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Los hermanos Vila Baleato y el libro de la SD: “Han sido muchas horas de trabajo”

César y Lito presentan esta tarde ‘SD Compostela -1962-2022- 60 anos de sentimento branquiazul’ // Lo gestaron a lo largo de dos intensos años a pesar de que uno vive en Galicia y el otro en Alemania

En la casa de la familia Vila Baleato se respira compostelanismo. Fotos, recortes de periódicos y la procesión de acudir cada quince días a ver los partidos del Compostela derivaron en la inquietud de dos hermanos por trasladar el sentimiento compostelanista a un libro que sirviese de repaso a la historia de la entidad. César es informático, y no se ha movido de Galicia, mientras que Manuel, conocido como Lito, lleva veinte años viviendo en Paderborn (Alemania), donde ejerce como profesor de español. Aunque para él, eso de sentarse ante un folio en blanco y contar una historia no es algo novedoso. En 2018 publicó una novela: Campus Morte.

Pero la pasión está por encima de la razón y la distancia. Esta tarde, a las 19.30, se han citado en el auditorio de la Real Federación Galega de Fútbol, en el estadio Vero Boquete de San Lázaro, para presentar oficialmente SD Compostela -1962-2022- 60 anos de sentimento branquiazul, editado por Teófilo Comunicaciones. El propio editor le entregó la semana pasada un ejemplar a Ronaldo Nazario en cuanto el actual presidente del Real Valladolid llegó, con su bicicleta eléctrica, a la plaza del Obradoiro.

¿Cómo se les ocurrió la idea de escribir el libro?

Lito: Surgió un poco por casualidad. Hablando los dos, y mi otro hermano, más o menos en la época del ascenso del Compostela a Segunda B en 2020, caímos en la cuenta de que faltaban dos años para el 60 aniversario. Pensamos, entonces, que sería bonito tener un libro con la historia del club. Un poco de broma dijimos: ‘¿Y por qué no lo hacemos nosotros?’. A partir de ahí tomó forma algo que es una realidad gracias a Teófilo Comunicaciones, que es quien publica el libro. Después de un montón de horas, de trabajo, de documentación y de hablar con un montón de gente, conseguimos sacarlo a la luz.

¿Cuál es el primer partido del Compostela al que recuerdan haber ido?

Lito: El primero que viví en directo fue en la temporada 87-88. Fui con mis padres. Tenía solo diez años. En aquel entonces jugaba en el equipo Juan Baleato, mi tío, padre de Roberto, que estuvo en las tres últimas temporadas. Con trece o catorce años tuve mi primer carné gracias a una iniciativa del ayuntamiento de Santiago. Fue una campaña en la que todos los federados podíamos recibir un abono. Entonces yo jugaba en el Belvís y fue la forma de engancharnos al equipo.

César: El mío fue el debut en Primera. Tenía diez años, y recuerdo ir con mis amigos a San Lázaro por los caminos, con toda la gente e ir al fondo sur. Aquel partido se perdió 0-2 -contra la Real Sociedad-, pero vi la ilusión de toda la ciudad. Noté que el resultado era lo de menos. Lo pasé en grande.

¿De dónde han sacado tanto material?

César: En el campo conoces a gente que, como tú, guarda algún recorte. También estamos agradecidos al archivo de EL CORREO, que nos cedió muchas de las fotos, también el archivo de la SD. El club nos permitió entrar en el estadio para coger todo el material que andaba por ahí.

¿Les fue difícil construir el relato histórico del sentimiento compostelanista?

César: No. Al final, es coger todo lo que tenemos todos los del Compos, ordenarlo cronológicamente y contar la historia. Es un trabajo tedioso, porque hay 600 fotos en el libro, pero poco a poco lo hemos ido montando y creemos que quedó un trabajo fiel a la historia. Disfrutamos mientras lo estábamos preparando. Pensábamos que este es el libro que todo compostelanista quiere tener.

Hablamos de dos Compostelas. El primero, la SAD, se disolvió. ¿Cómo lo resolvieron?

César: Lo hemos resuelto fácilmente. El Compos nunca dejó de competir, nunca dejó de haber un partido del Compostela en San Lázaro, y siempre estuvo la gente en el campo apoyando. El Compos estuvo, está y estará, pese a quien le pese. Después de todo lo mal que lo hemos pasado, de los años oscuros, salimos adelante y seguiremos dando guerra.

Lito: El escudo del Compostela nunca dejó de estar en el campo, aunque el club tuviese otra denominación para la Federación y la prensa, el escudo del Compostela nunca dejó de competir. Con ese espíritu nos quedamos y esperamos que así siga.

¿Cómo fue el trabajo de tener que filtrar todo lo el material que acumularon?

Lito: Nosotros teníamos, en principio, una idea más modesta, de hacer algo más pequeño. Una vez puestos a trabajar se nos fue de las manos. Van a faltar fotos, porque nos hubiese gustado meter muchísimas más. Quieres recoger todos los momentos y es imposible. Harían falta cuatro tomos.

¿Hubo alguna imagen que les sorprendiera o que fuese difícil de conseguir?

Fue complicado localizar fotografías de cuando el presidente era José Luis Balboa. Rebuscando, las localizamos en el club.

¿Cuánto material pasó por sus manos?

César: No sabría decir el número de fotos que hemos visto, pero si lo medimos en gigas, tenemos casi veinte gigas de material. O más. Son muchas fuentes, con archivos y la colección personal de Alberto Vilariño, que tenía muchísimo material. Digitalizamos todo lo que pudimos y, a partir de ahí, seleccionamos.

¿El relato es solo fotográfico?

César: Todas las fotos van acompañada de texto. Mi hermano debe llevarse el mérito. Así vamos contando la historia del club.

¿Qué les ha llamado más la atención?

Lito: Queríamos hacer algo que fuera una lectura amena. Hay una gran cantidad de anécdotas. Buscamos seguir la línea cronológica del Compostela y, a lo largo de todo el libro, vamos salpicando con pasajes curiosos en unos cuadros en color rojo. Son anécdotas que se pueden leer fuera de contexto. Seguramente mucha gente abra el libro y recuerde ese momento que, probablemente, haya vivido en primera persona.

¿Qué anécdotas rescatan?

César: La anécdota que se me viene a la cabeza es el momento en el que Arsenio Iglesias, cuando entrenaba al Compostela, recibió la llamada del Deportivo y se fue dejando un pequeño traspaso, que para la época aún era importante. La curiosidad es que después sería artífice del Superdépor.

Lito: Son varias. Hemos reunido en torno a un centenar. Por hacerle justicia, me gustaría destacar el gesto de Pepe Barrán cuando, en 2006, con el club en situación concursal, llegó a comprar todos los trofeos del club por más de 60.000 euros, que pagó de su bolsillo, para evitar que se perdiesen o fuesen a manos privadas. Después los devolvió a la entidad. Una historia divertida fue en el ascenso a Segunda División, cuando Docobo y Chuco Barreiro tuvieron que lanzarse al césped para atrapar una gallina que alguien había soltado.

Han recogido muchos testimonios de protagonistas de la época. ¿Hubo alguien a quien no pudieran localizar?

Lito: No pudimos contactar con Borja Iglesias, que es cierto que nunca llegó a jugar en el Compos, pero tratamos de escribirle a través de las redes sociales porque estuvo invitado en uno de los campus que organizó el club y esa fotografía está en el libro, pero con su última actividad no debe haber visto el mensaje para hacerle partícipe del aniversario del club, al que sabemos que tiene un gran cariño.

¿Algún contacto más se les resistió?

Lito: Gracias a las redes sociales fue viable contactar con todos los protagonistas con suma facilidad. Todos se mostraron receptivos. Juan Cabrejo no solo respondió a la llamada sino que nos mandó las fotos del único partido del Compos en Sudamérica. Es genial ver cómo atiende la gente cuando les hablas de la SD.

¿Han calculado las horas que han invertido en completar la obra?

Lito: Esto ha sido un trabajo de documentación al que no le hemos puesto pegas. No se busca que sea rentable sino darle lustre al sentimiento blanquiazul que da título al libro. No cuento las horas que hemos trabajado porque lo hemos hecho con muchas ganas. Estamos contento y satisfechos de hacerlo, y de tener el libro en la mano. Porque no teníamos la historia del club reunida.

¿Cómo se organiza un libro desde la distancia, con uno en Alemania y el otro en Santiago?

César: Mucho Skype, Wetransfer y esas aplicaciones para coordinar los capítulos. Así hemos ido ordenando el trabajo. Hicimos muchas comunicaciones compartiendo pantalla, y le hemos dedicado muchas horas.

Lito: En las últimas vacaciones de Navidad, sacrificamos muchas horas de estar con la familia para revisar a fondo el archivo de EL CORREO, aprovechando uno de mis viajes a Santiago, que no voy mucho por la distancia.

15 jun 2022 / 00:00
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