Obradoiro | Sergi Quintela Jugador del Monbus Obradoiro
Sergi Quintela: «Hace ocho meses no quería estar en el Obradoiro, pero estoy encantado»
El lucense reconoce que es y siempre será del Breogán, pero que para él es un orgullo poder formar parte de otro equipo histórico de Galicia, ya que desde pequeño sus padres le inculcaron ese sentimiento de pertenencia que lleva por bandera | Pese a que el ambiente del Pazo le parece insuperable, admite que le sorprendió la cultura familiar que tiene el obradoirismo en el Fontes do Sar

Jesús Prieto

Sergi Quintela (Lugo, 1996) está afrontando una temporada especial en su carrera. Se decidió a dejar el Río Breogán y poner rumbo a su máximo rival, el Monbus Obradoiro, un equipo que lo ha recibido con los brazos abiertos y que lo ha sorprendido desde el primer día, especialmente por el ambiente familiar que reconoce que se respira y que al jugar como rival no percibía. Ahora afronta el reto de llevar a los compostelanos de vuelta a la ACB en una temporada cargada de emociones.
¿Cómo recibe este parón?
Sobre todo a nivel físico viene bien también un poquito bajar el pistón. Las pequeñas molestias que tenemos todos, pues irlas puliendo. Sí que es cierto que creo que quitando el partido, sobre todo de Burgos, que parece que fue también un tropiezo, pues estábamos en una buena línea. A trabajar, sobre todo, a partir de la semana que viene, cuando se incorporen los jugadores que están con la selección para intentar seguir en la buena línea que llevábamos.
Pese a haber tenido una buena racha y mejoría, quizá el partido de Burgos ha servido para ver que aún falta seguir trabajando para mejorar algunas cosas...
Sí, sin duda. Es cierto que Burgos ahora mismo parece que está dos pasitos por delante del resto, ya no solo de nosotros, sino de todos los rivales. Pero sí que es cierto que al final eso no quita que haya que mejorar cosas para ponerte a su nivel. Creo que estamos como en una buena línea y llevábamos varios partidos, sobre todo siendo capaces de enlazar muchos minutos seguidos de mucha seriedad. A seguir para intentar que sean los 40.
Ha habido cambios en la forma de jugar por el cambio de entrenador y los fichajes. ¿Qué grandes diferencias nota de como jugaba antes el equipo a como lo hace ahora?
Estamos en la misma línea de querer ser un equipo que ataque, que transmita alegría, que se divierte y que juega en transición. Eso es un poquito la misma tónica. Pero al final, con jugadores como Vladi (Brodziansky), por ejemplo, que es un supertalento, o como (Ondrej) Balvin, al final siempre es un poquito más fácil. Es cierto que atrás cambiamos un par de detalles, como negar algún bloqueo, intentar sacar a la gente un poquito más fuera de su ritmo.
Desde el principio se vio que son un grupo muy unido. ¿Fue importante que los fichajes que llegaron, además de ser buenos, también tienen esa personalidad de querer llevarse bien con los compañeros?
Sin duda. Al final, sobre todo por cómo empezó la liga, que empezamos con jugadores que cada uno viene de un equipo distinto, no nos conocíamos ninguno y es complicado ensamblarlo todo. Pero sí que es cierto que el buen ambiente que había, pues la piña que éramos y que somos en el vestuario, hace que todo sea un poquito más fácil. Encima las incorporaciones, como tú dices, que aparte de un nivel de juego muy alto, que sean como son. Además, Vladi ya estuvo aquí, sabía un poquito cómo es el club, cómo es la ciudad y hace que todo sea más fácil.
A Jake desearle todo lo bueno que le pase, porque se lo merece"
Se acaba de ir Jake Stephens, con un gran compromiso y que también ayudaba a tener esa alegría. ¿Cómo recibió esa noticia y cómo lo veía como jugador?
Su situación no era fácil. Desde la llegada de Ondrej se quedaba con menos minutos y también Vladi puede hacer ese cuatro o cinco. Se quedaba sin espacio. Como tú dices, al final a Jake desearle todo lo bueno que le pase porque se lo merece. Dentro de la pista el tío era un profesional como la copa de un pino, llegaba el primero y se iba el último. Si jugaba poco, pues hacía trabajo complementario. Siempre estaba aquí tirando. Y luego, encima, era un tío que es un cacho de pan. Ayudaba siempre que podía a generar buen ambiente, buena química. Entonces, que le vaya lo mejor posible, que todo lo bueno que le pase se lo merece.
Empezó la temporada jugando de dos y cambió al rol de Toms Leimanis en el uno. ¿Cómo asumió ese cambio?
Al final todo lo que sea jugar y poder ayudar al equipo para mí es perfecto. Intentar que las piezas encajen un poquito mejor, bienvenido sea. Además, es algo que ya llevaba tiempo haciéndolo en Lugo, entonces no es algo que fuera nuevo. Sí que es cierto que las primeras semanas, pasar de una posición a otra, es como que te cambia un poquito el chip, de quedarte a recibir el balón o tener que quedarte a presionar el base y esas cosas. Pero es hábito.
¿En qué puesto se siente más cómodo?
Es lo que te digo. Cualquier de las dos posiciones me gusta, tiene su parte buena y su parte mala. Sí que es cierto que de escolta he estado un poquito más liberado a la hora de tener que pensar en qué necesita el equipo, como en qué puedo marcar para que el equipo siga funcionando o quién lleva sin tocar el balón en los otros ataques para que no se desconecte. Pero bueno, me gusta jugar y también estoy más en contacto con el balón, que al final nos gusta a todos. Lo que le venga mejor al equipo, yo estoy encantado de estar en la pista, estar en el banquillo, ayudar en lo que pueda y ya está.
El club busca un base. ¿Cree que si llega un base le veremos más minutos en ese otro rol que ya tenía al principio?
Me imagino que sí que iré un poquito más al escolta, pero como te digo, lo que Félix necesite en cada momento.
Pese a ser de Lugo, en su pasado lejano había demostrado cierto cariño al Obradoiro. ¿Era una ilusión personal el poder estar aquí algún día?
Pues, sinceramente, siempre pensé que estaría en Lugo, nunca pensé que jugaría en el Obra. Y, si te soy sincero, hace ocho meses no quería estar en el Obra, es así. Soy de Lugo, soy del Breo y siempre seré del Breo, pero sí que es cierto que aquí estoy encantado. La gente desde el primer día me trató genial, como si fuera de aquí de toda la vida. La verdad que estoy muy contento de poder ayudar y de intentar volver a lograr ir a la ACB.
¿Es un orgullo el haber podido estar en dos de los grandes equipos de la historia de la Galicia?
La verdad que sí. Al final, sobre todo eso, me siento muy gallego, es algo que desde pequeñito nuestros padres nos han inculcado a mi hermano y a mí. El haber podido estar en el Breo y poder estar en el Obradoiro, que es otro equipo histórico, es un orgullo.
Hablando de su hermano, ¿a veces le pica un poco por estar en el Obra?
Nos picamos mutuamente (risas). Sí que hay ese rifirrafe, pero todo es desde el buen rollo y desde el cariño, así que no va más allá.
¿Con qué se queda de Santiago y de Lugo?
Son, en cierto modo, parecidos. Clubes muy familiares que al final no tienen la capacidad económica que a lo mejor tienen otros, pero sí que es cierto que la gente de oficinas y del cuerpo técnico es una familia. Eso hace que todo sea un poquito más fácil. El ambiente que se generaba en el Pazo era para mí, y siempre lo diré, algo que nunca he vivido. Jugué en Turquía un tercer partido de la Champions y es cierto que la afición estaba de pie, pero lo que se genera en el Pazo es increíble. Me sorprendió mucho la cultura que hay en Santiago, que al final es como muy de padres a hijos también, no tenía esa sensación.
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