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El capitán acompaña al Obradoiro en este “último viaje” que podría certificar la permanencia en la ACB // Confía en la solidez del equipo para ganar al Estudiantes TEXTO Cristina Guillén

Pozas, siempre uno más, aunque desde la barrera

En un fin de temporada que huele a despedidas, en el obradoirismo no hay debate. Aquí la máxima siempre es “os echaremos mucho de menos”. Porque aunque se dice que nadie es insustituible, aquellos que han perdido, aquellos que han tenido que decir adiós y aquellos a los que se les ha arrebatado a quienes tienen mucho que agradecer, saben que hay huecos que será muy difícil -imposible casi- cubrir. Y sin conocer aún qué deparará el futuro a la relación Pepe Pozas-Monbus Obradoiro, un vínculo que perdura durante las últimas siete temporadas, lo irrefutable es que la generosidad del malacitano con el club, con sus compañeros y con el proyecto compostelano, es incuestionable.

Sabiendo lo que supone y lo que aporta el base andaluz al grupo se entiende su presencia en la expedición del Obra que completó el encuentro de este jueves en Barcelona (resuelto con derrota santiaguesa por 76-70) y que este domingo (12.30 horas) se mide al Movistar Estudiantes. El jugador apura su recuperación de la rotura parcial del tendón rotuliano de la pierna izquierda que se produjo el 3 de marzo, precisamente en el partido frente al cuadro madrileño, pero quiso formar parte de este “último” viaje con el grupo que podría servir además para certificar el título de la permanencia.

Aunque siempre poniendo las necesidades del equipo por delante de las propias, Pozas responde con un moderado “bien, muy bien” a la pregunta de cómo marcha su puesta a punto. “Anímicamente depende del día porque hay veces que quiero hacer más y veo que no puedo, y otros que digo ‘qué pasada’ cuando me doy cuenta de la evolución”. “Pero vamos por donde tenemos que ir que es lo importante”, añade. Lo que sí descarta el director de juego es su retorno a la pista antes del fin de la temporada, aunque se haya retrasado una semana el cierre de la Liga regular: “No, no, qué va. No llego. Todavía no he empezado a hacer pista continuada. Quedan 20 días y no me da tiempo a ponerme en forma yo solo, a coger la forma con el equipo... es imposible”.

Ocasión perdida. Lástima que la fiesta no pudiese celebrarse ya en el Palau. Su amigo Álex Abrines acertó con dos triples en el arreón final del Barça dejando al Obra sin premio pese a su buen trabajo. “Tuvimos cuatro acciones para anotar. Un día normal hubiésemos ganado el partido”, se lamenta. Aunque Pepe confía en que no se tardará en llegar al objetivo: “El equipo está muy bien, muy sólido. Ya cada uno sabe lo que tiene que hacer, cuándo tirar, cuándo no. Todo esto viene también a que físicamente nos encontramos bien, sin muchos problemas físicos y eso al final se nota porque llegas a los partidos con plenitud. Ahora mismo estamos, por así decirlo, en el mejor momento de la temporada. Estamos compitiendo todos los partidos aun con días malos como ayer en el acierto somos capaces de volver con acciones de mérito defensivo que antes nos costaba como más. Y ahí estamos”.

Los datos así lo corroboran. El Monbus ha vencido en 4 de sus últimos 8 encuentros y en 7 de los 10 últimos el marcador siempre se ha ajustado por debajo de los 10 puntos. “No tiene nada que ver con lo que vimos justo después del COVID ni antes del COVID con gente lesionada”, acepta. “Hemos trabajado bien todos, tanto técnicos como jugadores para volver a estar bien e intentar conseguir cerrar la temporada lo antes posible”, reitera.

Análisis. Frente al Estudiantes, hace ahora dos meses, fue precisamente cuando se produjo su lesión tras un mal apoyo en la caída al intentar taponar una bandeja de Avramovic, que antes le había robado un balón. Jura que no verá el duelo con ánimo de venganza... todo lo contrario: “Al revés, debería de darles un regalo a su médico y al fisio porque fueron los primeros que se levantaron a atenderme cuando me caí. Son cosas que pasan y ya está”.

Con la experiencia de sus 220 partidos ya en la Liga Endesa, 10 temporadas desde su debut con el Unicaja, el capitán del Monbus Obradoiro cuenta con la suficiente madurez para no darle vueltas a cómo fue el momento de su lesión, pero confiesa que reflexiona mucho sobre el porqué. “La razón sí hay que buscarla por si se puede mejorar algo. Si me ha pasado factura algún ejercicio, si es un aspecto mental... hay días que estoy más tranquilo y no pienso tanto, y otros en los que le doy más vueltas”, sopesa antes de insistir: “Puede haber muchos factores, leyendo y hablando con gente se ve que obviamente hay un factor físico, de cansancio por el tema del tobillo que igual volví antes, forzando la pierna inconscientemente, y luego emocional de cosas que van pasando y el cuerpo dice hasta aquí hemos llegado”.

Su baja podría no ser la única ante el Movistar. Birutis se torció el tobillo el martes, no pudo jugar en el Palau y se mantiene como duda: “Son lesiones fastidiosas y dependerá de sus sensaciones. Él quiere jugar, es un tío que nunca se quita del medio, siempre da el callo y tiene ganas de participar porque sabe que es un partido importante y siempre quiere ayudar”.

Toda ayuda será necesaria para conseguir esa última victoria que certifique la continuidad del Obra en la elite, porque nadie se fía de un rival sobrado de calidad... pero con carencias especialmente en defensa: “Ya nos dimos cuenta en casa con la cantidad de puntos que nos metieron. Si nos confiamos es que somos un poco idiotas. No aprendemos de lo que vimos. Son físicamente un grandísimo equipo, mueve muy bien la pelota y hay que estar muy bien atrás porque si no nos podemos ver en muchos problemas desde el principio”. “Ahora llegamos en otro momento y hay que aprovecharlo”, sentencia.

RUMOROLOGÍA
“El verano será muy largo”

··· Habla Pepe Pozas -con su humor irónico y siempre con el dardo a punto- del ‘síndrome Rubén’ para referirse a la forma activa en la que vive (sufre) los partidos desde el banquillo, pero en su papel de capitán, por su veteranía y conocimiento del juego, afirma que intenta ayudar al grupo en lo que puede. “Alguna vez te cortas porque dar demasiada información tampoco es bueno y el que debe hacerlo además es el entrenador. Más que a nivel táctico lo que intento es animar”, subraya. Ese poso también le da templanza a la hora de analizar la rumorología que se ha desatado ya en torno al proyecto obradoirista para el próximo curso: “No es algo que nos despiste. Lo comentamos más los nacionales porque estamos más al tanto de las noticias, pero sabemos que al final todos entendemos la tesitura en la que nos movemos. Hay que ser realistas y entender todas las posiciones. El verano será muy largo”. “Hay que pensar que queda mucho y aún tenemos que cerrar un trabajo que no hemos terminado y salvar al equipo”, asevera.

08 may 2021 / 01:00
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