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Nacho: Dejó el fútbol por lesión y se reinventó como técnico

SILVIA CASTIÑEIRAS  | 01.06.2019 
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Nacho era uno de esos jugadores que tenía una buena legión de seguidores en San Lázaro y él mostraba una gran pasión por el fútbol, una disciplina que tuvo que abandonar no por gusto sino porque una lesión le impidió continuar.

“Retireime porque rompín o tendón de Aquiles con 33 anos e xa non podía seguir xogando, aínda que me houbera gustado porque é unha profesión moi bonita. Disfrutaba adestrando todos os días, e gustábame ese ambiente moito, pero físicamente xa non me atopaba ben”. Así rememora el de Foz ese momento en el que tuvo que despedirse de los campos de fútbol como jugador. Y es que Nacho decidió entonces continuar su vinculación con este deporte desde otra perspectiva porque “cando o deixas pasas a unha vida máis inactiva e para min foi un choque que me levou un tempo asumir”. Como entrenador estuvo dos temporadas al frente del Cerceda, otras cuatro dirigiendo al Ordes y continuó su carrera con el Alondras y el Negreira. Tiene título para sentarse en banquillo de Primera, lo sacó con Fabiano, “íamos a Madrid os dous xuntos”. Y aún hoy, aunque el brasileño está lejos, siguen teniendo contacto, al igual que con Tocornal, Cea o Moure. También se encuentra con Ohen si va a Madrid.

Nacho llegó a estar en el Compostela durante 9 temporadas, 5 en Segunda, y por el medio esas cuatro de Primera, repartiendo su vida como futbolista entre este club y el Celta de Vigo. Es por eso que es uno de los futbolistas más recordados en la capital gallega.

Lo que sí permanece en su recuerdo es como sucedió todo hasta que aquel 1 de junio de 1994 ese equipo que había visto crecer se alzaba a la máxima División.

“Xa vivira dous ascensos co Celta pero o do Compos foi especial, creo que por inesperado. Non se pensaba que este equipo podía facer algo así”, relata Nacho. “Eramos moi humildes e o que conseguimos significou moito para a cidade e para nós, que algúns viñamos de rebote doutros sitios”, prosigue el que ocupaba en aquel entonces el puesto de lateral izquierdo.
Atribuye gran parte del éxito cosechado por ese conjunto al jefe del banquillo, Fernando Castro Santos, del que dice “foi un auténtico currante que conseguiu motivarnos a todos”. Y es que, recuerda que “despois de Vallecas en San Lázaro había un pouco de decepción, pensabamos que podíamos ter gañado alí. Cando chegamos a Oviedo e vimos todo ese ambiente foi impresionante, un gran empuxón para o equipo”.“Foi a experiencia máis importante que vivín no fútbol a nivel persoal”.