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Mundial 2026

La historia familiar que une a dos jugadores de Francia con Santiago

Jean-François, padre de los galos Lucas y Théo Hernández, defendió la camiseta de la SD Compostela en la temporada 1997/98

En 2022 fue localizado en su país después de estar 18 años alejado del foco mediático

Jean-François Hernández, durante su presentación como jugador del Compostela.

Jean-François Hernández, durante su presentación como jugador del Compostela. / EFE

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Pablo Martínez

Pablo Martínez

Santiago

Francia y España se citan hoy en el AT&T Stadium (Dallas, 21.00 horas) con un lugar en la gran final de la Copa del Mundo de la FIFA en juego. Los focos apuntan a los grandes nombres como el de Lamine Yamal, Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé, Pedri o Michael Olise, estrellas internacionales que están destinadas a ser diferenciales en uno de los partidos del campeonato. Sin embargo, al margen de la constelación de astros que copará la primera de las semifinales de este Mundial, el duelo también esconde una historia que conecta a la ciudad de Santiago, más concretamente a la SD Compostela, con la selección francesa.

El nexo común responde al apellido Hernández. Lucas y Théo, actuales jugadores del combinado galo, compartieron un inesperado capítulo de su infancia en la capital de Galicia. Su padre Jean-François, exfutbolista profesional, jugó en el Compos durante una breve etapa. Después de iniciar su trayectoria en Toulouse y Sochaux, el defensor trasladó su fútbol a un Olympique de Marsella venido a menos tras conquistar la Liga de Campeones en 1993. Hernández se consolidó en el centro de la zaga del conjunto galo que consiguió ese curso el ascenso a Ligue 1.

Lucas y Théo Hernández en un comparecencia de prensa con la selección francesa.

Lucas y Théo Hernández en un comparecencia de prensa con la selección francesa. / FFF

En enero del 98, cuando Lucas apenas tenía un año y Théo era un bebé de pocos meses, su padre aterrizó en Santiago como refuerzo para la defensa picheleira. Por aquel entonces, el Compostela vivía la mejor época de su historia y disputaba su cuarto curso consecutivo en Primera División. El club se consolidó en la élite del fútbol español gracias a un estilo muy reconocible y con jugadores de la talla de Fabiano, Ohen o el francés Passi. En ese contexto, Jean-François Hernández abandonó su Francia natal para comenzar en Compostela una carrera por España que duró más de cinco años.

El central galo disputó 15 encuentros oficiales, trece de ellos como titular, y completó más de 1.000 minutos con la camiseta blanquiazul, pero no pudo evitar el descenso de categoría, dejando Galicia después de seis meses. Tiempo en el que sus descendientes daban los primeros pasos de una vida que, al igual que la de su padre, terminaría girando en torno al fútbol.

Un legado superior

Y es que los hermanos Hernández son una de las parejas de colactáneos más famosas del mundo del deporte. Asentados en las convocatorias de Les Bleus, ambos hermanos cuentan con una trayectoria y palmarés envidiable que, de forma incontestable, ya ha superado al legado de su padre.

Tras su corto paso por la capital gallega, Jean-François puso rumbo a Madrid donde escribió los últimos capítulos de su carrera en Rayo Vallecano y Atlético de Madrid. Los dos niños aprovecharon la continuidad de su padre en el fútbol español para dar sus primeros pasos en la cantera del Rayo Majadahonda y posteriormente se integraron en la estructura formativa del Atleti.

Lucas fue el primero en explotar. Debutó en el primer equipo colchonero de la mano del Cholo Simeone, conquistó la Europa League y se convirtió en un fijo para Didier Deschamps hasta proclamarse campeón del mundo en Rusia 2018. Posteriormente el mayor de los Hernández continuó su carrera en el Bayern de Múnich, donde ganó una Liga de Campeones, y en el Paris Saint-Germain, donde ha conquistado otras dos orejonas.

Lucas Hernández y Kylian Mbappé, en la celebración francesa en el Mundial de Rusia 2018.

Lucas Hernández y Kylian Mbappé, en la celebración francesa en el Mundial de Rusia 2018. / EFE

Théo optó por tomar un camino distinto y, después de salir cedido al Deportivo Alavés, fichó por el Real Madrid. Una decepcionante estadía en la entidad merengue dio paso a su mejor versión en el AC Milan, donde brilló como uno de los carrileros más diferenciales del planeta y alcanzó la selección francesa.

Los hermanos han coincidido en varias citaciones del combinado galo —como la del pasado Mundial de Catar— hasta el punto de levantar un título juntos. En 2021, los Hernández formaron parte del plantel de Francia que se proclamó campeón de la UEFA Nations League al vencer por la mínima (1-2) a España en la final. Aquel partido, recordado por un gol de Mbappé en fuera de juego que obligó a modificar las reglas del juego, se ha convertido además en el último precedente de victoria de los azules ante ‘La Roja’.

Ahora, la familia encara frente a España, en la antesala de la final del Mundial, una oportunidad única de hacer historia. Théo, que parece haber perdido su lugar en el once en detrimento de Digne, y Lucas, uno de los dos jugadores de campo de Francia que aún no ha debutado — el otro se trata de N’Golo Kanté—, podrían convertirse en la tercera pareja de hermanos en levantar el centelleante trofeo. De ganar, los galos recogerían el testigo de Fritz y Ottmar Walter, campeones con Alemania Occidental en 1954, y de Bobby y Jack Charlton, que formaron parte del equipo de Inglaterra que ganó el Mundial hace 60 años.

Théo y Lucas Hernández celebran el título de Nations League de 2021.

Théo y Lucas Hernández celebran el título de Nations League de 2021. / Instagram

Polémica familiar

No obstante, detrás de la historia deportiva se esconde una mucho más compleja. La relación entre Jean-François y sus hijos está completamente rota desde hace décadas después de que el padre supuestamente abandonase a su familia en 2004.

A lo largo de estos años la versión conocida era la de Laurence Py, madre de los futbolistas, y la del propio Lucas, quien en una entrevista con DAZN en 2019 reconocía que «un día se fue y nunca más volvimos a saber de él». Además, el jugador del PSG siempre ha reivindicado la figura de su progenitora como la razón del éxito deportivo de ambos hermanos y ha llegado a afirmar que no considera a Jean-François como su padre más allá de la evidente unión biológica.

Sin embargo, este relato sufrió un giro inesperado en noviembre de 2022, cuando el medio L’Equipe anunciaba que el ex del Compostela había sido localizado después de 18 años alejado de la vida pública. El diario francés confirmaba que el padre de los Hernández había regresado de Tailandia, país en el que se instaló hace más de veinte años a consecuencia de un largo conflicto con la madre de sus hijos.

Jean-François Hernández.

Jean-François Hernández. / Cedida

En dicho reportaje, varias figuras relacionadas con el entorno de Jean-François salieron en su defensa, desmintiendo el mito de que había renunciado a su familia. Bruno Saliba, su primo, desveló «la verdad»: «Desde hace años se dice cualquier cosa, manchando su nombre sin decir la realidad. Nunca abandonó a sus hijos. Fue Py Laurence la que lo separó de ellos».

Otras personas muy cercanas al exfutbolista del Atlético, como su hija Lauris y su expareja Sonia Moldes, comparten esta versión. «Ve los partidos de Francia solo porque llora de principio a fin. Es muy difícil para él. Echa mucho de menos a sus hijos, sufre. No nos importa el dinero de Theo y Lucas. Lo que queremos es volver a verlos», explica la primera en L’Equipe.

Cristophe Galtier, entrenador del PSG en la campaña 2022/23 y antiguo compañero de Jean-François en el Toulouse, también aportó su testimonio en el que manifestaba que Hernández era una persona «maravillosa y muy familiar que siempre amó profundamente a sus hijos».

Esta historia familiar sigue presentando ciertas lagunas donde la principal certeza reside en la desaparición de un padre, que, de forma forzosa o no, decidió emigrar dejando a dos hijos de ocho y siete años sin figura paterna. Se desconoce si, tras la aparición de Jean-François, la familia Hernández se ha vuelto a reencontrar después de más de dos décadas, una imagen que resulta muy lejana y que encontró en Santiago de Compostela uno de sus principales marcos.

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