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SD Compostela

Cuando el Compostela soñaba en grande: 30 años del histórico subcampeonato de invierno

El 14 de enero de 1996, el cuadro picheleiro superó al Espanyol (2-1) para acabar la primera vuelta de LaLiga en segunda posición, solo por detrás del Atlético de Madrid

Los jugadores de la SD Compostela celebran sobre el césped.

Los jugadores de la SD Compostela celebran sobre el césped. / ECG

Santiago

Hace 30 años, la SD Compostela firmó una de las páginas más brillantes de su historia al imponerse al RCD Espanyol (2-1) en San Lázaro con goles de Lekumberri y José Ramón. Aquel 14 de enero de 1996, el conjunto blanquiazul cerró la primera vuelta de Primera División como subcampeón de invierno, únicamente por detrás del Atlético de Madrid. Un hito que marcó el auge de una campaña 1995/96 que terminó convirtiéndose en la mejor clasificación histórica del club con un décimo puesto.

Después de una primera temporada muy sufrida en LaLiga, donde el equipo de Fernando Castro Santos salvó la categoría después de finalizar en decimosexta posición, el Compostela afrontaba en el verano de 1995 una temporada ilusionante en la que José María Caneda apostó por el pinés Fernando Vázquez para asumir los mandos de la esedé en un nuevo proyecto deportivo.

El cuadro santiagués comenzó el campeonato de liga de forma brillante, sumando dos victorias ante rivales gallegos para iniciar el año. En la jornada inaugural, el Compos superó (0-1) al Celta de Gudelj, Míchel Salgado o Patxi Salinas, entre otros, en Balaídos gracias a un solitario gol de Bellido. Una semana después, el cuadro picheleiro recibió en San Lázaro al Deportivo, que contaba con grandes jugadores como Bebeto, Donato o Fran González. El derbi terminó en goleada (4-0) a favor de los locales que confirmaron su gran inicio de temporada mediante un doblete de Fabiano y los tantos de Ohen y José Ramón.

El celeste Eusebio Sacristán lucha con el compostelanista Nacho por el balón.

El celeste Eusebio Sacristán lucha con el compostelanista Nacho por el balón. / ECG

El Compostela mantuvo el pulso competitivo, encadenando resultados que lo asentaron en la zona noble de la clasificación. Así, el conjunto compostelano alcanzó la décima jornada en una meritoria quinta posición, antes de afrontar una cita histórica en San Lázaro. La esedé recibía al Barcelona, segundo clasificado e invicto hasta el momento, y venció por 2-1 en un duelo para el recuerdo. Bent Christensen, desde el punto de penalti, y Ohen firmaron los tantos de la remontada picheleira sobre el cuadro culé, que se había adelantado gracias a un gol de Kodro.

Una vuelta para la historia

Aquella victoria ante el Barça no fue un hecho aislado, sino que fue la confirmación de un Compos competitivo y fiable que siguió sumando puntos hasta colocarse en disposición de pelear por objetivos más ambiciosos. Gracias a su buen rendimiento, el equipo blanquiazul alcanzó la última jornada de la primera vuelta con opciones de asaltar el segundo lugar. Precisamente, su rival por el subcampeonato de invierno, el RCD Espanyol, visitaba el feudo picheleiro para cerrar la primera mitad de liga.

El Compostela formó con Javier Falagán; Nacho, Bellido, Mauro García, Villena; Fabiano, Lekumberri, José Ramón, Franck Passi; Ohen y Christensen, mientras que Tocornal y Eraña ingresaron al terreno de juego en la segunda mitad. El partido comenzó de forma inmejorable para los locales. Y es que Lekumberri, tras un acertado control, convirtió una gran internada de Mauro en gol para abrir la lata para los gallegos (12’). El equipo de Camacho empató antes del descanso gracias a un tanto de Urzáiz (36’), pero José Ramón decidió el choque con un disparo desde la frontal del área ante el que nada pudo hacer Toni, meta españolista.

Los jugadores de la SD Compostela celebran un gol en el Estadio de San Lázaro durante la temporada 1995/96.

Los jugadores de la SD Compostela celebran un gol en el Estadio de San Lázaro durante la temporada 1995/96. / ECG

De esta forma, el Compostela cerró la primera vuelta de LaLiga como subcampeón de invierno con 42 puntos, a solo siete del Atlético de Madrid. El magnífico rendimiento del equipo en San Lázaro (31 puntos de 33 posibles) y la dura preparación física durante la pretemporada permitieron al cuadro picheleiro llegar al ecuador de la campaña en una situación idílica, firmando una de las páginas más gloriosas de la historia del club.

Franck Passi, a la izquierda, presiona a Eusebio Sacristán.

Franck Passi, a la izquierda, presiona a Eusebio Sacristán. / EFE

A pesar de que el objetivo inicial era la salvación, tras vencer al Espanyol, Fernando Vázquez admitió ante la prensa que «sería una tontería decir que luchamos por la permanencia cuando ya tenemos 42 puntos». La euforia santiaguesa se fue apagando con el paso de las jornadas. Un exigente entrenamiento, muy cargado en lo físico, acabó condicionando a un Compostela que acusó el desgaste en una segunda mitad de temporada marcada por el exceso de partidos y la irregularidad.

Pese a sumar únicamente 17 puntos en 21 partidos, el cuadro blanquiazul finalizó el campeonato en décima posición, la mejor clasificación del club en su historia en Primera División. El título de liga acabaría siendo para el Atlético de Madrid de Kiko Narváez, Penev y Pantić, que culminó su gran temporada con un doblete nacional (Liga y Copa del Rey) que es historia del fútbol español.

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