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Obradoiro

Léo Westermann se despide del Obradoiro con críticas a las formas de su salida

El capitán del ascenso a la ACB agradece el cariño de la afición, de Santiago y del vestuario, pero admite “decepción y enfado” por el trato recibido por los jugadores de parte del club

Léo Westermann dirigiendo un ataque del Obradoiro.

Léo Westermann dirigiendo un ataque del Obradoiro. / Jesús Prieto

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André Couce

André Couce

Santiago

La salida de Léo Westermann del Monbus Obradoiro ha dejado una despedida con carga emocional y también con un mensaje crítico hacia las formas en las que se ha producido el adiós de parte de la plantilla que logró el ascenso a la Liga Endesa. El hasta ahora capitán obradoirista publicó una carta dirigida a la afición en la que agradece el apoyo recibido, pero en la que también reconoce su decepción por cómo se han gestionado determinadas decisiones.

El base francés explicó que había dudado sobre si debía pronunciarse públicamente, pero que el cariño recibido en redes sociales y a través de mensajes privados le llevó a dedicar unas palabras a la afición. En su mensaje, Westermann asume que hay decisiones que “no están en nuestras manos” y cuyas razones “quizá nunca” lleguen a conocerse, aunque admite que es “inevitable sentir una gran decepción y también algo de enfado”.

La parte más contundente de la despedida llegó cuando el jugador se refirió al trato recibido por el grupo. “Creo que nosotros, los jugadores, no hemos sido tratados con el respeto que merecíamos”, señaló Westermann, que considera que, después del año vivido y del ascenso conseguido, la plantilla se había ganado “un poco más de consideración”. El francés no quiso extenderse más sobre ese asunto y se limitó a apuntar que “la persona implicada ya conoce perfectamente” cómo se siente.

A partir de ahí, el ya excapitán quiso centrar su mensaje en los agradecimientos. Westermann tuvo palabras para Diego Epifanio, el cuerpo técnico, el cuerpo médico, el equipo de preparación física y los trabajadores del club que, según destacó, desarrollan una labor menos visible para que todo funcione en el día a día.

También dedicó una parte especial de su despedida a Santiago, ciudad a la que regresó para liderar el proyecto del retorno a la ACB. El jugador aseguró que tanto él como su familia fueron acogidos “con los brazos abiertos” y que se enamoraron de la ciudad y de Galicia. “Pero este es nuestro trabajo y así es la vida”, escribió.

Westermann tampoco se olvidó de sus compañeros, con los que asegura haber vivido “un año extraordinario, dentro y fuera de la cancha”. El francés subrayó que, más allá de los resultados y de las decisiones profesionales, lo que permanece son los recuerdos compartidos por un vestuario que logró devolver al Obradoiro a la máxima categoría.

El cierre de su mensaje fue para la afición obradoirista, a la que agradeció el respaldo durante toda la temporada. El base recordó además las palabras que transmitió al vestuario al terminar el curso: la necesidad de valorar y guardar para siempre un año especial, porque no siempre se vive una conexión tan intensa entre un equipo y su gente.

La despedida de Westermann añade un componente de tensión a la operación salida del Obradoiro, que en las últimas horas ha comunicado varias bajas del bloque del ascenso. Su marcha no es una más: se va el capitán, uno de los líderes del vestuario y una de las figuras más simbólicas del regreso a la ACB.

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