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"Incluso los lloros fueron bonitos"

Amaya Valdemoro, la mejor jugadora española de baloncesto de la historia, recuerda 'El Camino acaba en Obradoiro' como una de las mejores experiencias de su vida

Amaya Valdemoro a su llegada en julio al Obradoiro.  - FOTO: Xaime Cortizo
Amaya Valdemoro a su llegada en julio al Obradoiro. - FOTO: Xaime Cortizo

CRISTINA GUILLÉN   | 18.10.2019 
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Lo ha ganado todo: tres anillos de la WNBA, 8 Ligas españolas, 9 Copas de la Reina, 1 Euroliga, 1 oro, 1 plata y tres bronces en Eurobaskets y un bronce en un Mundial además de sumar 258 internacionalidades y formar parte del Top- 5 de la mejor jugadora de Europa 6 años consecutivos... pero no ha perdido la capacidad de emocionarse. Amaya Valdemoro (Alcobendas, 1976) fue la protagonista de la quinta edición de El Camino acaba en Obradoiro durante el pasado mes de julio y esta tarde (19.30 horas), cuando se presente en el Hotel Congreso el documental que recoge su peregrinar por la Vía de la Plata, seguro recordará la montaña rusa de emociones que le acompañó en cada paso de su viaje.

"Tenía muchas ganas de hacer el Camino pero no encontraba nunca la excusa, se puede decir, así que en cuanto me llamó José Luis Mateo y me lo propuso, miré agenda, rechacé vacaciones y ha sido algo, lo prometo, increíble. Espectacular", confiesa la mejor jugadora española de la historia. "Estoy súper agradecida. Ha sido una de las experiencias más gratificantes que he tenido en mi vida", añade.

 


AGRADECIDA Palabras como gratitud, familia y memoria se engarzan en los porqués que la madrileña aduce para detallar esta vivencia. "Primero tengo que decir que la familia del Obradoiro me lo hizo todo muy, muy, muy, muy sencillo y cuando te ponen tantas facilidades es imposible no disfrutarlo como lo hice yo. Fue además un viaje al pasado, como jugadora, a mi niñez, a momentos que los tienes ahí un poco archivados en la memoria. Al final pasas también mucho tiempo sola y eso te cala, te hace reflexionar y fue un recorrido por toda mi época de baloncesto y aparte, la no época de baloncesto. La época de Amaya retirada. Parece una tontería pero no lo es porque es así, realmente lo vives y lo sientes", afirma aún conmovida. "Además lo prepararon de una manera tan cariñosa que todos los días tuve gente de mi época, al margen del día que conocí más a la familia del Obradoiro, gente de Galicia, y fue espectacular. No puedo decir otra cosa. Me lo pasé increíble, disfruté como no lo había hecho en mucho tiempo y es una experiencia que la voy a llevar conmigo siempre", reitera.

 


EL MOMENTO. El momento con mayúsculas fue durante la cuarta etapa entre A Laxe (Lalín) y Ponte Ulla. "Ese fue el más largo, el día de la caminata podemos decir, y para los 30 kilómetros vinieron Elisa Aguilar y Moses (Isabel Fernández) y ese día rompimos todos a llorar, unánimemente. En la llegada conocí además a Cándido Pazos que es un personaje entrañable, cariñoso, le encanta el deporte, y me enamoré de él. Fue espectacular", reconoce Amaya, quien se declara ya una embajadora más del Camino, y del Obradoiro CAB: "Lo tratan todo con muchísimo cariño, no puedo poner un pero porque solo estuve para disfrutar, incluso los lloros que tuve fueron todos bonitos, sinceros, de alegría, de pasión con todos y eso se agradece".

Valdemoro cogió el testigo de Terry Porter, Juan Antonio Corbalán, Nikos Gallis y Aza Petrovic siendo la primera mujer en formar parte de esta iniciativa puesta en marcha por el club compostelano. También por este gesto está agradecida: "Soy una privilegiada porque siempre me tocan momentos en los que puedo disfrutar de experiencias así. Por suerte me ha tocada abrir muchos caminos en el mundo del deporte y también en este documental, así que encantada de la vida".

 

"Sin luchar no llegas a nada"

••• 'Nací luchando' es el nombre de la biografía que Amaya Valdemoro escribió en el año 2015, un título que perfectamente se puede incluir como epígrafe de la historia del Obradoiro. "Sin luchar no llegas a nada. Sin constancia ni sacrificio por mucho talento que tengas no basta", insiste. "También en el Obra son unas supervivientes en ese sentido. Están compitiendo con clubes que le doblan en presupuesto y hacen un gran trabajo como la labor de seguimientos de jugadores", analiza: "Además luego vas a los partidos y se te pone la piel de gallina, la gente disfruta y se que se siente muy orgullosa del equipo".

 

"Un tío con una personalidad tremenda"

••• Hasta ayer Amaya Valdemoro no había tenido la oportunidad de conocer a Moncho Fernández con calma, pero la madrileña le considera "un tío con una personalidad tremenda". "A mí me encantan los entrenadores como él, que me espabilan en el tiempo muerto, que me dicen las cosas claras", afirma. En su caso las 'broncas' de Vukovic le llevaron a reafirmarse en que "si te afecta es que no vales", porque tiene claro que el técnico del Obra "sabrá a quién puede presionar y a quién no". "A mí me han metido caña, puesto las cosas claras, pero el éxito para un entrenador es tener el respeto de su jugador", añade.