ASCENSO A SEGUNDA FEDERACIÓN
El Compos y su afición celebran tras un año cargado de emoción: "Merecíamos una alegría"
La Quintana y Praterías se convirtieron en el epicentro de la fiesta blanquiazul
Más de 160 seguidores celebraron junto a los futbolistas en el Estadi Municipal de Badalona
Ascenso consumado: el Compostela regresa a Segunda Federación / Antonio Hernández / Antonio Hernández

No era un día normal en Santiago de Compostela. La ciudad amaneció con la sensación de estar ante una de esas citas que se esperan durante años, ante el ascenso de su equipo. El Compos estaba a tan solo un paso y, después de varias temporadas de decepciones acumuladas, la afición compostelana no quiso dejar pasar la oportunidad de volver a disfrutar, aunque fuese con más sufrimiento del esperado.
El contundente resultado de la ida en el Vero Boquete de San Lázaro (3-0) alimentó una ilusión pospuesta por una segunda vuelta muy mejorable. Las ganas de festejar se hacían notar y desde primeras horas, cientos de seguidores blanquiazules fueron tomando las calles de la capital gallega, vestidos con sus camisetas, transformando el centro de la ciudad en una extensión del propio San Lázaro.
Ascenso consumado: el Compostela regresa a Segunda Federación / Antonio Hernández / Antonio Hernández
Como si de una convocatoria oficial se tratase, la Praza da Quintana se convirtió en el gran punto de encuentro. Allí, una pantalla gigante congregó a la multitud picheleira entre la que se encontraba la alcaldesa, Goretti Sanmartín, y la concejala de Deportes, Pilar Lueiro. A los pies de la Catedral, el corazón simbólico de Santiago latía al ritmo de un equipo que jugaba a más de mil kilómetros, pero que no estaba solo. En Badalona, más de 160 valientes copaban el sector visitante del Estadi Municipal.
Con el pitido inicial, el entusiasmo general se transformó en un aluvión de nervios. Lito Vila Baleato, uno de los aficionados presentes en la plaza, reconocía tras el duelo que el final resultó mucho más angustiado de lo que en un principio podía imaginar. “No recuerdo pasarlo tan mal viendo un partido de fútbol”, admitía después de que el Badalona pusiese contra las cuerdas a los suyos.
“Conforme avanzaba el partido llegaba más gente, a pesar del calor tremendo que hacía”, explicaba su hermano César. Mientras el clima agobiante no podía evitar el fervor compostelanista, el paso de los minutos y, especialmente, los dos tantos escapulados terminaron por helar el lugar: “Con el segundo gol, la Quintana de Mortos hizo honor a su nombre”.
Pero el pitido final hizo estallar de júbilo a todos los presentes. Los abrazos y las felicitaciones precedieron a los cánticos. “La temporada fue muy dura, pero ahora es momento de celebrar”, reconocía un joven aficionado tras el final del choque.
Y es que no era para menos. Después de una temporada de altibajos, el Compostela sellaba el ansiado regreso a Segunda Federación. Para muchos de los presentes, el primer paso dentro de un proceso lógico que debe concluir con el club santiagués en la élite del fútbol español. “Era una obligación (ascender), pero realmente nosotros como ciudad y como entidad debemos aspirar a algo más”, comentaban varios aficionados al término del encuentro.
La celebración continuó avanzando por el casco histórico. A pocos metros de la pantalla gigante, en la Praza das Praterías, escenario habitual de las grandes celebraciones del conjunto picheleiro, cientos de compostelanistas terminaron por desatarse. Fruto del calor y sumidos en una alegría tremenda, los más atrevidos no dudaron en refrescarse en la famosa Fonte dos Cabalos, mientras no cesaban los cánticos y las felicitaciones.
“Siento mucha liberación”
Este ascenso va mucho más allá de un salto de categoría. Desde hace tiempo el Compostela arrastra una aura de decepción que ha acompañado a los resultados del equipo en los últimos años. Una situación que alcanzó su punto más crítico el 4 de mayo de 2025, cuando la esedé confirmó su descenso a Tercera RFEF después de no pasar del empate ante el Real Valladolid Promesas en el Vero Boquete.
Trece meses más tarde, el club ha conseguido regresar a esa categoría después de una temporada muy exigente en todos los sentidos. Las expectativas convirtieron el objetivo en obligación, algo que también se refleja en las palabras de los capitanes, Samu Rodríguez y Pablo Crespo, tras el pitido final.

Samu Rodríguez realiza un pase en el partido ante el Badalona. / Nacho Castaño
“Siento mucha satisfacción y mucha liberación. Fueron meses complicados”, manifestaba Samu desde el terreno de juego del feudo badalonés. El futbolista, único jugador de la actual plantilla que estaba presente en la última promoción, destacó que el ascenso se trata de un logro compartido por todas las personas que forman parte del Compostela: “Todo el club lo merecía, los trabajadores, todos los jugadores, todos los que sufren día a día. Merecíamos una alegría”.
Todo el club lo merecía, los trabajadores, todos los jugadores, todos los que sufren día a día. Merecíamos una alegría".
Otro que sabe a la perfección lo que es sufrir con esta camiseta es Pablo Crespo. Con esta, el defensa cántabro acumula cuatro temporadas en la capital gallega y es uno de los grandes referentes de este vestuario. “Tanto para Samu como para mí es un alivio terrible”, confesó el zaguero.
Además Crespo recordó el arduo camino que atravesó el equipo, sobre todo en este último tramo de curso: “Tuvimos que reconectarnos para jugar el playoff, cambiar el chip y lo hemos logrado”. El esfuerzo valió la pena. Y ahora, en la celebración, ni Crespo ni Samu se olvidan del incondicional apoyo de todo el compostelanismo. “Cuando las cosas van mal, están ahí. Esos son los que hay que valorar más”.
Un éxito compartido
Los jugadores no dudaron en celebrar sobre el césped del feudo escapulado una vez terminado el partido. Un festejo compartido con la afición allí presente. Saludos, fotografías y vídeos para inmortalizar un momento único que ya forma parte de la historia del Compostela. La celebración en el terreno de juego precedió a la fiesta en el vestuario. Con altavoz incluido, los bailes y las bromas protagonizaron el broche de oro a una temporada muy larga y exigente.
Mientras tanto, en Santiago, secundaban el festín picheleiro de Badalona. La alegría absoluta abordó a cada aficionado blanquiazul, desde el que acompañó al equipo en Cataluña hasta el que lo vivió en Quintana, pasando por el que decidió sufrir desde el sofá. Todos y cada uno de ellos no olvidarán el 21 de junio de 2026. Día en el que el Compostela, después de varias temporadas de mucho sufrimiento y tras unos meses de tensión, selló su ansiado regreso a Segunda Federación. La celebración final tendrá que esperar, ya que la expedición compostelana regresará a Santiago mañana lunes sobre las 15.00 horas.
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