La gallega Batea Oncology cierra una financiación total de 2,5 millones
La biotecnológica busca avanzar hacia el ensayo clínico de GlioHook, un innovador dispositivo médico llamado a cambiar el abordaje de uno de los tumores cerebrales más agresivos.

La biotecnológica gallega cierra una financiación total de 2,5 millones de euros / cedida
Batea Oncology da un paso decisivo en su corta pero intensa trayectoria al asegurar 2,5 millones de euros para impulsar el desarrollo clínico de su primer activo, GlioHook, una tecnología diseñada para mejorar el tratamiento del glioblastoma. La compañía, constituida en 2024, culmina así un año clave en el que ha combinado inversión privada y financiación pública competitiva para sentar las bases de su llegada a la clínica.
En concreto, la empresa ha cerrado una ronda semilla de 750.000 euros, en la que han entrado en su accionariado los fondos Unirisco y XesGalicia, junto a un grupo de business angels canalizados a través de la plataforma Capital Cell. Esta inyección de capital permitirá a la compañía avanzar en los hitos regulatorios y de fabricación necesarios para iniciar los ensayos en pacientes.
Cambiar el paradigma terapéutico
De forma paralela, Batea Oncology ha logrado más de 1,7 millones de euros en fondos no dilutivos procedentes de programas públicos nacionales y europeos. Destaca la concesión de un proyecto de Colaboración Público-Privada de la Agencia Estatal de Investigación, dotado con 1,33 millones de euros, que se desarrollará junto a tres centros hospitalarios de referencia: el Hospital Universitario Vall d’Hebron, el Hospital Universitario HM Sanchinarro y el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela. A ello se suma la selección de la empresa en las convocatorias Neotec 2025 del CDTI y Women TechEU.
El núcleo del proyecto es GlioHook, un dispositivo médico que se implanta durante la cirugía de resección del tumor y que actúa capturando las células tumorales residuales, principales responsables de las recaídas. Además, la tecnología incrementa la sensibilidad de estas células a la radioterapia, integrándose de forma natural en la práctica clínica habitual y cubriendo el vacío terapéutico entre la cirugía y el inicio del tratamiento adyuvante. El objetivo de la compañía es iniciar un ensayo clínico piloto en 2026.
El reto no es menor. El tratamiento del glioblastoma apenas ha cambiado en los últimos 20 años y, pese a los avances científicos, los pacientes siguen teniendo un pronóstico muy desfavorable, con una esperanza de vida media de 15 meses desde el diagnóstico. Muchas terapias prometedoras no han logrado llegar a la clínica, en parte por la dificultad de atravesar la barrera hematoencefálica. En este contexto, Batea Oncology confía en que su enfoque tecnológico suponga una alternativa real y trasladable al paciente.
Con un equipo que combina experiencia clínica, base científica y trayectoria en creación de startups, la compañía aspira a consolidarse como un actor relevante en el ámbito de la oncología y a demostrar que desde Galicia pueden nacer soluciones capaces de transformar la vida de pacientes con necesidades médicas aún no cubiertas.
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