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SD Compostela

El Compostela reduce la marcha

Dos derrotas seguidas como visitante y un empate agónico ante el Boiro acortan su colchón, que pasó de un +10 a aventajar en solo dos puntos al segundo clasificado

Este sábado visita al Cambados en Burgáns con motivo del encuentro aplazado

Jorge Maceira recibe la entrada de un rival en un duelo disputado en el estadio de San Lázaro.

Jorge Maceira recibe la entrada de un rival en un duelo disputado en el estadio de San Lázaro. / Antonio Hernández

Santiago

Justo cuando el curso entra en su fase más exigente, cuando todos los equipos aceleran en busca de ultimar la consecución de sus objetivos, la SD Compostela ha reducido la velocidad de crucero que elevó su estatus a intocable en la primera vuelta del campeonato. La derrota ante el Silva en A Grela (2-1), unida a la sufrida en O Barco (2-0) y al empate en San Lázaro contra el Boiro (2-2), ha estrechado una ventaja que llegó a ser de diez puntos y que, a día de hoy, se limita a únicamente dos. La condición de líder sigue vigente, pero la sensación de control ha dado paso a un contexto de mayor exigencia que obliga al cuadro blanquiazul a vencer este sábado (17.00, Burgáns) al Juventud Cambados en el duelo aplazado.

El Compostela cerró la primera mitad de la temporada con un convincente triunfo sobre el Viveiro por 3-1, su quinta victoria consecutiva en aquel momento y un cierre inmejorable para una primera vuelta casi perfecta. Después de medirse a todos los equipos de la competición, el cuadro blanquiazul mantenía su vitola de invicto intacta y consolidaba una ventaja de diez puntos sobre sus inmediatos perseguidores: Racing Club Villalbés y UD Somozas.

Los jugadores del Compostela celebran un gol sobre el césped de San Lázaro.

Los jugadores del Compostela celebran un gol sobre el césped de San Lázaro. / Jesús Prieto

Una situación idílica que respondía a un ritmo de puntaje sobrenatural y difícilmente sostenible. Consolidado como el gran transatlántico del torneo, el Compos ejerció una consistencia inalcanzable para cualquiera de sus rivales durante los primeros 17 encuentros. La ventaja obtenida y su casillero intacto de derrotas invitaban a pensar en que la lucha por el ascenso directo comenzaba a estar encaminada.

Pero su solvencia en los resultados -no siempre acompañada de la vistosidad en su juego- se vio interrumpida con el inicio de la segunda vuelta. Su aura de invencible llegó a su fin frente al Barco, en la jornada 18, en el primer gran pinchazo del líder. Un duro golpe del que no pudo recuperarse en el siguiente duelo, en el que cedió un empate en la última jugada ante el Boiro en San Lázaro. La suspensión del choque en Cambados y una victoria sobre el Céltiga parecían devolver parcialmente la tranquilidad a Secho y los suyos. Un espejismo.

Dificultades con el ritmo

En A Grela, el cuadro picheleiro gozó de la oportunidad de refrendar su estatus ante uno de los colistas de la clasificación, pero se encontró con problemas en el embrague. Si en gran parte del curso la marcha empleada era más que suficiente para sacar los partidos adelante, en esta segunda vuelta el Compostela se ha quedado atrás. Ante un aumento de la exigencia, los capitalinos encadenan dos derrotas, un empate y una única victoria en los últimos cuatro partidos. Un total de cuatro puntos de doce posibles: seis menos de los que consiguió ante los mismos rivales en la primera manga del campeonato.

Cañizares realiza un centro ante el Silva en A Grela.

Cañizares realiza un centro ante el Silva en A Grela. / Área 11

Más allá de los recientes resultados, el cuadro santiagués ha mostrado señales de debilidad inéditas en el curso, como la evidente fragilidad en la defensa del balón parado. En los tres tropiezos sufridos en el último mes, el Compostela ha encajado seis goles de los cuales cinco han llegado en acciones de estrategia, mientras que el tanto restante -el del empate del CD Boiro en el minuto 90+4- surgió de un centro lateral.

Con el equipo ‘calado’, el Compos afronta su momento más delicado del año. Eso sí, con la tranquilidad de seguir líder y con un partido menos que su gran rival, el Arosa. La posible crisis picheleira no se entiende sin la notoria mejoría del cuadro arlequinado, invicto en 2026, que ha reactivado la lucha por el título después de subir una marcha para limitar a dos puntos la ventaja de la esedé.

Como si de una etapa de resistencia se tratase, la pelea por la primera plaza premiará al equipo más regular. El Compos esprintó en el tramo inicial del curso para llegar como líder destacado al parón navideño. El campeón de invierno se encuentra en un claro bache de rendimiento, donde la dosificación de las fuerzas será clave para llegar a la recta final con opciones.

Oportunidad en Burgáns

En este contexto, el partido pendiente en Cambados de este fin de semana adquiere una importancia vital. El duelo en Burgáns surge como una gran oportunidad para los blanquiazules de recuperar sensaciones, volver a recuperar la ventaja y recobrar un ritmo competitivo que parece haberse resentido en las últimas semanas.

Enfrente, el Juventud Cambados encadena diez jornadas sin vencer y es, junto a la UD Barbadás, el equipo de la competición que menos partidos ha ganado, con un total de tres. A pesar de su delicada situación clasificatoria -a un punto de los puestos de descenso- el cuadro cambadés se consolida como uno de los conjuntos más sólidos de toda la competición. Con únicamente 18 goles en contra, la defensa amarilla es la tercera menos goleada de toda la liga.

Sin tiempo para lamentar la renta perdida, el conjunto de Secho Martínez encara la fase decisiva de la temporada dependiendo de sí mismo, con la mejor plantilla de la categoría y con todo en juego. Con la sensación de no haber forzado la máquina todavía, el cuadro blanquiazul deberá retomar la marcha de la primera vuelta (o incluso subir una más) para asegurar la primera posición y el ascenso a Segunda Federación.

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