar las subvenciones  provocando un agujero económico que llevaría a la esedé a la ruina.

De hecho, parte de la pensión de jubilación de José María Caneda sufría un embargo cada mes para hacer frente a las deudas contraídas por el club al que dedicó tanto dio. Santiago disfrutó de los éxitos de este presidente tan peculiar pero no estuvo a la altura cuando le tocó sufrir y, es más, ni siquiera le supo rendir un homenaje que tenía más que merecido. 

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