El Correo Gallego

Deportes » Ciclismo

historia

Club Ciclista Padronés, 60 años de poesía ciclista

El equipo más longevo de Galicia surgió el 17 de septiembre de 1956 en Padrón, con el nombre de Peña Bernárdez // Aquella primera escuadra desempeñaba tareas federativas y organizativas, en una época en la que los corredores actuaban de forma independiente // En los 70 se crea su primera escuela

Foto de familia con los integrantes del conjunto sénior y las categorías inferiores, a mediados de la década de los años 70 - FOTO: ECG
Foto de familia con los integrantes del conjunto sénior y las categorías inferiores, a mediados de la década de los años 70 - FOTO: ECG

IVÁN FERNÁNDEZ  | 28.03.2016 
A- A+

Padrón: letras y bicicletas. Así reza uno de los dichos que mejor resume la realidad de la villa padronesa, aunando tradición literaria y ciclista, con un equipo, el Club Ciclista Padronés-Aluminios Cortizo, que este año celebra su 60º. aniversario. Al igual que la gran Rosalía puso los cimientos para la formación del sistema literario gallego contemporáneo, el Padronés se convirtió en adalid del ciclismo en Galicia, erigiéndose, a día de hoy, en el club ciclista más longevo de nuestra comunidad.

El Club Ciclista Padronés vio la luz el 17 de septiembre de 1956, bajo la denominación de Peña Bernárdez. Su nombre actual no se adoptaría hasta mediados de la década de los 70. "En los años 50, los equipos eran peñas en torno a una figura", recuerda el presidente de la entidad, Tanis Vázquez. "Bernárdez era de Santiago y por aquel entonces estaba triunfando en el País Vasco. Fue el primer ciclista grande de Padrón", añade, "pues en Padrón nació como ciclista", sentencia. José Bernárdez le dio nombre al equipo, pero este se formó en torno al taller de bicicletas de Julio Vázquez Angueira, mecánico de aquella incipiente escuadra. Aquel local se convirtió en punto de encuentro de todos los aficionados al ciclismo de los alrededores, con unas historias, deseos y ensoñaciones que acabarían por ser los cimientos del equipo ciclista más antiguo de Galicia.

"En Santiago apenas se dedicaban a bicis de carreras. Yo corrí y tenía experiencia. Y hacía cuadros para bicicletas. El padre de Suso Villar venía mucho por el taller, y esa fue la cuna de Suso. Los chicos de Santiago también venían al taller", recuerda Julio. Pero si Vázquez fue el primer técnico, el honor de ser el presidente fundador recayó en Francisco Rodríguez Pazos, en gran medida por su proximidad con Julio. "Paco era un aficionado por mí al ciclismo. Al principio yo corría, y a él le surgió la afición", destaca, al tiempo que rememora sus primeros pasos, "saliendo a pedir por las tabernas para organizar carreras".


FUNDADORES. Aparte de Francisco Rodríguez en el papel de presidente y Julio Vázquez al mando de la parte técnica, aquel grupo de fundadores lo completaban el vicepresidente Andrés Baleirón Piñeiro, el secretario Luciano Pérez Naya y el tesorero Luis Piñeiro Calvo. Precisamente Luis (uno de los dos supervivientes en la actualidad, junto con Julio) sería el encargado de sustituir a Francisco Rodríguez en la presidencia tiempo después, antes de dar el relevo a Tanis Vázquez, al frente del club desde los años 90, convirtiéndose así en el tercer presidente hasta la fecha. Y es que a Tanis le tocó vivir los primeros pasos, o pedaladas, en primera persona. "Yo tenía diez años y andaba de mascota con ellos, entre las piernas de los directivos", rememora, puesto que es sobrino del primer presidente y del mecánico. Porque en Padrón, ciclismo y familia han ido siempre de la mano. "En Padrón, quien no fue directivo tiene a un hermano, a un cuñado...", apunta Tanis como una de las claves de la supervivencia del equipo. "Cuando juntamos dinero tenemos mucha colaboración, porque casi todos tienen familiares que fueron ciclistas", agrega, incidiendo en la misma línea en la que se manifiesta Suso Villar, uno de los grandes ciclistas salidos del Padronés: "Los autobuses se llenaban para ir a vernos a Vigo, A Coruña o adonde fuera por parte de los vecinos".

El arraigo ciclista en Padrón es incluso anterior a la creación del equipo. "En Padrón el ciclismo viene desde antes de la Guerra Civil", informa Julio Vázquez. De hecho, él fue uno de los precursores en el arte de dar pedales, viviendo no pocas anécdotas: "En el año 1949, en las fiestas de Galicia hubo un campeonato de ganado en Padrón, en el que se premiaba el mejor animal, frutas...", revive Julio. "Vino el gobernador y organizamos una carrera de Coruña a Padrón. Recuerdo que llegué junto con un coruñés al esprín, tuvimos una discusión grande y tuvimos que repartir el dinero del premio", confiesa. Años después, ya como mecánico de la Peña Bernárdez, ese bagaje le sirvió para facilitarle el camino a otros: "Iba a carreras y daba consejos. Algunos no tenían conocimientos hasta para usar los cambios", asegura. Y es que se trataba de "los primeros cambios", algo totalmente novedoso, pues los medios no eran los de hoy en día. "El sillín era un problema porque eran muy duros. Eran de preparación inglesa y venían de África, con un cuero que aspiraba grasa para ablandar", revive. Pero Julio no solo ponía la mecánica, sino también el refugio de los deportistas: "En el taller se mudaban los ciclistas, allí se hacía todo".

 


LICENCIAS. En los años 50, el carácter de los equipos ciclistas, entonces conocidos como peñas, atendía a un funcionamiento distinto al actual, desempeñando funciones federativas. "El club tenía la faceta de organizador, en aquel momento los ciclistas iban por libre y se apuntaban en el bar del lugar donde era la carrera", explica el presidente Tanis. "Somos anteriores a la Federación. Hacíamos las licencias desde el Padronés y luego se mandaban a Madrid", declara.

Uno de los hitos del Padronés fue la creación de su escuela de ciclismo, a partir de los 70, como vivero de generaciones y generaciones de ciclistas. "Suso Villar formó parte de la primera hornada de la escuela de ciclismo", recuerda Tanis. Apenas una década después, Suso, el actual director deportivo, paseaba el nombre de Padrón en su pelea codo a codo con los más grandes a nivel mundial. Pero no era necesario buscar el triunfo allende nuestras fronteras, pues el mayor premio para un padronés siempre fue vencer en la Clásica de Pascua, "posiblemente la mejor carrera de Galicia por ganadores y participación, nacida en torno a las fiestas", indica un orgulloso Tanis, a las puertas de su 54.ª edición.

Seguramente este arraigo y aceptación social del ciclismo en Padrón sea la razón de los múltiples patrocinadores que se embarcaron en la aventura de apoyar al equipo a lo largo de los años. Piensos Sanders fue el primero, dando el relevo a Cortizo, quien a su vez dejó paso a Feiraco, seguido por Picusa, hasta llegar nuevamente a Cortizo, presente desde los años 80.

 


GRANDES CICLISTAS. La nómina de ciclistas que salieron del Padronés o de su área de influencia, en aquellos casos anteriores a su fundación, es extensa. Partiendo de José Bernárdez, han sido varios los corredores encargados de lucir el nombre de Padrón al más alto nivel, desde el siglo pasado hasta la actualidad. En la memoria de generaciones de padroneses perduran nombres como el de José Angueira, preseleccionado para los Juegos Olímpicos de México 1968 y campéon de España de persecución en pista en tres ocasiones; Blanco Villar, vencedor de tres etapas en la Vuelta a España; Ezequiel Mosquera, subcampeón de la ronda española en 2010; José Manuel Oliveira, José Ángel Vidal o David García Dapena, entre otros.

Muchas veces, la primera oportunidad de éxito de estos ciclistas tuvo lugar en Padrón, pues son numerosos los campeonatos de España que se han venido celebrando en dicha localidad en las distintas categorías, así como competiciones autonómicas. Fue el principio de un camino que recorrieron y seguirán recorriendo ciclistas y ciclistas. De recordarlo se encarga Tanis: "Los cinco fundadores echaron muy bien la semilla porque en Padrón todos están enganchados al ciclismo. Eso es de siempre, no de ahora".

Santiago. En los años 50, los equipos ciclistas se formaban como una peña en torno a una figura. José Bernárdez (Santiago, 1935), un compostelano nacido como ciclista en Padrón, fue el elegido por la formación que dio lugar al Padronés actual. "Bernárdez se entrenaba conmigo. Vi en él algo especial, subía con facilidad... Venía al taller y vi que tenía aptitudes", destaca Julio Vázquez, primer técnico del equipo. El tiempo demostró que el ojo del mecánico no fallaba, ya que Bernárdez acabó proclamándose campeón de España de Montaña en 1961 y campeón de España por regiones en varias ocasiones. Pero su mayor logro llegó con el cuarto puesto en el Mundial de 1961, que se decidió al esprín.

Aunque se inició como ciclista en Padrón, los equipos del País Vasco pronto posarían sus ojos en él, continuando allí su carrera deportiva. "Después de la primera carrera en Bilbao me envió un periódico en el que hablaban de un muchacho de Santiago al que no se le notaba el esfuerzo llaneando y subía con mucha frescura", relata Julio. Posteriormente correría en el Faema, el mejor equipo del momento.

Pero en la época en que José Bernárdez se iniciaba en el ciclismo, no todos sabían manejar unas bicicletas que empezaban a incorporar marchas. Recuerda Julio que "algunos no tenían conocimientos hasta para usar los cambios, pero Bernárdez era muy adaptado para eso".

La figura de Bernárdez inspiró unos valores de entrega, actitud y buena imagen que aún siguen marcando la hoja de ruta. "En un equipo con tradición prima el comportamiento, la imagen", afirma Blanco Villar. "En otros equipos buscabas resultados. Aquí son importantes, pero sobre todo se busca buena actitud, imagen, entrega, saber estar... Los resultados quedan en un segundo plano", concluye.

Santiago. La afición de Ezequiel Mosquera por el ciclismo fue un amor tardío, que encontró en el Padronés su primera expresión, a los 19 años. "En la época de Induráin todos estábamos un poco enganchados al ciclismo. Veía las etapas alpinas de Rominger y todo eso quería vivirlo yo. Yo empezaba cuando el Padronés sacó un equipo amateur y tenía hueco. Fue el año que Blanco Villar dejó la bici y nos entrenó él", recuerda el teense. De ese día en el que decidió ser ciclista, todavía permanece muy vivo el recuerdo en Tanis: "Le pregunté si había corrido alguna vez, y me contestó que quería ser ciclista, que no había corrido pero que quería correr", describe el presidente.

Sin embargo, la trayectoria de Mosquera en el Padronés fue corta y accidentada: "Estuve un año, pero en la segunda carrera me caí y me rompí un codo", relata. Tal fue el susto de ese primer contacto con el asfalto que aún hoy permanece intacto en su memoria: "Cada vez que alguien está echándose Radio Salil y lo huelo, me viene el recuerdo del coche del Padronés, un Citroën CX, porque se cayó un bote de linimento allí dentro en un desplazamiento. Aun hoy lo asocio al miedo a las carreras por todo lo que sufrías", reconoce. Y es que las cosas parecían fáciles desde el sillón de casa, viendo las grandes carreras a través de la tele, pero la realidad distaba mucho de aquel mundo ideal. "Dentro de las pocas carreras que pude disputar me llamó la atención la violencia en el primer contacto con la competición. Cuando te entrenas en casa te parece que vas bien... pero luego ves la violencia que hay", sentencia. Pero no todo es sufrimiento en el recuerdo de Ezequiel. Al menos, el maillot del equipo presentaba un estilismo cuando menos divertido: "Teníamos un traje que asustaba", recuerda, "era de un fosforito rosa y verde, que estaba de moda por aquel entonces, pero la publicidad no se veía por ningún lado".

Los mayores éxitos de Ezequiel llegaron en la Vuelta a España, sobre todo en la edición de 2010, cuando se proclamó subcampeón, en las filas del Xacobeo Galicia. 41 segundos le separaron del triunfo final, logrado por el italiano Vincenzo Nibali: "Fue una pena, pero no tengo una espina clavada, estoy contento con lo que hice", resume quien se inició en el Padronés

Santiago. Uno de los referentes salidos del Padronés es Jesús Blanco Villar (Rois, 1962), formado en la primera generación de la escuela del club. "Estuve en el Padronés desde los diez años hasta juveniles. Después me tuve que ir al Vigués, porque aquí no había aficionados", relata. "Mucha gente me apoyaba: mis padres, mis tíos... Del propio presidente, Francisco Rodríguez, y del médico Sanmartín recibí el mayor apoyo, desplazándose conmigo a campeonatos en Asturias, Zamora, Valladolid...", recuerda.

Los mayores éxitos de Blanco Villar se vivieron en la Vuelta a España, con tres triunfos de etapa: dos en 1986 y uno en 1987. El primero de ellos le sirvió para enfundarse el maillot de líder. Fue en la tirada de Haro a Santander, de 202 kilómetros. "Fue una etapa durísima, con mucho frío. Íbamos unos 50 ó 60 corredores, y ganar en la sede del equipo Teka (su formación por aquel entonces), con hombres como Planckaert y otros grandes ciclistas fue algo muy importante", revive Suso. Ese año también ganaría la antepenúltima etapa, de Benalmádena a Puerto Real. Un año más tarde, volvería a su cita con el triunfo, imponiéndose en la contrarreloj de Valladolid.

El Tour de Francia también sería escenario de las pedaladas de Blanco Villar, sumergido en jornadas maratonianas: "Eran etapas de más de 200 kilómetros. Los días de frío te podías morir encima de la bicicleta", rememora. Pero cuando lucía el sol, el panorama no era mucho mejor: "Por el calor, en una etapa perdí cuatro kilos". Su oficio sobre la bicicleta le sirvió para competir con los más grandes y, también para asistir a profecías poco fiables: "Éramos corredores españoles con victorias en las grandes. Induráin, Perico, Pino... Había gente que decía que Induráin nunca ganaría, por el tipo de ciclista que era".

FUNDADORES

los cinco caballeros de la bicicleta

•••El Padronés, entonces llamado Peña Bernárdez, surgió en torno al taller de bicicletas de Julio Vázquez (en la imagen). Él sería el primer técnico del equipo. Como compañeros de travesía, Francisco Rodríguez Pazos, en el cargo de presidente; Andrés Baleirón Piñeiro, como vicepresidente; Luis Piñeiro Calvo, desempeñando las funciones de tesorero; y Luciano Pérez Naya como secretario. Los cinco encauzaron una tradición ciclista que en Padrón tiene raíces anteriores a la Guerra Civil.