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Deporte Santiagués

Una carrera para Samuel, una causa para todos

La cita solidaria en el Monte do Gozo reunió 823 inscripciones y a más de un millar de personas en torno a la investigación de la distrofia muscular de Duchenne

André Couce

André Couce

Santiago

La carrera para Samuel volvió a ser, en palabras de su padre, Juanma Mata, «un éxito». No solo por los números, aunque estos también hablan: 823 inscripciones entre la andaina y el cross, cerca de 400 personas en la caminata y, contando acompañantes, curiosos y público, más de un millar de personas reunidas en el Monte do Gozo. Pero la verdadera medida de la jornada no estuvo únicamente en los dorsales, sino en la imagen que Juanma conserva al mirar atrás: una hilera de gente avanzando junta, esa «serpiente multicolor» que, reconoce, casi le hace llorar.

La prueba solidaria nació y crece alrededor de Samuel, su hijo, que padece distrofia muscular de Duchenne. Cada edición sirve para recaudar fondos, pero también para algo igual de importante: dar visibilidad a una enfermedad poco frecuente y a la necesidad de seguir investigando. «Lo importante es eso, dar difusión», resume Juanma.

La edición de este año contó con una importante respuesta social e institucional. Por el Monte do Gozo pasaron representantes del Concello de Santiago, entre ellos la concejala de Deportes, Pilar Lueiro, además de responsables de entidades vinculadas al ámbito deportivo y asociativo, representantes de la Federación Gallega de Atletismo y personas llegadas desde otras administraciones. Todos ellos participaron también en distintos momentos de la jornada y en la entrega de trofeos.

El escenario ayudó. El Monte do Gozo, amplio y abierto, permitió acoger a participantes, familias y colaboradores en una jornada que Juanma describe como «espectacular». Hubo deporte, sí, pero también convivencia. La andaina estuvo pensada para que pudiera sumarse el mayor número posible de personas: gente mayor, familias, personas con problemas de movilidad o participantes que no podían correr. «La distancia la hago asequible para que venga la mayor gente posible», explica.

El cross, por su parte, ofreció una distancia más exigente para quienes querían correr. También hubo categorías pequeñas, completando así un formato abierto a distintos perfiles. La filosofía es clara: quien quiera correr, corre; quien prefiera andar, anda; quien solo pueda acompañar, también suma.

La solidaridad se expresó de muchas maneras. Una de las iniciativas más celebradas fue el café y chocolate solidario ofrecido por Siboney, acompañado de churros, roscas, tartas y bizcochos donados por distintos establecimientos (Churrería Jorge González, Churrería Los Tilos y La Merenguela). No había una tarifa cerrada: se colocó una gran taza para que cada persona aportase lo que pudiera. Incluso quien no llevaba dinero podía tomar algo igualmente. Solo con esta acción se recaudaron casi 620 euros.

También hubo rifas solidarias. Se vendieron cerca de 370, con premios aportados por empresas colaboradoras: desde material deportivo hasta cortes de pelo, cenas, vinos y otros regalos. Además, algunos obsequios se repartieron de forma aleatoria entre los participantes. Juanma lo cuenta con naturalidad, pero detrás hay meses de trabajo silencioso.

La organización empieza mucho antes de que suene la salida. Juanma se pone en marcha en diciembre, cuando todavía falta mucho para la carrera. Contacta con equipos, empresas, entidades y personas que quieren ayudar. Este año volvió a apoyarse en un club de atletismo colaborador, siguiendo una costumbre que mantiene desde el inicio: cambiar de equipo para implicar a distintos colectivos deportivos en la causa. «Siempre está ahí la causa», dice. Este año fue el Atletismo Obradoiro.

Y Samuel también forma parte activa de esa preparación. Aunque muchas veces trabaja desde casa, aporta lo que puede con sus manos y con su cabeza. Diseña el cartel, los dorsales, las medallas y las camisetas. Este año, además, preparó un vídeo con inteligencia artificial que tuvo miles de visualizaciones. Para Juanma, ese trabajo también es una forma de participación, una manera de que Samuel deje su huella directa.

La prueba, además, se sostiene sobre una idea muy presente en Juanma: aprovecharlo todo. Medallas sobrantes de otras carreras, materiales que otros quizá dejarían guardados, pequeños detalles donados por empresas. Él los recicla, los transforma y les da salida para que cada participante pueda llevarse un recuerdo. «Cosas que parecen insignificantes para mí son muy importantes», explica.

La difusión también fue fundamental. Juanma destaca el apoyo de medios de comunicación, radios, clubes y corredores que ayudaron a mover la información. Los carteles y mensajes llegaron a distintos puntos de Galicia, y eso permitió que acudiera gente de varios lugares.

Por eso, cuando se le pregunta cómo animaría a Santiago a sumarse en próximas ediciones, Juanma no habla solo a los corredores. Habla a todo el mundo. A quien no puede correr, le invita a caminar. A quien tiene una lesión, a acompañar. A quien duda, a acercarse. La carrera está pensada precisamente para eso: para que nadie se quede fuera. «Que no se queden mirando, que se animen», pide. Porque el éxito, para él, no está solo en recaudar más o menos. Está en ver el Monte do Gozo lleno de gente solidaria. n

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