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Administración, empresa y asociaciones, una unión necesaria para la inclusión laboral

La colaboración público-privada, con la mediación de las entidades sociales, es indispensable para garantizar el acceso a empleo digno por parte de colectivos vulnerables

Antía Romero, Eva Vera, Arturo Parrado, Patricia Blanco, Celia Martínez y Gabriela González

Antía Romero, Eva Vera, Arturo Parrado, Patricia Blanco, Celia Martínez y Gabriela González / IAGO LÓPEZ

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Marta Otero Mayán

Si el acceso al empleo de calidad es uno de los grandes retos de nuestra sociedad, cuando se trata de colectivos de especial vulnerabilidad, como las personas con discapacidad o en riesgo de exclusión, la misión de inserirse en un mercado laboral cambiante supone, además de un medio de vida, una oportunidad para la autonomía, la independencia, la participación y la identidad. Para ello, es indispensable la colaboración público-privada, siempre con la labor de monitorización de las entidades que trabajan con estos colectivos. Sobre ello conversaron, en una mesa organizada por LA OPINIÓN, diario del Grupo Prensa Ibérica, Celia Martínez, de la Fundación Paideia, Patricia Blanco, de Federación Autismo Galicia y Eva Vera, de Fundación Secretariado Gitano Galicia, que aportaron su visión desde el ámbito social. Por parte de la administración, participó el Director Xeral de Inclusión, Arturo Parrado, y, por parte de Vegalsa-Eroski, para aportar la visión empresarial comprometida con el empleo inclusivo, asistieron Antía Romero y Gabriela González.

Prejuicios y mitos: las dificultades de empleabilidad de los colectivos vulnerables

Celia Martínez. (Paideia). El proyecto de empleo de la Fundación empezó hace 28 años, y la labor de prospección era distinta. Creo que ese miedo a lo desconocido que todos tenemos, sea tema de discapacidad o sea cualquier otra cuestión, nos hace tener un poquito de rechazo, o más bien, ciertas resistencias. Yo creo que la mejor campaña de sensibilización es ver a personas con discapacidad en un puesto de trabajo, desarrollando su labor con total normalidad, desde la exigencia y desde la naturalidad. Todos y todas tenemos nuestras dificultades, nuestras potencialidades, depende de donde nos coloquen. Las personas tienen que tener ese deseo de trabajar, y las entidades lo que tenemos es que ser facilitadoras y acompañarles en el proceso. Y siempre teniendo en cuenta que el mercado laboral es cambiante. Tenemos centros especiales de empleo que son abiertos, quiere decir que, si trabajan con los jardineros, están en jardines públicos, para visibilizar esto con naturalidad, porque no puede ser de otra manera. Es bueno que haya apoyo a la hora de las acogidas en las empresas, un poco en ese proceso de adaptación, que haya una campaña quizás de sensibilización o de información al resto de compañeros y compañeras, para que al final la inserción sea un éxito. La primera conversación que puedes tener con una empresa es diferente a la que tienes después de haber tenido dos o tres incorporaciones, seguramente exitosas, porque todas las entidades somos relativamente prudentes cuando iniciamos una colaboración con una empresa. Y si no fueran así, pues también abordarlo desde la naturalidad, como cualquier otro proceso de selección, que a veces aciertas, y en otras ocasiones no se ajusta a la persona.

Eva Vera. (Secretariado Gitano). La persona tiene que querer participar, buscar un trabajo, formarse, pero luego son clave las oportunidades, y ahí es donde hace veinte años nos encontrábamos con muchísimas dificultades. Cuando yo me incorporé como prospectora de empleo en la Fundación, y llamábamos a las empresas, no podíamos decir que éramos de Fundación Secretariado Gitano, porque la mayor parte de las empresas ya no nos recibían. El trato no era malo, pero no te daban ya la oportunidad, porque es cierto que sigue habiendo ese rechazo a lo desconocido, esos prejuicios que siguen todavía en el imaginario colectivo. Ese trabajo compartido de administraciones, entidades y empresas, está cambiando todo, porque igual que ver a una persona con discapacidad en un puesto de trabajo de cara al público, hace años era imposible, ahora es habitual; hoy cada día más habitual ver a personas de cualquier colectivo. Se puede ver ya a personas gitanas de dependientas, de cajeras, o como la profesora de nuestros hijos. Celebramos muchísimo la Ley Integral de Igualdad de Trato y no Discriminación, que se aprobó el año pasado, porque al final se necesita un marco legal en el que todo este tipo de situaciones que se dan no caigan en saco roto. Por ejemplo, igual que hay empresas que colaboran y tienen muy claro que quieren incorporar la diversidad de los equipos, hay otras empresas que no. Y nosotros sí que nos encontramos con muchos casos en los que la persona estaba totalmente indefensa. Muchas veces no se vulneraba un derecho laboral o no lo podías probar, pero lo que sí había claramente era una discriminación o incluso un delito de odio. Y esta ley lo recoge, y además eso produjo un cambio en el Código Penal. A partir de ese momento el anti-gitanismo está considerado un delito, ya no sale gratis discriminar a las personas por su origen, por su religión, por su sexualidad.

Patricia Blanco. (Federación Autismo Galicia). El cambio social es amplísimo y además muy rápido. Yo creo que en pocos años se ha hecho una apertura también a la diversidad de una manera muy importante. El nuestro, no obstante, es el colectivo de discapacidad con mayor tasa desempleo, con en torno al 76 o 90%. Nos queda mucho trabajo, porque aunque las empresas tienen cada vez una perspectiva más de inclusión, en nuestro caso es un colectivo que su dificultad radica en la comunicación social. El entorno laboral es absolutamente social, con normas y códigos. Además de la inclusión, un poco del cambio de perspectiva y la sensibilidad de las empresas, hace falta también llegar a un cambio real de sensibilidad de las personas. Es decir, cuando una persona se integra a una empresa, después tiene compañeros, compañeros de trabajo, y ahí va a radicar muchas veces el éxito de la inserción.

Colaboración público - privada, cuestión de voluntad

Arturo Parrado. (Xunta) Al final, quienes van a ser empleadores son las empresas. Son los que tienen la capacidad de facilitar las ofertas a las distintas entidades sociales para poder favorecer la integración. Desde la Administración sí que se trabaja mucho, fundamentalmente desde la Consellería de Emprego, que tiene líneas directas dirigidas a la contratación de personas, y también ayudas a la formación. Creo que esas ayudas tienen que existir. La colaboración público-privada es fundamental. Yo creo que cada vez es mayor esa responsabilidad social de las empresas, y que las ofertas de trabajo cada vez se adecuan más a la realidad. Hay que formar a las personas para que puedan acceder a esos puestos de trabajo, adecuados a las necesidades de contratación que van a tener las empresas. Es muy importante la participación de la persona en la sociedad. Es decir, que la persona se sienta uno más, que haya ese compromiso, que se sienta como una persona integrada en el desarrollo social de su comunidad, de su entorno, de su barrio. Las empresas grandes tienen ofertas de empleo, pero es importante el rol de esas empresas más pequeñas, que sin lugar a dudas tienen menos empleabilidad, pero que también son importantes en esto.

Gabriela González (Vegalsa-Eroski). Para Vegalsa- Eroski era importante, ya hace más de diez años, crear un departamento de Responsabilidad Social porque entendimos que como empresa teníamos con compromiso directo con las personas de nuestro entorno. Tú como empresa puedes buscar solo la rentabilidad, pero yo creo que tienes que buscarla siendo conscientes de que al final somos un reflejo de la sociedad. Nuestros equipos son un reflejo de lo que está pasando ahí fuera. Lo que he visto en estos diez años desde que se creó el departamento es el gran trabajo por parte de las asociaciones, y también de la administración pública, en este caso de la Xunta, de cara a visibilizar toda esa diversidad. Han hecho un gran trabajo de visibilización que nos ha ayudado a todos a ser conscientes como sociedad de lo que había, porque antiguamente eran colectivos que se apartaban, que estaban escondidos. Aún así, hoy en día no es tan común sentarnos y buscar un objetivo común como estamos haciendo aquí. La educación también ha dado un gran paso. Entiendo que las futuras generaciones se integrarán de una manera mucho más natural, aunque ahora haya que hacerlo a través de otras herramientas, y se está haciendo. Yo sí que veo esa evolución y me gusta, también como clienta. Las plantillas han de ser diversas, y es verdad que hay que seguir trabajando en la barrera del miedo a lo desconocido.

Antía Romero (Vegalsa-Eroski). El proceso de incorporación es vital. La mayor tasa de rotación no deseada viene por hacer una mala incorporación a la empresa. No significa que tengamos que hacer un proceso ad hoc para ellos, pero tenemos que adaptarnos a las necesidades. Desde Vegalsa-Eroski estamos muy comprometidos con la responsabilidad social corporativa y en el eje de personas, especialmente con la inclusión y diversidad. Fruto de esto, trabajamos especialmente todos los años en promover herramientas y políticas que favorezcan la diversidad y la inclusión de personas. Tenemos una política de inserción laboral que trabaja sobre tres ejes estratégicos. En primer lugar, cada vez que tenemos una oferta de trabajo, la publicamos en nuestra web corporativa, pero también llamamos a las entidades ese mismo día para publicar la vacante concreta . También solemos participar en muchos talleres de empleabilidad, mesas de debate, campañas de sensibilización, muchas veces incluso fuera de nuestro horario laboral. Luego, las prácticas no laborales son una muy buena forma de entrar a formar parte de ese mercado laboral. Nosotros en 2022, de las 26 entidades con las que colaboramos, han pasado por esas prácticas no laborales 107 personas y se han quedado con nosotros 48 o 49 personas. Y de las asociaciones aquí presentes se ha incorporado gente que todavía sigue en la compañía y que forman parte ya de la empresa, que han quedado totalmente fidelizadas. Las prácticas no laborales rompen ese techo.

Empleo, autonomía, identidad: más allá de ganarse la vida

P. Blanco. Nuestro colectivo también ha experimentado un cambio. Partíamos de muy poco diagnóstico, solo en situaciones que eran muy claras, y tenían muchas necesidades de apoyo. El perfil hoy es hiperamplio y heterogéneo. El poder hacer una vida independiente al final es el deseo de cualquier persona en su desarrollo. Intentamos hacer el acompañamiento desde el diagnóstico y en la fase educativa, que es fundamental para poder llegar a esta inserción laboral. Cada vez se trabajan más programas para la autonomía personal. Veníamos de un perfil en el que había hace años una visión asistencial, a un perfil completamente distinto, en el que ahora intentamos que cada uno pueda desarrollar su proyecto de vida lo más autónomo posible. El empleo te va a sustentar a nivel económico, pero también a nivel de evolución personal, de relación con otras personas, de tener un horario, unas tareas, es una pieza clave en el desarrollo de un plan de vida.

G. González. Cuando empezamos con el departamento de Responsabilidad Social, como empresa de alimentación, decíamos: “Vamos a donar, vamos a llevar alimentos a un montón de comedores sociales”. Cuando te reúnes con las asociaciones y conoces el trabajo que hay detrás de las fundaciones, te das cuenta de que lo que dignifica a las personas es un trabajo. Vamos a olvidarnos de la caridad, si podemos donar fenomenal, pero podemos hacer otra cosa. Fue bastante revelador. Cuando tienes la suerte de participar en programas, como uno que hicimos en su día con Down Coruña, te viene un padre y te dice “le has devuelto la vida a mi hijo, se levanta a las 6 de la mañana esperando para ir a las 8, no sabes lo que significa eso para él”... yo creo que, como persona y empresa, no hay mayor satisfacción que poder ayudar a cambiar la vida de la gente.

C. Martínez. Añado la palabra “identidad”. Yo creo que el empleo también te da una identidad en la sociedad. Cuando vamos a los sitios, presentarnos por nuestro puesto de trabajo es muy interesante. Nosotros hacemos seguimiento de las personas que se incorporan al empleo para verificar que ese trabajo ha conseguido esos cambios que al final buscamos todos: desarrollarnos personal y profesionalmente, tener un poco un lugar, una autonomía, una independencia económica hasta donde podamos o queramos. Muchas veces, con las personas que vienen después de un año, dejamos de hablar de otras cosas, porque el empleo es el protagonista de nuestra conversación: los compañeros, el horario, las vacaciones, si te han subido el salario, la categoría... de repente te das cuenta que, cuando empezaste, de lo que hablabas era de tu historia vital únicamente.

E. Vera. A mí me sigue llamando la atención que mucha gente cuando hablas de personas gitanas, es como “nosotros y ellos”, como si fuesen personas migrantes, porque no hay convivencia. No puedes decir “los gitanos son así, esto lo hacen todos”. Dentro de la comunidad gitana hay una heterogeneidad enorme, aunque a día de hoy todavía hay muchas personas gitanas que viven en situación de exclusión social. Sin embargo, aquellas personas que tienen una situación normalizada de vivienda o de trabajo, tendemos a invisibilizarlas y a no discriminarlos porque como que decimos que son menos gitanos. Internamente, nosotros trabajamos mucho con eso, con la parte de “ojo, esto que está pasándote también es discriminación, esto te está pasando porque eres gitana”. Luego, también insistimos en que no por trabajar o por tener más formación dejas de ser gitana,. Es muy importante trabajar la imagen hacia fuera, pero también la imagen interna. Para nosotros es importante crear referentes positivos, porque realmente hacemos el trabajo que en el caso de la mayor parte de las personas hace la familia o los amigos. Muchas veces lo que falta en el entorno de las personas en riesgo de exclusión son esos referentes que hayan estudiado, que hayan trabajado. Creo que en las entidades hacemos un poco esa labor para abrir oportunidades.

Retos y proyectos en el horizonte

G. González. Desde hace cinco meses hemos puesto en marcha el Programa de acompañamiento a productores locales. El 40% de las referencias de nuestros supermercados son productos locales o hechos en Galicia. Esto va creciendo porque hay una demanda por parte de la sociedad y esto genera riqueza en Galicia, que a todos nos beneficia. Es una herramienta que ya hemos probado con 400 proveedores. Al final, el 90% del tejido empresarial de Galicia lo representan las medianas y pequeñas empresas. El proyecto se basa en hacer una encuesta muy sencilla a cada uno de los proveedores. Toca la parte de empleo, medio ambiente, economía social... Ahora tenemos ese informe general, y sabemos cómo están en su mayoría en estos temas. Esto es una oportunidad para todos. Todavía tenemos que darlo a conocer, pero la idea es poner en marcha esos planes de formación para las pymes; con lo que si una empresa quiere trabajar en el ámbito de la economía social, en la inserción de personas con discapacidad, podremos buscar la mejor manera junto con la Administración. Más allá de lo que tú hagas como empresa, es importante ir todos juntos de la mano, porque al final nosotros tenemos supermercados, que están llenos gracias a los proveedores que hay en la empresa. Es importante fomentar la empleabilidad entre las pequeñas y medianas empresas, que son fundamentales en el tejido empresarial. Hay un mercado laboral muy importante, que a lo mejor está sin desarrollar, pero primero hay que tener el conocimiento.

A. Parrado. El reto de la Administración, que es a quien corresponde el diseño de las políticas de acceso al empleo, y de colaboración con distintos agentes implicados, es ser capaz de llegar a esos agentes. Somos conscientes, todos los que estamos aquí, de que las tasas de desempleo de una persona con discapacidad o de una persona vulnerable son elevadas, muy superiores a las tasas de desempleo generales. Y yo creo que nuestro reto tiene que ser orientar nuestras políticas para llegar a que esas tasas de desempleo se reduzcan lo máximo posible. No es fácil, pero yo creo que trabajando y con la implicación y con la colaboración de todos se puede conseguir reducir. Es importante que los empleos que tengan las personas más vulnerables sean empleos de calidad, que se pueda incrementar la temporalidad de los contratos. Otro reto es trabajar el ámbito de la no estigmatización, con esa concienciación a la sociedad a nivel general de la importancia de la educación, de la participación, la integración y la inclusión social.

C. Martínez. Algunos retos son sostener los puestos de trabajo y la calidad, que al final valdría para cualquier persona. Otro reto tiene que ver con la coordinación de los diferentes profesionales que estamos en los cargos. Nosotros trabajamos mucho con la enfermedad mental, y nos encontramos un poco de todo. Destacamos siempre lo positivo, que es esos trabajadores o trabajadoras, que están en las comunidades sociales, centros de salud, psiquiatras, que de alguna manera comparten la situación a veces de las personas, porque lo que queremos es que facilitar y conseguir un empleo. No obstante, si vamos por separado, posiblemente muchas veces vamos a fracasar y la peor parte es para las personas. Creo que cada vez estamos más coordinados y nos sentimos relativamente bien recibidos por todos, pero a veces todavía nos quedan situaciones muy complicadas, o no nos cogen el teléfono. Otro reto es facilitar un poco los trámites burocráticos, para pedir una ayuda, por ejemplo. A veces estamos tres informáticos para hacer una comunicación. Pedir cita a la oficina de empleo tiene que ser mucho más sencillo. Esa brecha digital es exagerada y al final los estás excluyendo todavía más.

P. Blanco. Estamos en un momento de cambio social. Nosotros estamos en medio de dos mundos. Hay personas que tienen mucho miedo a decir su diagnóstico; y mucho adulto recibiendo diagnóstico con 40 o 50 años. Hay un miedo a decir “soy autista”. Al mismo tiempo, también estamos viviendo un momento de un cierto orgullo y reivindicación, de decir “soy neurodivergente”, es decir, tengo otra forma de procesar la información. Hay una apertura a la diversidad, a que somos distintos. Nuestro reto es amoldarnos a este cambio. Seguimos teniendo estructuras muy rígidas que responden a un patrón de trabajar la inserción laboral muy tradicional, que se corresponde con trabajos que ya no son, a lo mejor, los nichos de empleo más interesantes, y seguimos muchas veces enfocándonos en eso. Tenemos mucho que cambiar, nosotros precisamente también. Ahora dentro del empleo entendemos fundamental trabajar todo el tema digital, todo el tema de comunicación, todo el tema de la adaptación al cambio, porque estamos en un mercado laboral hipercambiante y en el que tu situación personal va a ir acompañando. Seguimos teniendo financiaciones muy parceladas: para hacer prospección, para orientación laboral... pero claro, los procesos son mucho más flexibles y cambiantes. El no tener una seguridad de que voy a poder desarrollar todo el itinerario muchas veces hace que haya gente que no acabe sus itinerarios. A veces, cuando acaba el programa, tienes la impresión de que lanzas al vacío a esa persona.

E. Vera: Nosotros sabemos que una de las debilidades que tienen las personas es su cualificación, su formación. Cada día el mercado es más exigente. Cada pequeño cambio para los colectivos vulnerables es un precipicio, porque realmente van con esa desventaja. Pensábamos que todo lo digital nos iba a facilitar la vida, pero ahora hay que tener un móvil, unas aplicaciones y todas esas cosas que a veces damos por hecho que todos tienen. No todas las personas tienen acceso; hay una brecha. Es muy importante no quedarse atrás a la hora de ejercer tu ciudadanía. Nos sumamos a las compañeras: no podemos perder tanto tiempo en la parte burocrática. Es cierto que tiene que haber unos procesos, unos controles en las entidades y en las empresas; pero nuestro papel tiene que ser acompañar a las personas, y al final si te pasas el día haciendo trámites burocráticos o papeleo, no puedes. La Administración tiene que apostar por políticas activas de inclusión laboral con personas y colectivos desfavorecidos. La preocupación de, sobre todo, la pequeña empresa es que a veces no les compensa; porque pasas por tanta burocracia y si al final por lo que sea no incorporas a la persona, o no funciona, tienes que devolver la financiación.

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