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VENDIMIA

La DO Rías Baixas prevé recoger un 7,5% menos de uva en esta campaña: ¿Cuáles son las causas del descenso?

La expectativa de producción vinícola es de 41 millones de kilos procedentes de las 4.600 hectáreas de cultivo que existen en esta denominación

Cajas de uvas recogidas en una finca de Cambados

Cajas de uvas recogidas en una finca de Cambados / Europa Press

Javier Ramos

Javier Ramos

Aproximadamente 41 millones de kilos de uva, siempre y cuando las condiciones meteorológicas sean propicias hasta el momento de la vendimia. Esta es la cantidad que el Órgano de Control y Certificación de la Denominación de Origen (DO) Rías Baixas presentó en el último pleno del Consejo Regulador como expectativa para la producción vitícola bajo esta afamada etiqueta en la cosecha de este año 2024. Una cifra que, según trasladan desde la entidad, es considerablemente inferior (un 7,5% menos) a la del año pasado y que está directamente relacionada con el peor rendimiento de los cultivos en el presente ejercicio.

La estimación de la cosecha

Las previsiones del Informe de Estimación de Cosecha 2024 son que cada hectárea de terreno cultivado bajo esta denominación de origen produzca unos 8.871 kilos de uva, algo algo que se debe a que, en esta ocasión, “los racimos son más pequeños” porque el ciclo de producción “va algo más retrasado” que en 2023.

La D.O. Rías Baixas espera recoger este año 41 millones de uvas en una vendimia que se retrasa por el tiempo

La D.O. Rías Baixas espera recoger este año 41 millones de uvas en una vendimia que se retrasa por el tiempo / Salvador Sas (EFE)

La influencia del clima en la maduración de la uva

Al igual que tomates, pimientos y otras frutas y hortalizas de producción gallega; las uvas de las Rías Baixas también acusan las inclemencias del clima. Las bajas temperaturas -y las constantes lluvias- del mes de mayo, junto a la anomalía térmica de comienzos del mes de julio han provocado que tanto el crecimiento como la maduración de los frutos haya sido más lento que de costumbre.

Así es que el envero, una de las fases del ciclo de maduración de la uva, durante el que estas adquieren su coloración característica; ha tardado en comenzar hasta fechas muy recientes: del 22 al 28 de julio, según las estimaciones de los técnicos del consejo regulador. Por este motivo, el inicio de la campaña de vendimia no tendrá lugar hasta los primeros diez días de septiembre, siempre en función, no obstante, “de cómo se desarrolle este mes de agosto” y de si las uvas alcanzan su estado óptimo de maduración para la recogida en este período.

Menor rendimiento pero mayor superficie

Estos son los datos que recoge el Informe de Estimación de Vendimia elaborado por los propios técnicos de campo de las bodegas de la denominación de origen, que han supervisado para este estudio hasta el 45% de la superficie cultivada, cifra a partir de la cual se extrapola para el resto de la cosecha. En total, se realizaron 43 encuestas a 32 técnicos, que evaluaron el estado de los cultivos hasta la primera quincena de julio.

Desde el consejo regulador también apuntan que la caída del rendimiento de la producción se ve subsanada en parte por el incremento de la superficie cultivada en la DO Rías Baixas. Las 4.492 hectáreas de 2023 ascienden en este ejercicio hasta 4.626, unas 134 más que el año pasado. Estas se reparten en 23.792 parcelas diferentes, en las cuales trabajan unos 5.038 viticultores.

En ellas, la tasa de brotación ha sido del 92,7%, algo superior a la del año pasado, pero con menor índice de fertilidad: 2,2 racimos yema por cada brote. Las mermas atribuidas se estiman en una media del 16% y se han producido especialmente -concluye el informe- por corrimiento de la flor y, en menor medida, por plagas y enfermedades, especialmente el mildio larvado.

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