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Mundial

Santiago celebra en la Plaza Roxa el Mundial de España

Los aficionados compostelanos siguieron la final entre nervios y convirtieron el centro de la ciudad en una fiesta tras el triunfo de la selección

Santiago, en rojo: así vivió el Ensanche la gran final

Javier Rosende Novo

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André Couce

André Couce

Santiago

La Plaza Roxa se convirtió en el epicentro de la celebración en Santiago después de que España conquistase el Mundial. Aficionados de todas las edades siguieron la final desde el centro de la ciudad y, con el pitido definitivo, transformaron la tensión acumulada en una fiesta de banderas, cánticos y abrazos.

La cita había reunido desde antes del inicio del encuentro a seguidores de la selección. Camisetas rojas, bufandas y banderas españolas fueron ganando espacio en la plaza mientras crecía la expectación. El ambiente fue aumentando con cada acercamiento del combinado nacional y también con cada momento de peligro del rival, vivido entre nervios, silencios y gritos de ánimo. Y la actuación musical quedó opacada por los cánticos. La emoción se respiraba en el ambiente.

Cada acercamiento de España hacia saltar a la gente. Los aficionados saltaron, se abrazaron y celebraron cuando España logró perforar la meta por medio de Nico, aunque tras la anulación del gol tuvieron que esperar al que marcó Ferran para repetir. Los últimos minutos se siguieron con la mirada fija en la pantalla y con una tensión que apenas dejaba espacio para los cánticos.

Todo cambió con el pitido final. La Plaza Roxa estalló para celebrar un nuevo título mundial de la selección española. Las banderas comenzaron a ondear sobre las cabezas, las celebraciones no cesaban y los teléfonos móviles se levantaron para grabar un momento destinado a quedar en el recuerdo. Muchos seguidores se abrazaron con amigos, familiares y con desconocidos que compartían la misma emoción, hasta con subida sobre la pantalla.

Se desató la fiesta en Compostela. Los saltos y las fotografías se sucedieron mientras la fiesta se extendía por las calles próximas. Desde la plaza, los grupos fueron desplazándose hacia otras zonas del Ensanche y del centro de Santiago sin dejar de celebrar.

La celebración tuvo un marcado carácter intergeneracional. Junto a quienes recordaban el Mundial conquistado en Sudáfrica en 2010, muchos jóvenes festejaron por primera vez una Copa del Mundo de la selección. También hubo niños con la camiseta de España sobre los hombros y familias que permanecieron en la plaza para disfrutar de los primeros minutos de la fiesta.

El triunfo convirtió una noche de máxima tensión deportiva en una jornada histórica para los aficionados compostelanos. Santiago acompañó a España durante toda la final y encontró en la Plaza Roxa su punto de encuentro. Allí se vivió cada jugada y allí comenzó una celebración que continuó después por distintos puntos de la ciudad.

La selección volvió a levantar la Copa del Mundo y la capital gallega respondió con una imagen de alegría colectiva. La Plaza Roxa, teñida de rojo, fue el escenario desde el que Santiago celebró que España volvía a ser campeona del mundo.

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