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O CARBALLIÑO

Veintiocho años más tarde, el Compostela vuelve a ser campeón en el campo Espiñedo

La SD sufrió ante la oposición del Arenteiro, pero no sólo obtuvo el empate que le bastaba para acabar primero sino que ganó // Un tanto madrugador de Róber estableció la mínima diferencia // Mil personas en la grada y mal arbitraje

Los jugadores de la SD mantean a su entrenador, Yago Iglesias, tras el partido. - FOTO: ECG
Los jugadores de la SD mantean a su entrenador, Yago Iglesias, tras el partido. - FOTO: ECG

SAMUEL GARCÍA (ADG)   | 07.05.2018 
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Arenteiro
 
Compostela 1
 

Arenteiro: Pachi; Pol, Portela, Martín Sánchez, Pana; Adrián Padrón, Álex Bardelás (Martín González, min. 75); Vilachá (Dani González, min. 46); Rubén Arce, Carlos de Dios (Manu Bardelás, min. 60); e Iker.

Compostela: Lorenzo; Saro, Cardeñosa, Casas, Álvaro Naveira; Samuel, Alberto (José Sobrido, min. 57); Álex Ares (Tomás Abelleira, min. 78), Santi (Mon, min. 18), Álex Ares, Róber; y Primo.

Árbitro: García Villaverde (Ferrol). Amonestó a Pana, Vilachá, Pcahi, Adrián Padrón y Pol; Alberto Freire y José Sobrido.

Gol: 0-1, min. 5: Róber.

Campo: Espiñedo. 1.000 espectadores, unos 200 del Compostela

 

Veintiocho años después, también en la penúltima cita de la liga regular, el Compostela volvió a visitar el vetusto campo de Espiñedo. La anterior vez la SD llegó como campeona -festejó el alirón en la jornada anterior- y el Arenteiro le hizo el pasillo. Ayer el reconocimiento se trasladó al final del partido. El Compos tuvo que sufrir de lo lindo para doblegar a un Arenteiro que se jugará la permanencia en la última jornada frente al Areas.

El tanto de Róber en el minuto cinco decidió un duelo tenso marcado por la pésima actuación del colegiado. Los anfitriones, en un segundo acto en el que la SD no generó peligro, merecieron mayor premio, pero ni Carlos ni Martín González acertaron ante la meta de Lorenzo. La ayuda arbitral, con un reparto desigual en las amonestaciones y un claro penalti de Casas sobre Rubén Arce no señalado, resultó decisiva.

Con todo, momento de felicidad en el seno de la entidad blanquiazul por la conquista el campeonato.

El Compostela no quiso especular. A pesar de que el empate era un resultado suficiente para cerrar el título, los pupilos de Yago Iglesias salieron a por el triunfo. La enérgica puesta en escena de la SD contrastó con el apático inicio del cuadro local. Sin que llegase a cumplirse el primer minuto, Santi dispuso de una doble ocasión ante Pachi. Y Róber aprovechó una nueva genialidad de Álex Ares, quien desbordó a Pana y puso un centro que Róber cabeceó sin oposición a gol: 0-1. El conjunto de Yago Iglesias pudo respirar tranquilo tras cumplir con su parte, encauzando pronto el encuentro para despreocuparse de lo que ocurriese con el Bergantiños.

Todo lo contrario ocurrió en el bando local. Los nervios y la precipitación frenaron a un Arenteiro que acusó la ausencia de Adil y Brais Vidal en el centro del campo. El desequilibrio en la parcela ancha se acentuó al entrar Mon por la lesión en el tobillo de Santi, recolocando al ayer titular Alberto por detrás de Primo.

Fue el propio jugador nicrariense quien, en una nueva jugada de Álex Ares, estrelló un disparo sin ángulo contra el poste. Con todo a favor, los pupilos de Yago Iglesias cambiaron de registro sobrepasada la media hora de juego, pasando a replegar líneas.

Tras el descanso, el Compostela pasó de estar tranquilo a diluirse. Iker, en una jugada anulada por fuera de juego, y Carlos de Dios, con un mano a mano en el que se impuso Lorenzo, asustaron. El enfado de la grada con el árbitro llegó a su punto álgido en un penalti de Casas sobre Rubén Arce que el colegiado, a intancias del linier, decidió no conceder.

El Compos apenas pudo armar un contragolpe y el Arenteiro apretó. Pero al final, alirón de la SD.

 

Yago Iglesias

Entrenador de la SD Compostela "A celebrarlo; después, a por el premio gordo"

Todavía "empapado de arriba a abajo" tras pasar por la ducha, Yago Iglesias era ayer, tras el partido ante el Arenteiro, un entrenador feliz. Y no quería aparcar esa felicidad, hablaba ante todo de celebración: "Esto hay que celebrarlo, porque la ocasión lo merece. Esta noche hay fiesta, como decía aquel que nadie llegue a casa antes de las cinco y mañana (por hoy) no entrena nadie. Después... hemos cantado bingo, somos campeones de Galicia y tendremos que prepararnos para ir a por el premio gordo, el ascenso", explicó.

Yago incidió en que "el mérito de este equipo es grande. Empezamos el año pasado con muchas dudas: un proyecto joven, de aquí... y ahora somos campeones del grupo I de Tercera. No sé qué pasará dentro de unas semanas, pero esto es digno de elogiar. La plantilla y el cuerpo técnico somos JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados), ese enuncio nos viene al pelo: los jugadores trabajan cada día como campeones, esto no se consigue con suerte: el grupo es humilde, trabajador, está unido y ha crecido de una manera espectacular".

El partido ante el Arenteiro fue "difícil, porque el rival se estaba jugando la vida. Marcamos pronto y podemos hacer el 0-2, la primera parte fue nuestra. En la segunda quisimos guardar la ropa y defendimos bien".

Y abrazó "a la mucha gente que vino a vernos".