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Bico de Xeado, la granja gallega que convierte el frío en arte

La cooperativa coruñesa de helados artesanales Bico de Xeado cumple 10 años con una facturación récord de 7 millones y en plena expansión. Vende en más de 200 puntos en España y prepara tres aperturas este año. La leche de sus vacas es lo que marca la diferencia en el producto final

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Martín García Piñeiro

Martín García Piñeiro

A Coruña

Las vacas son animales de paso lento, pero seguro y pegado al terreno. Y esa es justo la filosofía que inspira a Bico de Xeado, la marca que nació en una pequeña granja gallega que, en el intento de dar valor añadido a su leche, encontró en el frío la fórmula del éxito. Hoy, diez años después, es un referente en el sector de los helados artesanales, con más de 200 puntos de venta de España. Y pronto serán más.

Bico de Xeado (es ‘beso de helado’ en gallego) prepara tres aperturas de tiendas este año, una de ellas ya inminente, en marzo, en la Rúa Príncipe de Vigo, en pleno centro. Esa es, precisamente, una de las señas de identidad de la compañía: ubicaciones estratégicas y espacios de diseño con protagonismo de la madera que conviertan el hecho de disfrutar de un helado en una experiencia total.

«Abrimos mercado allí donde puede encajar el producto y encontramos un local que resulte atractivo», explica José Luis Cabarcos, gerente de Bico de Xeado. La clave son lugares «donde haya rotación de personas» pero con perfil más comercial y turístico.

Bajo esa premisa, Bico de Xeado dispone de 25 tiendas propias, otras 25 fraquiciadas y más de 150 colaboradores que venden sus helados. «En Galicia estamos muy bien posicionados», detalla Cabarcos, pero también en Madrid con dos tiendas que «funcionan muy bien». Bico de Xeado se asentó además en el Mediterráneo (Jávea, Fuengirola, Tarragona...) o ciudades como Victoria, Santander, Salamanca... Y prepara el desembarco en Barcelona y Toledo, e incluso mira de reojo a Portugal, aunque «sin prisa».

Porque el crecimiento nunca obsesionó a Bico de Xeado. «En 2025 haremos un plan estratégico para actualizar el modelo de crecimiento e innovación», aclara el gerente. «Nos lo vamos a tomar más como año de consolidación», aunque sin frenar la expansión. El objetivo, aseguran, es sentar las bases «para coger velocidad en 2026 y 2027», años en los que sí hay proyectado «un crecimiento importante».

Esta pequeña experiencia nacida hace solo una década en el rural ha logrado en tiempo récord, pandemia por medio, facturar 7 millones en 2024, gracias a la transformación de más de 800.000 litros de leche anuales. Bico de Xeado y todo su entramado agrario emplean a 120 personas, una plantilla que en verano puede «llegar a duplicarse». El epicentro de su actividad es el municipio coruñés de Bergondo, donde tiene obrador, cámara de congelado, oficinas y un almacén logístico con ocho puntos de venta itinerantes para llevar Bico de Xeado a festivales, ferias o celebraciones. Hay desde una furgoneta a un carrito «para estar donde la gente nos pida».

La granja

Pero el verdadero secreto de Bico de Xeado no está en Bergondo, sino en el vecino ayuntamiento de Miño. Allí está la Granja O Cancelo, donde la Cooperativa Agraria Provincial de A Coruña, matriz de Bico de Xeado, mima desde 2009 a un centenar de vacas frisonas y jersey, cuya combinación de leches resulta «ideal para el helado». La innovación que siempre identificó a esta cooperativa desde 1980 permitió dar con esa fórmula láctea idónea, con el valor añadido de una crianza de bienestar animal.

Bico de Xeado es una de las tres patas de negocio de la cooperativa, que factura más de 20 millones anuales. Siete los aporta el negocio heladero; otros 7 salen de la venta directa de leche de su otra granja, A Esperanza, en San Sadurniño, con 600 vacas en ordeño y previsión de sumar otras 200. Y el resto, del negocio es la distribución de alimento para ganado, que llega a 200 granjas de Galicia.

El producto

Desde Granja O Cancelo llegan al obrador 3.000 litros de leche cada dos días en temporada baja (de octubre a Semana Santa) y 5.000 el resto del año.

A esa materia prima se añaden el resto de ingredientes de los helados para completar más de una treintena de referencias. «Siempre intentamos encontrar proveedores gallegos para todo», explica José Luis Cabarcos. Ese es «el primer filtro», porque el apego al territorio y al rural «es una sensibilidad trasversal en la empresa». Eso les ha hecho merecedores del distintivo Galicia Calidade desde 2021.

De esa combinación nacen unos helados únicos capaces de conquistar cualquier mercado. «El perfil de cliente es muy amplio, porque hay gente tradicional, otra más cosmopolita, familias y nuestro nicho estrella: la gente joven», dice Cabarcos. «Los jóvenes de 20 a 30 años tienen una conexión expecial con Bico de Xeado» y son «embajadores de la marca».

Eso obliga a mantener helados tradicionales en carta, con los de chocolate y fresa como top de ventas junto al de tarta de queso y al de dulce de leche, pero a la vez «hay que sorprender a otros clientes que buscan una experiencia nueva». A ellos se orientan los «sabores cápsula», ediciones limitadas como el de galleta de gengibre de Navidad y de los que habrá «sorpresas» este 2025, la primera ya en San Valentín. También hay sabores específicos para hostelería, incluso salados, y opciones sin lactosa o sin azúcar. Y «todos son sin gluten».

«El secreto de Bico de Xeado es que es una propuesta honesta, la de un helado que marca la diferencia por su sabor y por su textura», zanja Cabarcos. Un beso helado que funde la esencia del rural con el calor urbano de las tiendas para derretir cualquier paladar. 

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