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Obradoiro | Raúl López Presidente del Monbus Obradoiro

“Creía que mi ciclo terminaría, pero el capitán de un barco no puede dejarlo a la deriva”

El presidente del Monbus Obradoiro había pensado en cerrar su ciclo en el club, pero el descenso propició que se quedase al frente para reflotar al equipo. Para ello, se ha hecho un gran esfuerzo económico con el que se ha construido un equipo en el que confía plenamente y donde han hecho la apuesta valiente por jugadores como Sergi Quintela

Raúl López, Presidente del Monbus Obradoiro: "El capitán de un barco nunca abandona cuando más se le necesita"

Jesús Prieto

André Couce

André Couce

Santiago

Raúl López López (Sarria, 1950) ha tenido que afrontar, como presidente del Monbus Obradoiro, uno de los momentos más duros de su carrera con el descenso del equipo. Emocionalmente fue más difícil por el hecho de que en su cabeza ya rondaba la idea del cierre de ciclo con él al mando. Pero, ante la adversidad, Raúl es un hombre tenaz y tomó la decisión de revertir la situación con una ilusión renovada, haciendo una apuesta fuerte en lo económico y deportivo para pelear por regresar a la ACB.

¿Cómo vivió el descenso?

Siendo un club modesto era posible que sucediera, pero nunca lo había asumido, porque entendía que con las cosas que se estaban haciendo no debía de suceder. De hecho, ha sido por una canasta. Todo se dio por pequeños detalles. Como ejemplo, ha sucedido en dos partidos en concreto. En uno de ellos ganamos de dos puntos en vez de cuatro. En otro que estábamos perdiendo de bastante, en una jugada final te meten un triple. Otro detalle es que hubo un exceso lesiones e intentamos solucionarlo con dos jugadores de nivel Euroliga. En las ventanas hemos hecho un esfuerzo enorme por incorporarlos, pero uno de ellos no ha cumplido con las expectativas. Nos hemos visto forzados a hacer un fichaje (Devon Dotson). Lo que pasa es que era un chico que esperaba que lo llamaran en la NBA. Posiblemente, si hubiera venido dos partidos antes todo hubiera estado resuelto. Es una tristeza enorme, porque podría haber estado jugando con nosotros y el público disfrutando de él.

Tras el descenso rondaba la incógnita de si continuaría como presidente...

Hemos cumplido una etapa difícil de repetir, sobre todo en un club humilde como el Obradoiro. Desde hace tiempo me rondaba la idea de que los ciclos en el deporte terminan, tales como los de los jugadores, entrenadores y presidentes. Creía que mi ciclo terminaría a final de la pasada temporada, porque entendía que lo dejaba en buenas manos. Pero después de lo sucedido, el capitán de un barco no puede dejarlo a la deriva.

"Hemos hecho un proyecto con un esfuerzo económico tremendo, fichando a los mejores jugadores posibles dentro de nuestras limitaciones económicas"

¿Con qué ilusión afronta el proyecto de Primera FEB?

Hemos hecho un proyecto con un esfuerzo económico tremendo, fichando a los mejores jugadores posibles dentro de nuestras limitaciones económicas. Hay que reconocer la evolución a mejor de esta liga, que ha pasado de tener de entre dos o cuatro candidatos al ascenso a entre ocho y diez. Ha habido jugadores dispuestos a bajar de la élite a esta liga, donde incluso hay equipos mejores que alguno de la ACB. Antes, la desigualdad entre grandes y pequeños decíamos que estaba en la ACB, pero esa diferencia se ha diluido. En cambio, en esta competición hay una gran nómina de equipos que han apostado fuerte para pelear por el ascenso. La prueba la tienes, y además me alegro mucho, con el Leyma Coruña, que debutó con el Madrid y ganó. Tampoco olvidemos el hándicap de que solo el primero asciende directo, sino te espera otra lucha encarnizada en unos playoffs que son a vida o muerte. De todas formas, hemos hecho un equipo de grandes jugadores y personas, porque eso siempre fue un ADN que tuvimos en el club.

El obradoirismo se ha volcado con el equipo...

A la afición no le podemos pedir nada más. Como prueba de ello tenemos este primer partido en casa, que cambió su horario a uno inadecuado (pasó de las 18.30 horas a las 17.00) y hemos podido comprobar que el pabellón estaba prácticamente lleno. Este cambio es debido a la televisión y provoca un obstáculo a tu masa social. Esto sucedía también en la ACB, pero había una gran diferencia, porque ponían mucho dinero y esta liga no reporta lo mismo.

¿Han tenido también ese apoyo desde las instituciones?

Las instituciones tienen que pensar que para mantener un equipo en una ciudad como Santiago, de 100.000 habitantes, no llega con el dinero privado. Precisamos de las ayudas públicas, como hay en otras muchas ciudades.

¿Por qué se decantan por Gonzalo Rodríguez?

El obradoirismo estaba muy acostumbrado a que su cuerpo técnico era de la ciudad y uno de ellos era Gonzalo. La gente conectaba con el equipo porque tenía gente de casa y Gonzalo, siendo un gran profesional, una fantástica persona y un hombre de club, merecía la oportunidad de subir a su equipo. Posiblemente, los aficionados se van a sentir más identificados con un entrenador local.

¿Y en el caso de Héctor Galán?

Precisábamos de la figura de un director general capaz de administrar a un equipo humilde, teniendo que aprovechar al máximo los recursos económicos limitados y de hacer maravillas para conseguir grandes jugadores. Héctor cumplía todos los requisitos para este proyecto y tiene un currículum que lo avala. En cuanto al director general, tuvimos uno durante muchos años, que en un momento dado decidió marcharse. Ya lo había transmitido un año antes. Habíamos podido convencerlo de que se quedara, pero en ese momento te dice «me quedo, pero si un día vuelvo a repetirlo, no quiero que me insistas».. Tuvimos varias opciones de traer directores deportivos e incluso generales, porque queríamos que la figura fuera la misma por la economía. Si tú tienes un Madrid o un Barcelona, pues tiene un staff de los que sea y no pasa nada. Aquí el staff tiene que ser algo a lo que puedes llegar. El año pasado, por una serie de circunstancias, no ha salido. A última hora viene un director deportivo y en el club tuvimos que reaccionar de alguna manera, haciendo los directivos una gestión que no nos pertenece y que tiene que estar profesionalizada.

Raúl López en la sede de EL CORREO

Raúl López en la sede de EL CORREO / Jesús Prieto

¿Qué le ha parecido la plantilla?

Hemos tenido que partir de cero, manteniendo a un solo jugador de la temporada pasada y a los canteranos. De hecho, hay tres jugadores que están en un equipo que participa en Eurocup y que hubiésemos estado encantados de mantener. A pesar de que algunos de ellos tenían contrato, no queríamos obligar a nadie que no quisiera estar aquí a seguir para que estén a disgusto. De no haber descendido se hubiesen quedado.

¿Sigue siendo fundamental para usted que los canteranos lleguen al primer equipo?

Nuestro objetivo es luchar por los canteranos y tenemos la esperanza de que salga algún jugador. La base requiere de una gran inversión, por eso entendemos que las instituciones tienen que volcarse con nosotros.

¿Cómo valora su trayectoria en el baloncesto?

Soy de Sarria, un hombre de pueblo y a mucha honra. Pero llevo muchísimos años viviendo en Lugo y formando mi familia allí. Fui presidente del Breogán, una institución donde estuve muchos años, a la que respeto y quiero. De hecho, me marché de allí porque, por una serie de circunstancias, me parecía que había terminado mi etapa. Una vez terminada, no pasaba por mi cabeza volver a presidir un club. Llegué al Obradoiro con la intención de ayudar al club como lo hacía en Lugo, pero sin tener en mente encabezar el proyecto. Me involucré junto a otros diez empresarios para ayudar al equipo con un gran desembolso económico. Por circunstancias de la directiva anterior, se me instó a presidir al Obradoiro. Lo que no entiendo es que un grupo reducido de personas tenga cierta hostilidad hacia una persona que lo único que ha intentado es ayudar desinteresadamente a su club. Es algo que desanima a aquellos que solo quieren echar una mano y es responsabilidad de las directivas evitar que se den este tipo de sucesos. El razonamiento es: no le hagas a los demás lo que no quieres que te hagan.

Sobre la plantilla, el fichaje que ha generado más revuelo es el de Sergi Quintela, ¿se lo esperaba?

Es un jugador que nos ofrecen sus agentes a principios del mes de agosto, porque está libre. Bajo ninguna circunstancia hubiésemos ido a por un jugador del Breogán, ni se nos pasaría por la cabeza. Se pusieron en contacto con el director general y, posteriormente, con el cuerpo técnico. Se llegó al convencimiento de que el jugador era una incorporación adecuada para nuestra plantilla. Había otros cinco o seis equipos detrás de él y, de hecho, estaba cerrado con un equipo andaluz y nos dieron unas pocas horas para decidir si queríamos incorporarlo. Se dieron todos los ingredientes para conseguir un gran fichaje.

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