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CONCIERTOS

Los jóvenes dedicaron 306 millones de euros en 2025 en ir a conciertos: "Merece la pena por todo: la música en directo, la compañía…"

La industria encadena cuatro años de récords, con la población joven, dispuesta hasta a viajar miles de kilómetros por ver a sus artistas favoritos, como un motor indispensable

Rosalía comenzó este lunes la gira de su cuarto disco, el místico 'Lux', en Lyon (Francia), donde la catalana rindió al público con un viaje ecléctico que por momentos fue teatral como un ballet y a ratos desenfrenado como una fiesta electrónica en una iglesia abandonada. EFE/X de Lux Tour SÓLO USO EDITORIAL, PERMITIDO SU USO SÓLO EN RELACIÓN A LA INFORMACIÓN QUE APARECE EN EL PIE DE FOTO (CRÉDITO OBLIGATORIO). SÓLO USO EDITORIAL

Rosalía comenzó este lunes la gira de su cuarto disco, el místico 'Lux', en Lyon (Francia), donde la catalana rindió al público con un viaje ecléctico que por momentos fue teatral como un ballet y a ratos desenfrenado como una fiesta electrónica en una iglesia abandonada. EFE/X de Lux Tour SÓLO USO EDITORIAL, PERMITIDO SU USO SÓLO EN RELACIÓN A LA INFORMACIÓN QUE APARECE EN EL PIE DE FOTO (CRÉDITO OBLIGATORIO). SÓLO USO EDITORIAL

Jaime Mejías

Jaime Mejías

Más de 300 millones de euros. Esto es lo que dedicaron globalmente los jóvenes españoles a ir a conciertos en 2025, contando únicamente las entradas. Se trata de una cifra calculada a partir de dos magnitudes: la facturación por venta de entradas de la industria de la música en vivo, recopilada por la Asociación de Promotores Musicales (APM), y la participación de los jóvenes en la venta de entradas para estos espectáculos, con datos de la plataforma Ticketmaster.

Según una encuesta del Ministerio de Cultura, el 52,53% de personas entre 18 y 34 años acudieron al menos a un concierto de música popular (en su argot, lo que excluye los conciertos de música clásica) en 2025. Y los jóvenes, según Ticketmaster, compraron el 38% de las entradas en 2025.

Hablan las asistentes

“Merece la pena por todo: la música en directo es más guay, la compañía…”, confiesa Marta Álvarez, de 28 años. El año pasado asistió a “seis o siete” conciertos. Entre las entradas y lo que consumió, gastó de media unos 60 o 70 euros por fecha, lo que supone un gasto particular de unos 420 euros en 2025. Pese a su entusiasmo, los jóvenes no son el grupo más numeroso. Pascual Egea, presidente de la Asociación de Promotores Musicales (APM), advierte que los jóvenes aún no son dominantes en el mercado, aunque su peso en la compra de entradas “está creciendo”.

Ana Oña, de 25 años, asistió el pasado año a cinco conciertos, incluyendo el macro-festival ‘Coca Cola Music Experience’. Para ella estos acontecimientos tienen un gran valor porque “son planes fuera de lo normal: ir con amigos a ver a artistas que escucho a diario”. Su gasto anual fue parecido al de Marta: unos 350 euros, con la media por concierto de entre 50 y 70 euros contando también consumiciones y merchandising.

Una industria en su mejor momento

El gasto de los jóvenes alimenta una industria en expansión, especialmente tras la pandemia. Tal y como se desprende de las cifras de la Asociación de Promotores Musicales (APM), en 2025, la venta de entradas para música en vivo supuso una facturación de 807,2 millones de euros, un 11,24% más que en 2024, con 725 millones. Es una industria que, salvo los dos años del Covid, no ha dejado de crecer, como se observa en el gráfico adjunto. Barcelona y Madrid suman casi la mitad de estas ventas, más de 374 millones.

Gráfico de columnas sobre música en vivo en España.

Detrás del ‘boom’ continuado, explica Egea, hay varios factores: “la demanda embalsada tras un periodo largo de restricciones, el efecto de las macro-giras globales y su aura de acontecimiento irrepetible, el peso de las redes sociales y la profesionalización del sector, con más explotación de estadios y mayor gasto del cliente”.

Egea reconoce que, en términos de facturación, la industria está en su mejor momento, pero matiza. “No todo el mercado está igual de fuerte: los grandes estadios y las giras de superestrellas sí viven una edad dorada, pero la parte media del mercado, con algunos festivales más dependientes del cartel y del bolsillo juvenil, muestran más tensión”, reflexiona.

Nicolás Renna, CEO de la promotora musical Proactiv Entertainment, considera que la buena marcha de la industria es posible "porque el público responde". "Por tanto, no parece una burbuja, sino más bien una nueva realidad del sector de la música en vivo dentro del contexto macroeconómico actual", opina Renna.

Las entradas no dejan de subir

Lo cierto es que el negocio de los conciertos nunca ha sido tan lucrativo. Los precios de las entradas han aumentado significativamente con el paso de los años. Según Ticketmaster, el precio medio de la entrada de un concierto en España ascendió hasta los 84 euros en 2024. En 2023 fue de 80, pero el verdadero salto se vio tras 2022, cuando valía 58 euros.

Los jóvenes dicen que no todo vale. Oña cuenta que renunció a ciertas citas musicales por el precio, como las de Olivia Rodrigo o la gira de Operación Triunfo, que costaban 90 y 60 euros, respectivamente. Marta coincide en este diagnóstico: “Hace años por 30 euros podías ir a ver a muchos artistas, pero ahora, por menos de 50 es imposible”. Confiesa también que, en su deseo por ver a gente como Bad Bunny, se ha visto obligada a viajar a Estocolmo, teniendo que afrontar gastos de alojamiento y transporte que no habrían existido en Madrid.

Renna no cree que la industria haya tocado techo en términos de entradas vendidas. "Es probable que siga creciendo. Sin embargo, en cuanto a precios, es difícil que continúen aumentando al mismo ritmo que en los últimos años. Todo apunta a una cierta estabilización en este aspecto", opina.

EEUU es aún más caro

Egea considera que el encarecimiento es resultado de la suma de varios factores: “cachés artísticos más altos y mayores costes de producción de los conciertos en todas sus vertientes: personal, seguridad, transporte...”. En otros países es incluso más caro: según los datos del portal Billboard, en EEUU el precio medio es de 130 dólares (111 euros), con un alza del 32% en los últimos cinco años. Egea achaca esta diferencia a “un mayor poder adquisitivo allí y costes de producción más altos”. “Los precios de los tickets son más caros en función del tamaño del mercado”, apostilla.

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