Regenerar la tierra para alimentar el futuro
Hay palabras que, como la tierra, se desgastan con el uso. “Sostenibilidad” es una de ellas. También es cierto que existen maneras de evitar que a la tierra se la lleve el viento. Hablamos de agricultura regenerativa: esa que restaura la salud del suelo, mejora la biodiversidad y captura carbono de la atmósfera para revertir el daño de la desertificación. A diferencia de la agricultura ecológica tradicional, que busca mantener el ecosistema, la regenerativa persigue algo más ambicioso: mejorar activamente, devolver fertilidad, potenciar la recuperación de la tierra.

Agricultura regeneradora de suelos, la apuesta de Nestlé para una alimentación sostenible / Cedida
Atala Martín
Porque la alimentación sostenible no empieza en el supermercado. Empieza mucho antes. Empieza cuando un agricultor decide cómo va a sembrar su parcela. Porque, si pudieras elegir ¿qué le darías de comer a tu familia?
Para profundizar en este tema, Nestlé ha invitado a la comunidad universitaria de la Universidad Politécnica de Madrid a conocer el REGENERAtour, una experiencia inmersiva instalada en el campus universitario a bordo de un autobús que funciona con biocombustible renovable HVO, capaz de reducir al menos un 80% las emisiones de gases de efecto invernadero por kilómetro frente al diésel convencional. Tras recorrer las 10 fábricas de Nestlé en España y sus oficinas centrales, el REGENERAtour ha llegado a Madrid para explicar, de forma didáctica, qué es la agricultura regenerativa y cómo lo aplica la compañía tanto en España como a nivel internacional. Y efectivamente, se trata de una herramienta pedagógica pensada para acercar al consumidor —y especialmente a los futuros ingenieros agrónomos— la dimensión real de esta transición.

Regeneratour, una experiencia inmersiva / Redacción
De esta manera, más de 300 estudiantes, profesores e investigadores han visitado durante dos días el REGENERAtour de Nestlé para profundizar y conocer qué es agricultura regenerativa. Con REGENERAtour, Nestlé nos propone un enfoque estratégico y de sostenibilidad que busca ir más allá de la sostenibilidad tradicional, enfocándose en restaurar y renovar el medio ambiente, los recursos naturales y los medios de vida de las comunidades agrícolas. Se trata de una experiencia interactiva, como la que te proponemos a continuación:
De forma paralela, en este marco, y con el fin de tratar este tema desde una perspectiva académica, técnica y profesional, también se ha celebrado la sesión “Agricultura regenerativa: hacia una alimentación más sostenible”, que ha tenido lugar en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB) de la Universidad Politécnica de Madrid, con la colaboración de Nestlé
En la apertura del encuentro, el director de la ETSIAAB, José Manuel Palacios, ha subrayado “la relevancia de la agricultura regenerativa en agroecosistemas como los de nuestro país, en los que los suelos sufren procesos de mineralización y erosión muy marcados a lo largo del tiempo”. En ese contexto, insiste, es esencial implantar técnicas que incrementen la materia orgánica del suelo, mejoren la fertilidad y contribuyan al secuestro de carbono.
Recuperar, no solo conservar
“En Europa no existe todavía una definición consistente de agricultura regenerativa”, explica el catedrático de Ingeniería Agronómica de la Universidad Politécnica de Cartagena, Raúl Zornoza. Y, sin embargo, el concepto avanza. Para Zornoza, no se trata solo de conservar. Se trata de recuperar. De minimizar la perturbación del suelo, maximizar la diversidad de cultivos, mantener raíces vivas durante todo el año e integrar la ganadería en el sistema agrícola. Habla de salud del suelo como si de un paciente se tratase: un organismo vivo que cumple funciones, alberga biodiversidad y ofrece resiliencia frente al clima.
Aunque no existe todavía un marco regulatorio único, el objetivo sí es compartido: mejorar activamente el sistema productivo para que sea fértil hoy sin hipotecar mañana.
Medir para no caer en el eslogan
Si algo queda claro durante la jornada es que la palabra “regenerativa” no puede quedarse en etiqueta. “El hábito no hace al monje”, advierte Jordi Domingo, coordinador de proyectos de agricultura sostenible en Fundación Global Nature. “Lo que no se mide, no se puede demostrar”. Domingo aporta datos concretos. En una finca demostrativa en Extremadura, tras aplicar pastoreo rotacional, redileo y manejo regenerativo, se registra un aumento del 11% en biodiversidad global, un 40% más de aves y mejoras claras en la diversidad vegetal. “No son sensaciones: son indicadores”, subraya.
En proyectos de cereal destinados a nutrición infantil como el de Nestlé, la reducción de fertilizantes minerales alcanza el 32%, con caídas de emisiones cercanas al 50%. Para Domingo, el debate no debe centrarse tanto en la pureza ideológica de las prácticas como en los resultados medibles. Porque, como recuerda, solo una minoría de las empresas que hablan de agricultura regenerativa mide realmente sus impactos.

Ponentes de las jornadas en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en la organización de la sesión “Agricultura regenerativa: hacia una alimentación más sostenible” que ha tuvo lugar en el campus universitario. / Redacción
La rentabilidad, la gran conversación pendiente
Desde el Servicio Madrid Agroasesor del IMIDRA, Ricardo Nombela comparte una percepción clara: “cada vez más agricultores están motivados para cambiar. Les preocupa la erosión, la pérdida de fertilidad, la aparición de plagas nuevas. Quieren suelos más fértiles, sistemas más resilientes, menos dependencia de insumos”. Sin embargo, añade, la transición necesita acompañamiento técnico y viabilidad económica. Raúl San Juan Heras, agricultor e investigador en la provincia de Segovia, pone cifras a la incertidumbre: el coste de fertilizantes en su explotación prácticamente se duplica desde 2020, pasando de 6.000–7.000 euros anuales a 12.000–14.000. Un tractor que antes costaba menos de 40.000 euros hoy supera los 100.000. “Necesitamos estabilidad”, reclama. Porque para invertir en sembradoras de siembra directa o en maquinaria adaptada a sistemas regenerativos hace falta seguridad.
El mejor indicador de éxito es este: que el suelo que heredamos mañana esté más vivo que el que trabajamos hoy.
El papel de la industria: responsabilidad y escala
En este escenario, la industria alimentaria también asume su responsabilidad. Si cerca del 72% de las emisiones asociadas a la actividad de una gran compañía alimentaria proceden de la forma en que se cultivan los ingredientes, la transformación empieza en el campo. La responsable de proyectos de Sostenibilidad de Nestlé España, Beatriz Guimaraes, lo expresa con claridad: “La apuesta de la compañía por la agricultura regenerativa no es teórica, es una realidad que ya está transformando los cultivos de los agricultores y ganaderos con los que colaboramos. Poder mostrar estos proyectos a los estudiantes y futuros agrónomos es esencial para seguir impulsando prácticas que regeneren el suelo, mejoren la biodiversidad y aumenten la resiliencia del campo”.
En España, la compañía invierte cerca de 12 millones de euros desde 2021 para apoyar a casi 500 agricultores y ganaderos en prácticas regenerativas y de reducción de emisiones. Hoy, todas las salsas de tomate SOLÍS producidas en el centro de Nestlé en Miajadas provienen de tomates cultivados con técnicas regenerativas. Lo mismo ocurre con la totalidad de los campos de cereales de Castilla y León y Navarra que abastecen la producción de papillas infantiles Nestlé. Además, más de un centenar de ganaderos de la cornisa cantábrica aplican estas prácticas en las explotaciones que suministran leche a factorías como LA LECHERA en Pontecesures o las plantas de leches infantiles líquidas de Nestlé en Sebares (Asturias) y de chocolates y leche en polvo de la compañía ubicadas en La Penilla de Cayón (Cantabria).

Beatriz Guimaraes es la actual responsable de proyectos de Sostenibilidad de Nestlé España, liderando proyectos enfocados en la agricultura regenerativa. / Cedida
A escala internacional, programas como el Nescafé Plan impulsan que el 32% del café utilizado por la compañía proceda ya de fincas con prácticas regenerativas, con el objetivo de alcanzar el 50% en 2030. El Nestlé Cocoa Plan impulsa además mejoras agrícolas y sociales para 185.000 familias productoras de cacao en 11 países. Porque... y volvemos a la pregunta inicial, si pudieras elegir ¿qué le darías de comer a tu familia?
Tras recorrer las 10 fábricas de Nestlé en España y sus oficinas centrales, el REGENERAtour llega a Madrid para explicar, de forma didáctica, qué es la agricultura regenerativa y cómo se aplica tanto en España como a nivel internacional. Es una herramienta pedagógica pensada para acercar al consumidor —y especialmente a los futuros ingenieros agrónomos— la dimensión real de esta transición.
Innovar sin olvidar la tradición
Desde el ámbito investigador, la reflexión va más allá de la técnica. Se cuestionan incluso algunos dogmas: si la agricultura se señala injustamente como principal causante de la pérdida de biodiversidad sin considerar su papel histórico en la configuración de los ecosistemas mediterráneos; si los costes de carbono se contabilizan de forma equilibrada; si la gestión activa del territorio debería valorarse más.
En paralelo, José Luis García de Castro, director de Poultree y miembro de la Asociación Agricultura Regenerativa, aporta la visión ganadera: “La agricultura regenerativa no es una meta, es un camino”. Defiende el pastoreo dirigido como herramienta clave para restaurar pastos y reducir costes productivos, con disminuciones de hasta el 74% en determinadas explotaciones. Para él, el reto no es ser más “ecológico” en términos formales, sino producir alimentos regenerando el sistema que los sustenta.
Un movimiento que necesita consenso
El debate sigue abierto. ¿Debe certificarse oficialmente la agricultura regenerativa? ¿Qué estándares deben fijarse? ¿Cómo evitar el greenwashing? Lo que parece claro es que no puede convertirse en un eslogan vacío. Debe sustentarse en resultados medibles, en rentabilidad para el productor y en beneficios ambientales demostrables. Pero también necesita algo más intangible: confianza. Entre agricultores y administración. Entre empresas y productores. Entre campo y consumidor. Un camino hacia la agricultura regenerativa que empieza a avanzar con la colaboración de todos.
FAQS SOBRE AGRICULTURA REGENERATIVA
1. “Es lo mismo que la agricultura ecológica”
No exactamente. La agricultura ecológica se centra en evitar insumos sintéticos y mantener el equilibrio del ecosistema. La regenerativa va un paso más allá: busca mejorar activamente la salud del suelo, aumentar la biodiversidad y capturar carbono, independientemente de que sea o no ecológica certificada.
2. “Es solo una moda o una etiqueta de marketing”
Aunque el término se ha popularizado recientemente, muchas de sus prácticas (rotación de cultivos, pastoreo dirigido, cubiertas vegetales) existen desde hace décadas. El reto actual es medir impactos reales para evitar que se convierta en simple greenwashing.
3. “Reduce la productividad”
A corto plazo puede requerir adaptación, pero numerosos estudios y experiencias en campo muestran que, bien aplicada, puede mantener o incluso mejorar rendimientos, además de reducir costes en fertilizantes o fitosanitarios a medio y largo plazo.
4. “Es inviable económicamente”
La transición puede implicar inversión inicial y acompañamiento técnico. Sin embargo, muchos agricultores destacan beneficios como mayor resiliencia ante sequías, menor dependencia de insumos externos y mejora de la fertilidad, lo que puede traducirse en estabilidad económica futura.
5. “Solo funciona en pequeñas explotaciones”
Puede aplicarse tanto en pequeñas fincas como en grandes explotaciones. De hecho, grandes compañías agroalimentarias están impulsando programas regenerativos a escala industrial.
6. “Consiste simplemente en dejar de labrar”
El laboreo mínimo es una práctica frecuente, pero la agricultura regenerativa es un enfoque sistémico que combina varias estrategias: diversificación de cultivos, raíces vivas todo el año, integración de ganadería, cobertura del suelo, etc.
7. “No tiene base científica”
Aunque aún no existe una definición única ni un marco regulatorio global, sí hay una base creciente de evidencia científica sobre salud del suelo, secuestro de carbono y biodiversidad asociada a estas prácticas. Así que, más que una receta cerrada, la agricultura regenerativa es un enfoque de mejora continua que busca producir alimentos restaurando los ecosistemas que los sustentan.
8. “¿Las empresas aplican estas técnicas?”
Algunas empresas de alimentación ya aplican estas técnicas. Este es el caso de Nestlé que apuesta por la agricultura regenerativa con el fin de avanzar hacia una alimentación sostenible. Así, la compañía trabaja con agricultores y ganaderos con los que colabora en la transformación de sus cultivos. Como resultados, todos los tomates utilizados para la elaboración de las salsas Solís o los cereales empleados para la producción de papillas infantiles Nestlé en España provienen de campos que ya han aplicado estas prácticas.
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