El TSXG paraliza seis parques eólicos más por posibles “daños irreversibles” en su entorno

El tribunal ha dispuesto medidas cautelares para 49 de las últimas 52 promociones

En esta ocasión ha advertido de efectos sobre aguas, paisajes o especies protegidas

Un parque eólico en el interior de la provincia de Pontevedra

Un parque eólico en el interior de la provincia de Pontevedra / Marta G. Brea

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) decretó ayer la suspensión cautelar de seis promociones eólicas por los posibles “daños irreversibles” que su construcción podría tener en su entorno.

Con estas nuevas estimaciones de demandas de suspensiones cautelares, el alto tribunal gallego ha frenado ya en tiempos recientes la tramitación de 49 parques eólicos en Galicia, dado que solo tres han cumplido con los criterios legales y ambientales exigidos.

Hasta la fecha de hoy, el TSXG ha emitido 96 autos, 77 estimatorios y 19 desestimatorios, en relación a la adopción de medidas cautelares que afectan a promociones eólicas en la comunidad, una cifra que no se corresponde con el total de parques afectados porque hay proyectos que cuentan con varias peticiones basadas en diferentes informes o argumentos.

En esta ocasión, se ha decidido la paralización de los siguientes parques: Alvite II, en Mazaricos, Negreira y Santa Comba (A Coruña); Valdepereira, en Lalín y O Irixo (Pontevedra); Coto Loureiro, en A Laracha y Cerceda (A Coruña); Estivada, entre Agolada (Pontevedra) y Antas de Ulla (Lugo); Piago, en Cervo, Xove, Viveiro y O Valadouro (Lugo); y Feás, en Aranga y Coirós (A Coruña).

En todos ellos concurre -a ojos del tribunal- el principio de “periculum in mora”. Es decir, que la no adopción de medidas cautelares podría causar daños no reparables. Además, desde la sección tercera de la Sala de lo Contencioso-administrativo señalan que estos posibles efectos han sido concretados y acreditados.

Los motivos que sostienen estas paralizaciones son diferentes, y varían entre la protección de especies en peligro de extinción, los efectos sobre el paisaje o las distorsiones que podrían inducir en las vidas de los vecinos de lugares próximos.

En el caso del parque de Coto Loureiro, el TSXG basa su resolución en “la presencia del lobo en el entorno” y en la falta de acciones previas que salvaguarden las zonas de encame o de encuentro de esta especie. Mientras tanto, en Piago, las medidas cautelares vienen determinadas por “la afectación visual y paisajística” en un área de Red Natura y de “especial protección”.

La promoción eólica de Alvite II queda paralizada a solicitud de la vecindad, que demandó medidas toda vez que la captación de aguas del parque podría afectar al abastecimiento de las viviendas sin que la declaración de impacto ambiental quedase especificado como se paliarían o neutralizarían dichos efectos. En opinión del alto tribunal gallego, esto “resulta especialmente grave, teniendo en cuenta que se trata del agua potable de los afectados”.

El factor humano también es clave en el caso de Valdepereira, donde la distancia de construcción de los aerogeneradores, a unos 600 metros de una aldea habitada, es según el TSXG “susceptible de ocasionar una perturbación significativa sobre la salud de las personas y el bienestar de los animales”.

A modo de conclusión, desde el tribunal apuntan que la ponderación favorable de los intereses económicos como prevalentes en este tipo de tramitaciones es “extremadamente excepcional” y “solo admisible cuando compromete de forma esencial la economía de la nación o produce un daño particularmente intenso” a la misma, unos supuestos que juzga inexistentes en estas ocasiones.