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S.D. COMPOSTELA

¿Qué fue de... Christensen?

Campeón de una Eurocopa, el danés llamó la atención de varios equipos, pero sólo José María Caneda consigue su fichaje

DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ  | 08.07.2009 
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¿Qué fue de... Christensen?
FOTO: ECG

Conocido como "Turbo" en su Dinamarca natal, Bent René Christensen nació en enero de 1967 en la capital de su país, Copenhague. Desde niño el fútbol fue su pasión, una pasión que convirtió en profesión y forma de vida con el paso de los años.
 
Sus primeros pinitos los da durante la temporada 1985-1986 en el Bronshoj BK de la Segunda División Este del país. Ante el éxito de sus primeros partidos como profesional, Christensen da el salto a Suiza, donde consigue un contrato lucrativo para un jugador joven como él, que apenas cumplía los 17 años de edad.
 
Christensen respondía al prototipo de delantero europeo a la perfección. Con instinto goleador, clase y solvencia, el joven danés se ganó el fichaje por el Servette FC. En el equipo helvético se frena su trayectoria ascendente, debido al difícil proceso de adaptación que le tocó vivir a tan temprana edad y en un país lejano. Así las cosas, el Vejle BK no tarda en llevarle de vuelta a su país natal, en calidad de cedido.
 
Con dicho club mejora sus datos anteriores: en el Bronshoj BK anotó 11 goles en 18 partidos; en el Vejle BK sube a 29 sus apariciones y anota 17 goles. Ese verano, el Brondby IF le contrataba.
 
Con el Brondby, Christensen disputa 100 partidos y mantiene un fabuloso promedio goleador: 62 goles entre las temporadas 1987-1988 y 1990-1991. Su entrenador en el club fue Ebbe Skovdahl, el mismo que le hizo debutar cuando ambos estaban en las filas del Bronshoj BK en 1985. La confianza de Ebbe le ayuda a ser el "pichichi" de la temporada en 1988, 1990 y 1991. Aquel Brondby de finales de los 80 y comienzos de los 90 deslumbró al fútbol europeo con un fantástico 1991 en el que alcanza las semi-finales de la copa de la UEFA y exhibe un fútbol elegante y admirado.
 
El fútbol alemán llama a su puerta al año siguiente, y el delantero danés no resiste la tentación de dar el salto al Schalke 04. El Eintracht Frankfurt también estaba detrás de Christensen, y el traspaso convirtió al delantero en el danés mejor pagado de la historia hasta ese momento, con un salario de 400,000 coronas. El Schalke le contrata por 5 millones de marcos alemanes, cerca de lo que hoy serían 3 millones de euros.
 
En Alemania, Christensen no consigue adaptarse y se gana el sobrenombre de "Trabi-Bent", algo así como "Bent el Seiscientos". Se le consideraba un paso por detrás de la élite alemana, y en 49 encuentros disputados entre 1991 y 1993 sólo consigue ocho goles.
 
Christensen, no obstante, fue seleccionado para participar en la Eurocopa de 1992. Celebrada en Suecia, Bent y sus compañeros consiguieron hacer historia, aunque el delantero tuvo la mala suerte de lesionarse durante el torneo y no poder disfrutar del triunfo de manera activa.
 
En 1993 ficha por el Olympiacos en lo que muchos pensaron que podría ser una mala decisión. Christensen eleva a 9 sus goles en 26 partidos disputados, y se confirma como un delantero más generoso y menos individualista, probablemente más maduro y menos ambicioso. Su buen año en Grecia llamó la atención de varios equipos, pero sólo José María Caneda consigue su fichaje.

Después del fichaje por el Compos

El recorrido de Christensen por Compostela comienza en 1994, cuando ficha por la SD durante el verano. Durante su estancia en Santiago, Christensen disputó el que sería su último partido con su selección. Lo hizo, curiosamente, contra España, en noviembre de su primera temporada en el Compos.
 
Su paso por Santiago le permite aportar su experiencia en grandes citas a un incipiente equipo como el compostelano. Considerado un gran acierto de la directiva del club, Christensen participó así en una lucha muy diferente a la que estaba acostumbrado.
 
Implicado desde el principio, el delantero consigue con sus goles y asistencias aupar al Compos a la élite del fútbol español, un reto muy diferente al que vivió en clubs como el Olympiacos, pero que no hizo que su aportación bajase. De hecho, Christensen firma en Santiago 35 tantos en 110 partidos, una de sus mejores participaciones desde sus años en el Brondby.
 
Su paso por la capital gallega, entre 1994 y 1997, le reabre las puertas de otros equipos europeos. Al "turbo" danés le sedujo el lucrativo contrato del Genclerbirligi turco, donde disputa 13 partidos y anota 3 goles antes devolver a casa en marzo de 1998 de la mano del Brondby IF. Se retiró entre dicho equipo, anotando 20 goles en sus últimos 50 partidos.
 
Después de colgar las botas, Christensen hizo lo que muchos otros jugadores europeos: seguir participando en ligas amateurs y de veteranos para un pequeño equipo de su ciudad. Mientras tanto, se empezó a preparar para seguir ligado al mundillo del fútbol, ahora como técnico. Su adiós en 2000 fue sólo un paréntesis hasta su debut en los banquillos.
 
En enero de 2003 empezó a dirigir al Vaerlose Boldklub. Su trayectoria fue más que satisfactoria, consiguiendo ascender al equipo a la Segunda División Este del país. Así, en invierno de 2005 empieza a entrenar al equipo B del Brondby. Así, con las jóvenes promesas danesas y trabajando en el club de sus amores, Christensen cumplió hace poco 42 años y parece tener un prometedor futuro en los banquillos.