Entrevista | Julio Bernárdez Presidente de la Federación Gallega de Baloncesto
Julio Bernárdez: "Quino Salvo era el número uno en influencia dentro de la selección"
Reconoce que "Santiago vivió aquel Eujubasket con una devoción absoluta" y pide una "sede propia" para poder acoger eventos similares

Julio Bernárdez, presidente de la Federación Gallega de Baloncesto. / Jesús Prieto

El Eujubasket de 1976 reunió en Santiago a futuras figuras del baloncesto europeo y dejó una huella especial en Julio Bernárdez. El presidente de la Federación Galega vivió el torneo desde el Obradoiro viendo jugar a Quino Salvo, su compañero y amigo, por quien reconoce que siempre reclamaba más minutos en aquel torneo, al igual que el sector picheleiro de la grada. Medio siglo después, recuerda aquella cita y analiza si Galicia puede volver a acoger algo semejante.
¿Cómo vivió aquella época y la celebración de un torneo del calibre del Eujubasket?
La recuerdo con mucha añoranza, porque pienso en mi amigo y hermano Quino Salvo, que pudo participar. Era su último año como júnior y estaba en el Obradoiro. Compartíamos piso y toda nuestra vida. Vivió el campeonato con una enorme emoción al ser uno de los últimos jugadores en incorporarse. Ya estábamos en pretemporada con el Obradoiro, entrenando con Pepe Casal. Pepe ayudaba a Bernardino Lombao en la preparación física de la selección y convivíamos con el equipo. Incluso realicé algún entrenamiento con ellos. También convivimos en Santiago con futuras referencias como Romay, Quim Costa, Iturriaga, Ferrer, Epi, Perico Ansa o Querejeta.
¿Qué impresión le causaron aquellas selecciones y sus jugadores?
A veces, en la vida de un deportista, sientes que estás contemplando algo diferente y te preguntas: «¿Pero qué es esto?». Nosotros tuvimos esa sensación. Vimos jugar a Vladímir Tkachenko, que quizá todavía no era determinante en ataque, pero sí defensivamente. Desviaba tiros, intimidaba y condicionaba al rival. Recuerdo también a **un base yugoslavo cuyo nombre no consigo precisar**, que fue uno de los mejores y tenía un estilo parecido al de Zoran Slavnić. En España, Epi ya comenzaba a despuntar. Estaban también Iturriaga y Fernando Romay, determinante defensivamente. Fue un auténtico espectáculo. Creo que aquel campeonato fue parte de la base de la selección que logró la plata en Los Ángeles. Había llenos prácticamente permanentes y, en los partidos de España, el público llevaba al equipo en volandas. Quizá no tenía el potencial de la Unión Soviética o Yugoslavia, pero terminó logrando el bronce.
¿Cómo se vivía el torneo en las calles de Compostela en aquella época?
Recuerdo que algunos equipos comían en el comedor universitario y nosotros también íbamos por allí. Había un ambiente de camaradería absoluto. Santiago ya sentía una devoción enorme por el baloncesto alrededor del Obradoiro. Nosotros éramos como los hijos de la ciudad. Se nos cuidaba y todo el mundo nos conocía. El club era la gran referencia deportiva. No creo que me ciegue la pasión, pero una parte importante del éxito de público se produjo porque jugaba un señor llamado Quino Salvo.
¿Qué significó verlo con la selección?
Fue importante, aunque me enfadaba porque, por mí, Quino tendría que haber jugado mucho más. Después fui entrenador y comprendí que, cada vez que estaba en la pista, sucedían cosas. El equipo siempre tenía balances positivos con él. Tenía por delante a figuras como Perico Ansa, Epi o Iturriaga. Además, estaba José María Ferrer, un alero especialista. Por eso tenía un papel menos relevante. Salía cuando había que anular a la principal figura exterior del rival, aunque podía defender a un ala-pívot por su corpulencia. Admirábamos su aportación táctica y técnica, pero también su concepción colectiva del baloncesto. Como el campeonato se celebraba en su ciudad, ejercía como el líder al que todos seguían. Podía ser el décimo o undécimo en minutos, pero era el número uno en influencia.
¿Puede Galicia volver a organizar un acontecimiento semejante?
Estamos abiertos a traer cualquier campeonato de este tipo. Las exigencias de la FIBA son importantes y necesitaríamos apoyo institucional, pero creo que lo habría. Incluso trabajamos para traer a Galicia un partido de la selección española masculina, posiblemente en noviembre. El principal problema es el alojamiento. Lo sufrimos incluso con los Campeonatos de España. Cualquier cita en Galicia durante el verano supone una dificultad porque nuestra capacidad hotelera no es la de Andalucía. Allí pueden alojar a todos los equipos en un único hotel y en condiciones de igualdad. Aquí pueden tener que estar en establecimientos diferentes. Eso eleva mucho los costes.
¿Está preparada la Federación Galega para asumir grandes eventos?
La Federación tiene una estructura preparada para dar un salto de calidad, pero necesitamos una sede propia y una organización que permita afrontar esos acontecimientos. En cada competición contamos también con el club local. Llegamos hace tres años y hemos organizado cuatro Campeonatos de España. La selección masculina volvió a jugar en Ourense, trajimos la fase de ascenso del Leyma Coruña y la femenina estuvo dos veces en Vigo. No cerramos la puerta a grandes eventos. Se aproxima el próximo Xacobeo y existe interés institucional. El presidente de la Xunta nos ha transmitido su deseo de traer grandes acontecimientos.
- Muere Manuel Peleteiro Ramos, hijo de los fundadores del Colegio Peleteiro de Santiago
- Medio Ambiente detecta un auge de la pesca eléctrica en los ríos gallegos: «No me esperaba que hubiese tanto furtivismo de este tipo»
- Las nueve medidas con las que el candidato del PP Borja Verea quiere convertir Santiago en 'la mejor capital de Europa' para las familias
- El primer bar vikingo de Santiago abre con un barco a tamaño real como barra: 'Va a ser algo nuevo en la ciudad
- De perseguir autógrafos en Lavacolla a levantar la Copa del Mundo: Borja Iglesias vuelve a casa para ser homenajeado
- Dos jóvenes acaban en el hospital tras sufrir violentas agresiones en las fiestas de A Mercé de Conxo
- Hallan en el convento pontevedrés de Santa Clara un cerebro saponificado, restos de niños y el cadáver de un capellán
- Santa Minia de Brión 2026: Luar na Lubre, Olympus y Finisterre en la primera edición como Fiesta de Interés Turístico de Galicia