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En Vesak, coloréale los ojos a tu Daruma

AYER SE CELEBRABA el Día de Vesak, el más sagrado para los budistas. En el idioma en que se registraron las enseñanzas de Buda, en Pali, Vesak significa plenilunio de mayo, fechas en las que Buda falleció.

No se entendería el budismo sin Bodhidharma. Llegó mil años después de Buda para ser el vigésimo octavo patriarca del budismo, fundar su modalidad zen y proponer un método infalible para llegar a la liberación: la rigurosa práctica de la meditación sentada. Viajó de Persia a China y se estableció en Shaolin. Allí meditó durante nueve años enfrente de una pared rocosa en la que dejó grabada su sombra. Aguantó embates de las bestias, enjambres de mosquitos que le deformaban la cara. Soportó incendios, tempestades y ciclones. Y lo hizo sin inmutarse.

De Bodhidharma conservamos sus enseñanzas, los muñecos Daruma y las artes marciales. Y viene siendo todo lo mismo.

Cuenta la leyenda que Bodhidharma se arrancó los párpados para vencer a la somnolencia y que de ellos nacieron las primeras bolsas de té como remedio contra el letargo. Y que tras permanecer inmóvil durante tanto tiempo, sus brazos y sus piernas se secaron, desprendiéndose de su cuerpo y manteniéndose vertical por su fuerza interior. El Daruma así lo representa. Es un muñeco sin piernas ni brazos, con los ojos muy abiertos. Sus pupilas se colorean cuando se consiguen los objetivos fijados. Es un tententieso. Nunca se cae. Es optimismo, persistencia y determinación. En su pecho se puede leer “cáete siete veces, levántate ocho”, el apotegma de todas las artes marciales.

Y es que fue Bodhidharma quien -reformulando el “mens sana in corpore sano” de Juvenal de cuatro siglos antes- desarrolló más de cien movimientos de artes marciales, como antídoto para la letargia de la meditación. Los ideó imitando los movimientos de defensa de los animales que observaba en la montaña. En el templo de Shaolin, además de nacer el zen, nacen todos los estilos wushu, kung-fu, kuos-shu o chuan-fa.

Hoy Steven Hayes, entre otros, defiende la importancia de la meditación en el deporte, la atención plena. No hay que arrancarse los párpados ni cercenarse las extremidades. Se consigue a través de terapias de tercera generación de la corriente cognitiva-conductual basadas en el mindfulness (MSPE, MAC o MMTS). Los ejercicios de atención plena son efectivos en el deporte porque ayudan a dirigir la atención al esfuerzo actual, minimizando las distracciones externas.

La palabra mindfulness también tiene que ver con el idioma Pali. Es la traducción de la palabra sati que significa intención, atención pura, recepción y presencia del corazón. La paz que promulgaba Buda. Reducir al oponente sin dañarlo o humillarlo. Sin atacarlo. La nobleza de las artes marciales, del deporte.

En el Día de Vesak, Buda pidió que se recordasen sus enseñanzas. Atiende plenamente a tus objetivos, ve a por ellos y coloréale los ojos a tu Daruma.

27 may 2021 / 01:00
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