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OBRADOIRO

Los veteranos del Obradoiro celebran su tradicional reencuentro

Más de cuarenta exjugadores de la entidad santiaguesa se reunieron en el Restaurante Carretas para realizar su clásica comida anual

Los veteranos del Obradoiro antes de comenzar su clásica comida anual.

Los veteranos del Obradoiro antes de comenzar su clásica comida anual. / Jesús Prieto

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Pablo Martínez

Pablo Martínez

Santiago

El mes de junio siempre es sinónimo de reencuentro para los veteranos del Obradoiro CAB. Como ya es costumbre, antiguos jugadores del equipo santiagués se reunieron alrededor de una mesa para recordar tiempos pasados y para rendir homenaje a su historia, que sigue creciendo con el pasar de las generaciones.

La comida anual de los exjugadores del Obra ya es todo un clásico inquebrantable. Solo la pandemia detuvo una tradición que se mantiene vive después de décadas. Este año la velada tuvo lugar en el Restaurante Carretas, a pocos metros del Hostal de los Reis Católicos, donde 43 miembros históricos del conjunto compostelano no fallaron a la cita.

Imagen de la comida de los veteranos del Monbus Obradoiro.

Imagen de la comida de los veteranos del Monbus Obradoiro. / Cedida

En la comida estuvieron presentes Antonio López, Xulio Teixeira, Juan Illobre, Óscar Amoedo, J. Ferrer, Eugenio Díaz, Miguel Piñeiro, Andrés Caso, Rafael Bobi, Eduardo Echarri, Suso Fernández, José Torre, Chicho Casal, Pepe Alonso, Miguel Juane, J. Carlos Barros, Lorenzo Motos, Luis Cebreiro, José Caldas, Murri Castiñeiras, Gerardo Anllo y Alberto Corbacho.

Del mismo modo, la mesa la completaron Pedro Caldas, Marcos Gato, Iván Modia, Miguel Bourio, Manolo Rey Fernández, Moncho Lago, Tonecho Lorenzo, Suso Cobián, Rafa Reparaz, Julio Bernárdez, Manolo Juárez, Txiqui Aramburu, Carlos Uzal, Óscar Martínez, Ricardo Aldrey, Moncho Novoa, Sergio Delpont, Antonio Seral, Pepe Casal, Augusto de la Concepción y Mariño.

Todos ellos disfrutaron de una reunión gratificante donde los festejos y las anécdotas no faltaron. La cita volvió a evidenciar que el paso de los años no ha debilitado el sentimiento obradoirista de estos jugadores. Pese a que muchos ya no guardan una relación directa con el club, este reencuentro anual es un motivo de unión que mantiene vivo un vínculo histórico. Poco importa que muchos vivan fuera, a cientos de kilómetros de la capital gallega. La tradicional comida es innegociable y se ha convertido en un símbolo de pertenencia para aquellos que un día escribieron la historia del Obradoiro.

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