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Capitán del Blusens Monbus Obradoiro

Tuky Bulfoni: “Tan solo quiero disfrutar del baloncesto, nada más”

El Tuky seguirá jugando. Ya ha hablado con su agente y está seguro que no le faltarán ofertas // En sus tres años en el Obra sólo se ha perdido un partido: fue en la jornada 2 ante el Unicaja

El Tuky, coronado por unas aficionadas, en una instantánea familiar con su madre ayer.  - FOTO: Mon Escuredo
El Tuky, coronado por unas aficionadas, en una instantánea familiar con su madre ayer. - FOTO: Mon Escuredo

CRISTINA GUILLÉN. SANTIAGO  | 07.05.2012 
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Se nos va el capi, ejemplo de raza, de exigencia, de sacrificio e inconformismo. Deja el Tuky vacío Sar después de tres años como referente de un nuevo Obra abierto a los vaivenes de la elite. Dice Bulfoni que ha acabado un ciclo, que después de diez años en España quiere volver a Argentina y comenzar una nueva vida en la que lo personal le gane a lo profesional... y si él lo pide, si él lo quiere, cuando ya nos lo ha dado todo, sólo cabe darles las gracias y desearle lo mejor.

Decía en las horas previas a su adiós oficial que se imaginaba el momento "dándolo todo, como siempre, tratando de ganar el partido para que fuese una victoria que se la llevase la gente". También decía estar preparado para llorar, "siempre es bueno cuando es por cosas bonitas", pero seguro que lo vivido ayer con la afición, con su gente, superó sus mejores sueños. Ya había tenido otros adioses antes, pero "éste tiene mucho de especial por la gente, por el cariño que me ha dado que verdaderamente ha sido muchísimo".

Llegó el adiós, ¿es una decisión meditada desde hace tiempo?

Ya lo venía pensando cuando empezó la Liga pero no estaba nada seguro y a medida que fueron pasando los días se fue aclarando todo el tema.

¿Cómo lo justifica?

Te vas cansando, de a poquito. Yo ya hace diez años que estoy en España y estoy lejos de mis amigos, aunque por suerte hago amigos nuevos, pero a los amigos del colegio los veo un mes al año, y todo eso te va aclarando las ideas. Tengo 35 años y quiero empezar a hacer cosas para mí en el sentido de que quisiera tener mi casa y todo eso fue un cúmulo de cosas por las que decidí irme. Si no fuera por eso obviamente me quedaría porque más a gusto que aquí no estaría en ningún sitio.

Es una decisión valiente.

Pero eso es un sentimiento que uno tiene. Uno no puede ir en contra de los sentimientos porque sino la vida después se te hace dura.

¿Una temporada tan difícil y exigente como ésta precipita la decisión?

Ya lo venía meditando pero a medida que va pasando la Liga notas que realmente es dura, es fuerte y te agobia bastante.

Después de diez años en España, ¿con qué se queda?

Me quedo con muchas cosas, primero la gente que realmente me ha tratado fenomenal y luego cosas de la ciudad y otras más.

En el Obradoiro ha vivido de todo, momentos buenos y momentos malos. Una experiencia completa.

La verdad es que cuando ganamos al Valencia fue una satisfacción porque fue como sacarme una carga de encima muy grande, porque fueron tres años realmente con muchas cosas, el primero el descenso, allí me sentí muy mal, el segundo logramos el ascenso y hoy la permanencia, así que salió todo redondito.

Echaremos de menos a su madre en primera fila y animando.

Ella espera que tome la decisión yo pero entre los dos sabíamos que el ciclo se había cerrado y encima un ciclo redondito, diez años, así que contentos los dos por irnos pero al mismo tiempo tristes por dejar una ciudad tan maravillosa.

¿Al Tuky le queda algún sueño aún por cumplir?

No, deportivamente no tengo ningún sueño por cumplir. Lo único que quiero es disfrutar del baloncesto y nada más.

¿Y hemos visto al verdadero Tuky en estos tres años?

No del todo. Podría haber dado mucho más pero situaciones de juego, de equipo, no te permiten dar tanto lo que por ahí eres. Pero en tema de entrega y todo eso me han visto como realmente soy porque con 35 años, seguir defendiendo duro, frente a tiradores cada vez más jóvenes, eso es muy duro y lo primero que hacía era trabajar atrás y luego en ataque lo que salía.

Usted es inconformista, pero a la gente le debe bastar con lo que ha dado porque el cariño que le tienen es inmenso.

Precisamente es porque siempre doy el 120 por ciento más allá de los años que tenga y eso es realmente gratificante, que después te devuelvan ese cariño.

¿Y cómo le gustaría que le recordásemos en Santiago con el paso de los años?

Como el que soy, el capitán, y por la entrega que he dado en estos tres años al Obra.

Personalmente me quedo con las gestos de complicidad de este año con Oriol. Imágenes que no se olvidan, supongo.

Con Uri me llevo fenomenal, continuamente siempre nos hemos estado dando ánimos y no sólo él, sino en general con todos. Tenemos bien clarito que uno va pasando por los clubes y hay que defenderlos a muerte y más cuando tienes una afición como la del Obra. Yo no tenía otra cosa en la cabeza que salvarnos porque te vas con mejor sabor de boca. Uri me ha ayudado muchísimo, hemos pasado momentos duros y el toque en la espalda de ánimo siempre viene muy bien.

Dicen que a aquel que lo da todo no se le puede pedir más, por eso el Tuky sonríe pese al adiós. Hasta julio podremos tenerle aún en la ciudad, promete, y ya sin el rigor de la grabadora, confiesa feliz: "Sabes que me llevo también de Santiago, a mi novia". "Eso es lo mejor, le respondo". Suerte capi. Será difícil el recambio.

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