Los expertos defienden las potencialidades de una Inteligencia Artificial que priorice a las personas

El encuentro 'Futuribles', organizado por Prensa Ibérica, toma el pulso a los desafíos que plantea el cambio tecnológico

Los expertos abogan por adaptarse a una realidad que ofrece "un mundo de posibilidades"

Lois Orosa, segundo por la izquierda, María Antonia Otero y Manuel Ángel Alonso, en el encuentro ‘Futuribles’ que se celebró ayer en Santiago

Lois Orosa, segundo por la izquierda, María Antonia Otero y Manuel Ángel Alonso, en el encuentro ‘Futuribles’ que se celebró ayer en Santiago / Antonio Hernández

Vivimos una era de avances tecnológicos que se suceden a una velocidad vertiginosa y que, a pesar de los temores que suscitan entre parte de la población, no tienen vuelta atrás. Los expertos lo tienen claro: la Inteligencia Artificial (IA) y demás herramientas que está generando la innovación tecnológica van a revolucionar por completo, y ya han empezado a hacerlo, nuestra forma de vivir, de trabajar y de relacionarnos con los demás.

Pero, ¿será para bien? ¿Son más las ventajas o los peligros que suponen estos nuevos instrumentos? ¿Acabarán las máquinas tomando el control de nuestras vidas, como han vaticinado tantas veces la literatura y el cine?

Son preguntas a las que respondieron los expertos que participaron ayer en el encuentro ‘Futuribles’, una iniciativa del grupo Prensa Ibérica que está recorriendo la geografía española y que recaló en Santiago, de la mano de EL CORREO GALLEGO. El objetivo de este circuito de jornadas es tomar el pulso a la innovación tecnológica en un momento de especial trascendencia como el actual. El encuentro de este jueves, celebrado en el Hotel AC Palacio del Carmen, reunió a Manuel Ángel Alonso, director de Territorio Norte de Telefónica; María Antonia Otero, directiva del sector tecnológico con amplia experiencia en consejos de administración, y a Lois Orosa, director del CESGA, el Centro de Supercomputación de Galicia.

Los tres coincidieron en que la Inteligencia Artificial está llamada a facilitar nuestra vida, pero plantea también importantes retos. “Es una herramienta más, con la complejidad de que todo avanza muy deprisa”, señala Manuel Ángel Alonso, que cree que en esa adaptación a los cambios que introduce la IA “hay que poner por delante las personas y los valores”. “Hay que conseguir que nadie se quede atrás”, añade María Victoria Otero sobre un instrumento que, como recuerda Lois Orosa, “nace, como cualquier avance tecnológico, para facilitar la vida de las personas”.

Y Galicia no es, ni mucho menos, ajena a estos logros. El director de Territorio Norte de Telefónica puso como ejemplo de ello un proyecto que la empresa está ejecutando con la Consellería de Emprego que utiliza la IA para “mejorar la empleabilidad” y cruzar las necesidades del mercado laboral con competencias de las personas que están buscando trabajo. “Es un proyecto que está llamando la atención tanto en el resto de España como en Bruselas y en la OCDE”, explica, porque por primera vez el sector público se aproxima a las necesidades de las empresas a través de la Inteligencia Artificial.

Una tecnología que, recuerda Alonso, “lleva décadas con nosotros” y que hace aproximadamente un año daba paso a una IA nueva a través de la Inteligencia Artificial generativa que ha supuesto “un gran salto cualitativo” porque es capaz de generar información nueva. El ejemplo es Chat GPT, que solo necesitó dos meses para sumar cien millones de usuarios, frente a los ocho meses que tardó Tik Tok en conseguir la misma cifra. “Los ordenadores eran capaces de reconocer patrones que ya habían visto. Pero que tú llames a una máquina y esta te conteste sin haber visto antes esa pregunta abre un mundo de posibilidades”, apunta Alonso, que cree que el gran reto es “ser capaces” de utilizar estas posibilidades de manera adecuada.

Y es que las tecnologías como Chat GPT, con la que el usuario puede llegar a dialogar, suponen también “muchos riesgos”, como asevera María Antonia Otero. Uno de ellos tiene que ver con los criterios que hayan alimentado a la máquina en el pasado. “Si en el pasado hubo sesgos raciales, de género o religiosos, eso va a seguir ahí”, explica, al tiempo que alerta del peligro de que aumenten las estafas. “Los malos utilizan esas mismas herramientas para ver cómo pueden atacarnos”, indica. El llamado ‘fraude del CEO’ en el que, gracias a la IA, se consiguió suplantar a numerosos directivos de empresas es un ejemplo de los problemas que pueden generar estas tecnologías.

Los Einstein de los ordenadores

Las que en el futuro podría proporcionar una mayor seguridad son las tecnologías cuánticas sobre las que se está trabajando y que de manera gráfica se podrían definir como los Albert Einstein de los ordenadores. Según Lois Orosa, estos cerebros electrónicos extraordinarios permiten una comunicación “inherentemente segura”, puesto que es “imposible que alguien los espíe sin que te des cuenta”. No obstante, la mayor contribución de la tecnología cuántica a la Inteligencia Artificial tendrá que ver con el ahorro energético, ya que permitirá un menor consumo del que se necesita en la actualidad con la IA.

Precisamente el CESGA acaba de inaugurar un computador cuántico que es pionero en Europa. “Es algo revolucionario a día de hoy, porque es el computador con más cúbits del sur del continente”, subraya Orosa. “Es una apuesta por la digitalización del futuro, mirando hacia el medio y largo plazo e intentando crear en Galicia un ecosistema alrededor de estas tecnologías que nos permita posicionarnos estratégicamente en este campo”, añade.

Una apuesta que aplaude el director de Territorio Norte de Telefónica. “Que en Galicia contemos con un ordenador cuántico es un regalo que tenemos que ser capaces de poner en valor, porque nos puede dar ventajas competitivas muy importantes”, sostiene, al tiempo que anima al CESGA a “exprimirlo al máximo”.

A la espera de que las tecnologías cuánticas tengan efecto real en nuestras vidas, la Inteligencia Artificial empieza a revolucionar el mundo del trabajo. Y son muchos los que temen que las máquinas acaben por destruir más empleos de los que crearán. En este sentido, Manuel Ángel Alonso asegura que la IA no supondrá una disminución de los puestos de trabajo, pero “sí cambiará la forma en la que trabajamos”.

“Habrá empleos que irán a más y otros a menos”, agrega María Antonia Otero, para quien la pregunta del millón es si podremos reconvertir los empleos de menor valor añadido para que tengan cabida en este nuevo mundo. “Es el gran reto”, dice.

“Si yo antes tenía que hacer un informe, empezaba por la primera palabra y acababa por la última”, explica Alonso. “Ahora es posible decirle a la IA qué informe quiero y con qué enfoque mientras puedo hacer otras cosas”, ejemplifica. En este escenario, asevera, las personas con “más formación, más cualificación y menor resistencia al cambio se adaptarán mejor”.

En la misma línea, Orosa apunta que la tecnología debería servir para que las personas puedan hacer las tareas más interesantes y las máquinas, las más tediosas, como “poner tornillos en una fábrica”.

¿Dónde están los límites?

Otro aspecto importante en una tecnología que todavía está en sus inicios tiene que ver con la regulación. ¿Hay que poner límites a la Inteligencia Artificial? Los expertos creen que sí, pero con mesura, porque un exceso de regulación en este momento puede acabar por frenar su desarrollo. “Más que de regulación, deberíamos hablar de gobernanza”, incide Alonso. “Europa está poniendo el foco en la regulación y debería ponerlo en el avance”, opina María Antonia Otero.

“Con la IA generativa podemos reproducir tu imagen, tu voz y hacerte decir en un vídeo cosas que nunca has dicho. Es necesario que exista una gobernanza”, dice Alonso, que habla de tres niveles: unos principios globales, una normativa en la que los países decidan qué se puede hacer y qué no y una autorregulación en la que las organizaciones y las empresas decidan qué quieren hacer con esta tecnología.

Otero y Alonso coinciden también en la importancia de que Europa tome decisiones que le permitan desarrollar tecnología y no solo consumirla. Los ejemplos abundan. Desde los primeros móviles que aparecieron en los países nórdicos hasta el MP3 que salió de un laboratorio alemán. “Son tecnologías desarrolladas en Europa, pero que se monetizaron fuera y eso tuvo mucho que ver con la regulación que se ha seguido”, reitera Otero.

Una de las cuestiones que más preocupa a los expertos tiene que ver con las personas que crean y que manejan las tecnologías. Y es que en el encuentro ‘Futuribles’ quedó patente que existe un problema de captación de talento. Al respecto, el director del Centro de Supercomputación de Galicia explica que para que Europa pueda liderar el desarrollo tecnológico “hacen falta personas de talento, con iniciativa, con curiosidad que son las que al final lideran todos estos proyectos”. “Como fundación pública no tenemos salarios tan competitivos como las multinacionales y notamos una falta de personal tremenda, sobre todo en temas como las tecnologías cuánticas”, señala Orosa. En la misma línea se pronuncia el director de Territorio Norte de Telefónica. “Tenemos un déficit de talento que es un serio problema que hay que trabajar desde la base”, indica, para añadir que “faltan científicos de datos, ingenieros, matemáticos... pero hay que generar vocaciones para que esas plazas se cubran”, proclama.

Para María Antonia Otero, la solución puede estar en la educación superior. “Hago un llamamiento a las universidades para que haya un alineamiento entre lo que se enseña y lo que la sociedad necesita”, observa. “Forman gente en unas especialidades que a lo mejor no tienen demanda”, advierte, mientras que las herramientas tecnológicas necesitan perfiles muy diversos que puedan trabajar en equipo. “Es un cambio que tiene que darse”, opina.

En el debate también se abordó la paradoja de que mientras las máquinas van ganando terreno en el ámbito laboral, existan una falta de mano de obra que afecta a un sinfín de oficios que no encuentran relevo. Un problema que, señala María Victoria Otero, también puede estar relacionado con los salarios. “Nos hemos acostumbrado a que todo sea low cost y el trabajo bien hecho hay que pagarlo”.

O digitalizarse o desaparecer

En cuanto al futuro, los expertos reunidos en el encuentro ‘Futuribles’ creen que es muy importante que las empresas de mayor y menor dimensión entiendan que la digitalización, además de ser imprescindible, es una herramienta que les va a permitir ser mejores.

El reto lo tenemos en las pymes”, dice el director del Territorio Norte de Telefónica. “Entre todos tenemos que hacer pedagogía para que entiendan que no hay otro camino”, afirma. En este sentido, Manuel Ángel Alonso cree que la Administración está haciendo muchos esfuerzos para que los empresarios conozcan las claves de la tecnología y no la dejen pasar. “El que no se digitalice, va a desaparecer”, asegura.

Desde el Cesga, Lois Orosa reconoce que muchas empresas “ni siquiera son conscientes de cómo estas herramientas de innovación tecnológtica las pueden ayudar en su negocio. Y nosotros estamos ahí para explicárselo. Se trata de identificar cuál es la solución adecuada para los problemas de cada empresa”, indica, poniendo como ejemplo el proyecto que desarrollan con Finsa desde hace cinco años y que ha permitido optimizar los procesos de la maderera utilizando inteligencia artificial.

Al encuentro ‘Futuribles’ asistieron, entre otros, la decana de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidade de Santiago, Ana Isabel Rodríguez; el catedrático de Filosofía y teólogo Xavier Varela, y el profesor de la Universidade da Coruña y analista de política internacional José Manuel Estévez Saá.