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Obra: de la "alegría" por Kostas a la preocupación por De Zeeuw

Nunca una baja tan sensible fue tan bendecida como la de 'papá' Vasileiadis // El belga tuvo que dejar el partido del Palau por un golpe en una rodilla

El obradoirista Andreas Obst, defendido por el barcelonista Hanga en el choque del Palau - FOTO: Obradoiro
El obradoirista Andreas Obst, defendido por el barcelonista Hanga en el choque del Palau - FOTO: Obradoiro

ANTONIO PAIS SANTIAGO   | 31.12.2018 
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Una novedad muy celebrada por la familia del Obradoiro, aunque costase una baja importante, y otro caso que no es novedoso y preocupa mucho en el club. Fue lo que dejó, entre otras muchas cosas, el partido que el Monbus Obradoiro jugó el pasado sábado en el Palau Blaugrana frente al líder de la Liga ACB, el Barça Lassa.

Una noticia desagradable al llegar, Kostas Vasileiadis no puede jugar el partido contra el Barça, se convirtió después en una baja "por un motivo de muchísima alegría", según dijo Moncho Fernández, técnico del equipo, tras el choque. El griego, que es el jugador que más canastas de tres ha anotado en la actual temporada de la Liga, no pudo jugar por el nacimiento de su segundo hijo.

El mundo del deporte, y concretamente de muchos deportes (el fútbol podría ser el paradigma), está cada vez más deshumanizado: cada vez parece menos deporte y más negocio. Eso hace que destaque más la postura del Obra: muy lejos de lamentar la destacada baja, se felicitó por "la llegada de un nuevo miembro a la familia". Y la victoria en el Palau, de haber llegado, le hubiera sido dedicado a ese recién llegado. Digno de aplaudir, sin duda.

La ausencia de Kostas, en todo caso y yendo ya a lo deportivo, dejó otro motivo de alegría: comprobar que su asusencia no es el fin del mundo, ni mucho menos. Sin Kostas surgieron, y de qué modo, Obst y Singler para encargarse de anotar un triple tras otro: entre los dos lanzaron nueves veces de tres y fallaron una. Mención especial para Andreas con su 6/6; pero Kyle, con 2/3, fue otro puntal.

Con ellos dos, más la ayuda de Ben Simons (2/7) y de un Albert Sàbat que en Santiago no acaba de encontrar uno de sus fuertes, el tiro de tres (1/4 en Barcelona, donde dirigió bien), además de la de Brodziansky y De Zeeuw, el tiro exterior no parece el problema del Obra.

No es nuevo que el problema está dentro, bajo los aros. Moncho destacó el dato estadístico de que el Obra capturó más rebotes que el Barça (38-31). Pero ya se sabe que la estadística es muchas veces una fría metirosa: la impresión que dejó el choque es que fue el Barça, y sobre todo Seraphin, quienes dominaron bajo los tableros. Otra impresión nada novedosa: a los jóvenes pívots del Obra les falta dureza.

En ese contexto, cobra tanta importancia como desde el comienzo del curso la aportación del pívot belga Maxime De Zeeuw, fichaje clave (dos campañas): por experiencia, por calidad, por dureza. Y el caso es que De Zeeuw no está pudiendo rendir a causa de las lesiones. En el Palau jugó 12.25 minutos; cuando mejor estaba, un golpe rodilla contra con Singleton lo apartó del partido. Una realidad difícil de llevar.