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segunda división b

El Pontevedra marcó tres goles y se dedicó a sestear

El cuadro granate casi termina el partido pidiendo la hora // El rival, el Sanse, anotó en el campo de Pasarón su primer tanto a domicilio de la temporada por medio de Sestelo

V. CASTRO • PONTEVEDRA   | 26.11.2007 
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Pontevedra 3
 
Sanse 1
 

Pontevedra: Bonís; Duque, Sergio Castaño, Vázquez, Jonay; Turiel, Víctor; Fran Rico (Óscar Gimeráns, 46'), Gato (Organista, 69'), Xaví Moré e Igor (Bianchi, 46').

Sanse: Gonzalo; Bailén (Alberto Iván, 85'), Tito, Lago, Rubén; Jony, Aristizábal, Oli, Álvaro (Alexander, 65'); Sestelo (Renzo, 85') y Álex.

Goles: 1-0, min. 14, Igor; 2-0, min. 22, Gato; 3-0, min. 37, Xavi Moré; 3-1, min. 60, Xavi Moré.

Árbitro: Roldán Rodríguez, del Colegio Asturiano, asistido por Corral y Fernández. Mostró cartulinas amarillas a Jonay, Sergio Castaño y Tito.

Campo: Pasarón, ante unos 4.500 espectadores.

Pese a la victoria, el Pontevedra no dejó contentos a sus seguidores, fruto de una segunda parte insufrible en la que a punto estuvo de darle vida a un rival que marcó su primer gol a domicilio en Pasarón; y qué gol, el logrado por Sestelo desde unos cuarenta metros, lugar desde donde conectó una bolea que sorprendió a un adelantado Bonís. Un gol para enmarcar, como lo fueron los del Pontevedra.

Todo lo que vino después le sobró prácticamente al partido disputado en la tarde de ayer en Pasarón entre el Pontevedra y el San Sebastián de lo Reyes. Menos mal que los madrileños desperdiciaron un lanzamiento desde los once metros en el último minuto de la primera mitad, por derribo de Sergio Castaño a Álvaro que el propio jugador lanzó al travesaño de la meta defendida por Bonís.

De haber subido al marcador este lazamiento desde el punto de penalti quizás los granates acabasen el partido pidiendo la hora, que, así y todo casi lo acabaron de la misma manera.

Y eso que tras los goles granates logrados con solvencia en los primeros minutos de juego, en las gradas de Pasarón se barruntaba una goleada a poco que los de Xavi Gracia mantuviesen el ritmo inicial.

Pero no fue así. Tras el descanso, los jugadores del Pontevedra salieron espesos, quizás excesivamente relajados y, además, los cambios no surtieron efecto. Sin Igor en el campo el cuadro granate perdió presencia en ataque; y sin Fran Rico, faltó la clarividencia en la creación.

Óscar Guimeráns, que salió para suplir al de Portonovo, fue el que más empeño puso en la segunda mitad, ofreciéndose en todo momento a sus compañeros, aunque con más voluntad que acierto.

La otra novedad del encuentro de ayer fue la reaparición del centrocampista portugués Sergio Organista. Se había lesionado en el partido de Copa contra el Cartagena y todavía estaba ­inédito en la presente edición de la liga. Salió para suplir a Gato pero su aportación fue escasa.

Por lo visto hasta el momento el Pontevedra tiene mucho que mejorar para poder cumplir su objetivo primordial que es el ascenso de categoría. Cierto que queda mucha liga por delante, pero el equipo no se muestra sólido en todas la facetas del juego como para ser uno de los candidatos.