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Entrevista | Gonzalo Rodríguez Entrenador del Coto Córdoba

Gonzalo Rodríguez: «Siempre estaré agradecido de entrenar al equipo de mi corazón»

El preparador compostelano dirige actualmente al Coto Córdoba, al que mantiene invicto en la Segunda FEB con 6 triunfos, tras su paso por el Monbus Obradoiro como primer entrenador, que terminó con su cese en mitad de temporada

Gonzalo Rodríguez, exentrenador del Monbus Obradoiro.

Gonzalo Rodríguez, exentrenador del Monbus Obradoiro. / Cedida

André Couce

André Couce

Santiago

Gonzalo Rodríguez Palmeiro (Santiago, 1975) pudo cumplir el sueño de entrenar al Monbus Obradoiro, el equipo de toda su vida. El viaje como primer entrenador en Santiago no fue el deseado, pero no guarda penas por como terminó su trayecto en Sar, porque su carácter lo lleva siempre a mirar hacia adelante, a nuevos horizontes. Ha recalado en el Coto Córdoba de la Segunda FEB, al que mantiene invicto en las seis jornadas disputadas y en el que se encuentra muy feliz. El único ‘pero’, la distancia que mantiene con su familia.

¿Qué tal le está yendo en Córdoba en general?

Bien. Salvando el problema de tener a la familia en Santiago y estar separados. Por el resto, es una ciudad súper bonita, muy accesible y fácil de llegar a los sitios. La calidad humana de la gente del club facilita todo mucho, me tratan muy bien y el día a día es agradable.

Lo más difícil puede ser desacostumbrarse a esa «mala costumbre» que tenían los entrenadores aquí, que trabajaban en su ciudad natal…

Pues sí. Yo te hablo por mí. Ya había estado fuera y mi carrera deportiva tuvo una etapa alejado de Santiago. La diferencia es que antes estaba solo y ahora estoy casado y con dos hijas. Por lo tanto, la dificultad de esta separación temporal es complicada. Pero como dices, nuestro trabajo es el que es. Desde luego, lo que no es habitual en nuestro mundo es estar tanto tiempo entrenando en el mismo sitio y, mucho menos, siendo tu casa.

El trabajo le está saliendo bien en Córdoba, seis partidos en liga y seis victorias. ¿Cómo valora y recibe que los resultados acompañen y que el equipo vaya bien?

Pues bien. Más allá de los resultados, estoy contento porque el día a día es bueno, el equipo trabaja muy bien. El club está muy bien organizado, las condiciones de trabajo son buenas, todos vamos en la misma línea y, por ahora, los resultados acompañan. Pero ya sabes que los resultados son consecuencia de hacer muchas cosas bien, y eso es en lo que nos centramos, en hacer las cosas del día a día bien y competir al máximo de nuestra capacidad.

Gonzalo Rodríguez.

Gonzalo Rodríguez. / Jesús Prieto

Cuando estuvo en el Obradoiro su idea era ofrecer un baloncesto divertido, que pudiera enganchar a la gente. ¿Busca lo mismo allá?

No, el baloncesto es divertido en sí. Quizá la palabra es dinámico. Quiero jugar un baloncesto de equipo, en el que todos los jugadores participen de la defensa y del ataque. Somos un equipo intenso, que por ahora defiende bien y en ataque busca siempre el mejor tiro posible, independientemente de quién lo ejecute. Hemos fichado un perfil de jugadores que responden a estas características y ahora las cosas van bien. Nos quedan muchas cosas por mejorar, mucho camino por andar, pero la idea de nuestro juego está muy clara y en esa línea vamos a seguir.

Viene de haber estado en el Obra, tanto en Primera FEB y ACB, y ahora está en Segunda FEB. ¿Qué diferencias y similitudes ve?

Es una pregunta complicada. En definitiva, todas las categorías tienen cosas comunes. En esta hay un perfil de jugador con mucha ambición deportiva. Tenemos un equipo de jugadores jóvenes, en un momento de su vida deportiva en que su ambición es ir a mejor. Son jugadores que, al margen de los entrenamientos colectivos, quieren trabajar individualmente cada día para ser mejores. Es una liga con muchos jugadores, la mayoría con una ambición deportiva muy grande. Están en una franja de edad y en un momento de sus carreras en que apuestan por su profesión y desarrollo de manera evidente. Eso hace que nuestro día a día sea muy bueno. Entrenan muy bien todos los días, son muy receptivos a lo que les planteamos y es muy agradable, porque es una inercia muy positiva la que tienen estos jugadores.

Con la marcha del equipo, por ahora el único invicto, ¿miran al ascenso o a seguir creciendo?

El objetivo principal del club es el crecimiento a todos los niveles. Aspira a mejorar la organización, las cosas del club y los resultados deportivos. La palabra que mejor define nuestra hoja de ruta es crecimiento, a todos los niveles. Y en ello estamos. Intentamos hacer las cosas con mucho sentido común, que es algo que me demostraron desde el primer día que me llamaron, con inteligencia y mucho trabajo. Muchas veces los proyectos se llenan de palabras y ambición que luego, a la hora de traspasarlas a horas de trabajo, no concuerda. Aquí me he encontrado con un grupo de gente que tiene las ideas muy claras, que quiere mejorar y pone todo el esfuerzo y empeño por ello.

¿Cómo valora su curso pasado en el Obradoiro y el no ascenso posterior a su etapa?

Independientemente de que mi aventura como primer entrenador no acabara de la forma deseada, siempre estaré agradecido de que me brindaran la oportunidad de algo que para mí era un sueño: ser el entrenador del equipo de mi corazón. Durante muchos años participé junto con otras personas de un proyecto maravilloso. Primero como aficionado, luego como jugador, como entrenador asistente y finalmente como entrenador. Todos esos años en los que participé en la vida del Obradoiro fueron maravillosos. Siempre estaré agradecido de esa oportunidad que me dieron de entrenar al equipo durante unos meses y, a partir de ahí, la vida sigue para ellos y para mí.

¿Reencontrarse como rival del Obradoiro sería otra motivación o sueño?

No tengo esa ambición, la verdad. La única que tengo ahora, sinceramente, es levantarme por la mañana, dar gracias de estar vivo y quiero ser cada día mejor persona y mejor entrenador de baloncesto allí donde esté. Eso es lo realmente importante. Después, la vida deportiva te lleva a unos sitios u otros, a vivir unos retos u otros. Lo más importante es intentar ser cada día un poquito mejor que el anterior en todos los aspectos posibles. Esa es mi ambición como entrenador y como persona.

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