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Los retos de una persona con discapacidad en el rural gallego: más desigualdad y menos oportunidades laborales

La comunidad registró en 2022 una tasa de actividad del 29,9%, mientras que la media española es del 35,3%

Es la tercera cifra más baja del país

La Junta Directiva de COGAMI / COGAMI

La Junta Directiva de COGAMI / COGAMI / jaime pena

Jaime Pena

Santiago

El último informe del INE, publicado el pasado miércoles, afirma que Galicia es la tercera comunidad, por la cola, en tasa de actividad de personas con diversidad funcional.

Si bien es cierto que el dato mejoró en un punto de 2021 a 2022, incrementando de 28,9% a 29,9%, la comunidad continúa con unas cifras que están bastante por debajo de la media española, que se mantiene en un 35,3%.

La realidad actual es que por detrás de Galicia tan solo están Andalucía y Canarias. Y es que la demografía de la comunidad, que está en constante descenso, y su extenso rural, caracterizado por la dureza de los trabajos agrícolas y la dificultad de acceso a los núcleos urbanos por un transporte público limitado, son los factores que provocan la baja tasa de inserción laboral del colectivo.

Ignacio Rodríguez, secretario general de Cogami (Confederación Galega de Persoas con Discapacidade), considera que la baja tasa de empleo gallega tiene como consecuencia esta dificultad de acceso al mundo laboral de las personas con diversidad funcional.

Galicia cuenta con una edad promedio de la población más alta que el resto de España. Además, “somos una comunidad con una actividad económica alejada de los núcleos rurales. La unión entre el campo y la ciudad está limitado por un transporte público que no es eficaz, por lo que las personas con diversidad funcional tienen más dificultades”, señala Rodríguez.

En resumen, la baja actividad del colectivo está estrictamente ligada a la baja demografía gallega y a la alta población que habita en núcleos rurales.

Por otra parte, el secretario general de Cogami explica que el sector servicios cuenta con un porcentaje mucho más elevado de inserción de trabajadores con diversidad funcional que el resto.

“En el sector agrícola gallego tenemos muchas menos posibilidades. El rural es tan extenso y duro que limita mucho la integración de personas con discapacidad, señala.

El transporte, otro factor

Cada vez son más las iniciativas de los concellos gallegos para mejorar el transporte público urbano, que varían desde un aumento en la flota de autobuses hasta la implementación de servicios de bicicletas. Por el contrario, la población que vive en el rural depende del traslado a los núcleos urbanos para poder trabajar, ya que en el campo es muy difícil que surjan las oportuidades.

Rodríguez lamenta que prácticamente no hay servicios de apoyo de ningún tipo al rural: “Desgraciadamente, la diferencia entre los dos núcelos sigue siendo abismal. Vivir en el campo sin la necesidad de ir a la ciudad es una utopía, mientras que a la inversa sí es posible”.

La percepción social

Otro de los factores que influyen en esta baja tasa de actividad es la percepción social de que la diversidad funcional puede ser síntoma de un bajo rendimiento.

Para este cambio de mentalidad, el secretario general de Cogami cree que “debemos seguir trabajando, a través de la participación ciudadana, para que cada vez la inserción del colectivo sea más sencilla”.

Otro motivo que limita la integración es “que las personas con diversidad funcional se van haciendo mayores. Nuestro perfil de demandante de empleo es un trabajador de 45 años, que lleva parado ya tiempo, y que además vive en el rural, lo que dificulta más todo”, apunta.

La autonomía personal

Los usuarios que necesitan una mayor asistencia personal son personas que tienen un nivel alto de incapacidad. Sin embargo, desde Cogami afirman que si estas personas tuviesen una prestación de servicios más potente se incrementaría considerablemente su tasa de actividad.

Y es que este índice tan bajo viene ligado a un conjunto de problemas, que van más allá de la persona, “y que provocan un efecto multiplicador de las dificultades generales que pueda tener alguien con diversidad funcional”, concluye Rodríguez.

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