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MIKE DAUM, Ala-pívot del Monbus ObradoirO

"Estoy dispuesto a lo que sea para que este equipo triunfe"

{ Kimball, Nebraska (Estados Unidos); 1995 } El sábado le anotó 15 puntos al Real Madrid, su primer gran partido en las filas del Obradoiro. Mike Daum goza en Sar de su estreno en el baloncesto profesional, tras firmar un expediente universitario al alcance de pocos. Pese a que por primera vez ya no es la estrella, el ala-pívot solo piensa en clave de equipo. Su carácter afable y bromista le define.

Mike Daum
Mike Daum

ÓSCAR DE LA FUENTE  | 23.10.2019 
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Le llaman Dauminator. ¿De dónde viene ese apodo?

Empezó cuando era muy joven. Mi madre me lo puso, y después ella y mi padre empezaron a llamarme así cuando tenía siete u ocho años. Siempre decían que encajaba bien por mi apellido. Después, en el mundo del deporte también pensaron que era divertido y ahora es un apodo muy ligado a mí desde hace tiempo. En la universidad explotó porque todos decían: Dauminator, Dauminator... Me gusta, es divertido porque está vinculado a mi apellido y por tanto a mi familia.

Su madre fue jugadora de baloncesto y su padre, de fútbol americano, ambos profesionales. ¿Cuánto le han influido en el aspecto deportivo?

Los dos son increíbles. Han sacrificado muchas cosas para que yo esté aquí hoy. Pude coger un poco de ambos, pero lo más importante es haber podido ver su ética de trabajo. Nunca paraban de trabajar y sabían lo que yo necesitaría para llegar al máximo nivel, por eso me han empujado durante toda mi vida. Ellos entendían la situación y me han hecho trabajar mucho, pero fue divertido. Estoy muy agradecido.

¿Les costó asumir que estaría un año aquí, tan lejos de casa?

Creo que a quien más le cuesta es a mi madre, porque disfrutaba mucho viniendo a los partidos. Mi padre siempre está contento, pase lo que pase. Los dos estaban muy felices por mí. Esta era la mejor oportunidad para mí. Venir a España, jugar al máximo nivel aquí, es increíble. Se alegraron por esta oportunidad. Sé que vendrán a visitarme y es genial. Están contentos pero al mismo tiempo es difícil que esté tan lejos.

¿Y usted qué echa de menos?

Simplemente estar con mi familia. Es lo que más, pero sinceramente estar aquí es genial. Todo es fantástico, me encanta: la cultura, la comida... Aunque claro que echo de menos a mi familia, pasar tiempo con ellos.

¿Conocía el básquet europeo?

Un poco. Tengo la suerte de formar parte de una agencia, Octagon, con muchos jugadores que han estado en la ACB o en competiciones europeas. Pude consultarles, como por ejemplo a Matt Thomas, interactuar con ellos y percibir cómo era el baloncesto aquí. Ellos me decían que este es un nivel muy alto: hay jugadores NBA, algunos que pueden estar allí pero eligen jugar en la ACB. Eso me gustó porque me dio confianza para venir.

¿Le decepcionó que en la NBA no le quisiesen por ahora?

Para una parte de mí, sí, pero al mismo tiempo me doy cuenta de que la gente tiene distintos caminos hacia la NBA y, esté o no allí mi futuro, estoy súpercontento de estar aquí. Asumo cada oportunidad para tratar de aprovecharla al máximo, así que estaba satisfecho con la dirección que me tocase tomar, tanto si era aquí como en Estados Unidos. Es una bendición poder jugar al baloncesto, que te paguen por hacer lo que amas, y estar rodeado de este grupo de gente que me ayudan y con los que me lo paso bien.

Le he escuchado decir que está dispuesto a hacer lo que sea para que el equipo gane, y puede sorprender viniendo de alguien que promedió unos 25 puntos y 12 rebotes la temporada pasada.

Durante casi toda mi vida he sido alguien en quien la gente puede confiar, y quiero mantener esa reputación donde vaya. Quiero que mis compañeros sientan que estoy apoyándoles, que pueden contar conmigo para lo que necesiten, y creo que cuando más éxito tiene un equipo, cuando más química hay, es cuando tienes un grupo de gente que disfruta haciendo algo juntos, trabajando duro para exigirse unos a otros. Estoy dispuesto a hacer lo que sea por ayudar a este equipo. Si es estar en el banquillo animando a mis compañeros, o ayudándoles, lo que sea... Estoy dispuesto a sacrificarlo todo para que este equipo tenga éxito.

¿Es difícil adaptarse de haber sido siempre la estrella a no saber cuánto jugará?

No. Es una buena pregunta. Para mí no está siendo duro. Vuelvo a lo de antes: quiero hacer lo que sea por ganar, sea la referencia o no. Acepto mi papel y quiero hacer lo mejor que pueda cuanto el entrenador me pida, porque sé que él quiere lo mejor para nosotros. Si es jugando una cierta cantidad de minutos, lanzando una cierta cantidad de tiros... Eso es lo que voy a hacer. Simplemente me aseguraré de meterlos. Para mí se trata de que el equipo gane.

¿Es diferente el trabajo aquí?

No diría que es muy diferente. He sido muy afortunado de formar parte de un grupo de jugadores, en la universidad, en el que todos estábamos muy unidos, creíamos los unos en los otros, y creo que aquí es lo mismo. Cuando llegué todos me acogieron muy bien. Vi que aquí hay un gran bloque de jugadores que disfrutan estando juntos, no solo en la pista, también fuera. Quedamos mucho y eso es fantástico, nos ayuda a jugar mejor porque nos lo pasamos bien juntos. El trabajo aquí es similar. Mi entrenador allí, TJ Otzelberger, hizo una gran labor preparándome para el baloncesto profesional.

Antes habló de Matt Thomas, que jugó aquí y ahora milita en los Toronto Raptors. ¿Cómo se conocieron?

Fue hace tres años. Él firmó por Octagon, la agencia que me representa, y estuve trabajando con él en Phoenix. No lo conocía pero compartimos habitación durante un mes, trabajamos cada día juntos y desde ahí nuestra relación despegó. Congeniamos rápido y somos muy amigos.

Me han comentado que usted es muy bromista.

Diría que sí, me gusta tener ese espíritu. No sé si a Moncho le agrada eso en algunas situaciones durante los entrenamientos, pero me gusta hacer reír a la gente, pasarlo bien. Disfruto estando aquí, con mis compañeros, con este cuerpo técnico, y con todos los que trabajan en la oficina.

Después de dos meses en Santiago y el Obradoiro, ¿quién es su mejor amigo aquí?

Vladi [Brodziansky]. Ya lo conocía, también está representado por Octagon, estuvimos entrenando juntos hace un par de veranos en Phoenix así que nos conocimos allí y cuando descubrí que formaba parte de este equipo me alegré mucho. Congeniamos bien en Phoenix y al llegar aquí empezamos a salir más. Nos reímos de las mismas cosas, de las mismas tonterías.

UN EPISODIO MILAGROSO

•••Durante su etapa en el instituto, en el año 2012, Mike Daum sufrió un episodio que le cambió la vida. Un ejercicio en el que debía superar la resistencia de un cinturón especial acabó causándole daños en el hígado y el bazo y, en consecuencia, una hemorragia interna que le hizo perder mucha sangre. "Me dijeron que debían extirparme el bazo, y un día me visitó el pastor de mi comunidad, rezamos juntos y recuerdo sentir como si estallase una burbuja en el estómago, y dije que el corte en mi bazo se había cerrado", relata. Las pruebas médicas confirmaron su mejoría y logró evitar el quirófano. "Fue un milagro, una obra de Dios. Eso me hizo una persona más fuerte y más agradecida", confiesa.

 

MÁS PERSONAL

INICIOS. Michael Alan Daum nació el 30 de octubre de 1995 en Kimball, una localidad de unos 2.600 habitantes en Nebraska (Estados Unidos). Su familia posee allí una granja, aunque tanto su padre Mitch (fútbol americano) como su madre Michele (baloncesto) llegaron a ser deportistas profesionales. Mike completó su etapa de instituto en Kimball y después estudió Publicidad en South Dakota State.

 

UNA ESTRELLA. Exhibe uno de los mejores currículums de la historia de la NCAA, pues es uno de los cuatro jugadores capaces de superar los 3.000 puntos y los 1.000 rebotes en su etapa universitaria. Fue el 'MVP' de su conferencia (Summit League) los últimos tres cursos; en el 2018/19 promedió 25,3 puntos y 11,7 rebotes.

 

RECALA EN SAR. En julio dio el sí al Obra. "Lo que más me gusta de Santiago es su historia, el arte, etc. Estoy viviendo una gran experiencia. Me gusta la ciudad, es muy bonita, muy limpia. Y me encanta la comida", admite. Lo que peor lleva: "Aquí la gente es muy agresiva conduciendo".

 

TIEMPO LIBRE. "Me gusta ver mucho baloncesto, hablar con mis amigos de Estados Unidos... Aparte de eso, ver Netflix, algunos videojuegos y relajarme. Prefiero estar tranquilo para mantener mi cuerpo descansado".